miércoles, 25 de noviembre de 2009

La gente que se suicida, ¿tiene posibilidad de ir al cielo?

En una ocasión, se planteo la porblematica de saber si una persona que se suicida, se va al infierno o al cielo....Se decía que en los antiguos manuales de Moral, enseñaba que los que cometían semejante pecado (grave) se condenaban directamente. ¿Será asi?

Quisiera responder a esta problemáticas, no desde mis palabras, sino de la oportunas explicaciones que nos brinda el P. Miguel Ángel Fuentes, desde su pagina web, quien ayuda a personas con este tipo de dudas, con sus claras y fundadas explicaciones.


Pagina web: www.twologoresponde.com.ar
Autor: P. Miguel Ángel Fuentes, I.V.E.


Estimado:

Lo que impide a una persona entrar o no al cielo (es decir salvarse o no salvarse) es el morir en estado de gracia, o sea, sin pecado mortal. Para que una persona cometa pecado mortal es condición necesaria:

1º que haya materia grave (este es el elemento objetivo de todo pecado),

2º que tenga conciencia plena de que es algo grave y

3º que consienta perfectamente al acto grave (estas últimas condiciones son los elementos subjetivos que se requieren para que haya un acto sustancialmente humano).

En el caso del suicido se trata ciertamente de materia grave, pues la vida humana (la propia y la ajena) son bienes fundamentales de la persona custodiados por los mandamientos de la ley natural y por los diez mandamientos de la Ley divina. Hay que ver luego, en cada caso particular, si la persona estaba en plena posesión de sus facultades como para hacer un acto plenamente humano. A continuación trataré de esbozar los principios generales para poder hacer un juicio aproximado de este doloroso fenómeno (se puede consultar lo siguiente en: Santo Tomás de Aquino, Suma Teológica, II-II, cuestión 64, 5; LINO CICCONE, Non Uccidere, Ed. Ares, Milán 1988, p. 107ss; Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 2280-2283).

1. Nociones y datos generales

El suicidio consiste propiamente en producirse la muerte a sí mismo por propia iniciativa o autoridad, ya sea mediante una acción o una omisión.

Se divide en suicidio directo e indirecto, según la muerte se intente directamente o sólo sea permitida buscando otra finalidad (como quien, intentando salvar a otra persona, arriesga su vida y muere).

Lo consideraron lícito por principios filosóficos Hume, Montesquieu, Bentham, Schopenhauer, Nietzsche, algunos estoicos como Séneca; más cercano a nuestros tiempos, el existencialismo hizo de él un valor positivo, como 'la última libertad de la vida' (Jaspers). Algunos lo han defendido por cuestiones de honor patriótico, militar o personal.

Los datos estadísticos son escalofriantes, aun teniendo en cuenta que los datos oficiales son inferiores a la realidad. La relación que suele establecerse entre suicidios efectivos e intentos de suicidio varía según los diversos autores que se consulte: unos dicen que se llega a un suicidio cada tres intentos; otros afirman que por cada suicidio hay diez intentos fallidos; por tanto, como término medio, puede decirse que por cada suicidio hay al menos cinco intentos frustrados. Ahora bien, la OMS (Organización Mundial para la Salud) indicaba en 1976, que cada día se suicidan en el mundo 1000 personas (lo que indicaría que otras 4000 o 5000 lo intentan sin llegar a él); aproximadamente 500.000 lo hacen por año (y por tanto, 2.500.000 quedan en el intento).

2. Juicio moral

La tradición cristiana, la doctrina del Magisterio y la reflexión teológica no han tenido ninguna duda sobre la inadmisiblidad moral del suicidio. Si ha habido alguna evolución ha sido sólo en torno a la valoración de la culpabilidad y responsabilidad subjetiva del que se suicida o intenta hacerlo.

Para no hacer un juicio erróneo, es necesario distinguir entre el juicio 'objetivo' sobre el suicidio, y el juicio sobre 'la responsabilidad subjetiva' del suicidio.

a) Valoración objetiva del suicidio

Como ya ha indicado Santo Tomás, el suicidio directo, objetivamente considerado, es un acto gravemente ilícito, por tres razones principales:

1º Porque es contrario a la inclinación natural (ley natural) y a la caridad por la que uno debe amarse a sí mismo.

2º Porque hace injuria a la sociedad a la cual el hombre pertenece y a la que su acto mutila: la priva injustamente de uno de sus miembros que debería colaborar al bien común.

3º Porque injuria a Dios: 'la vida es un don dado al hombre por Dios y sujeto a su divina potestad que mata y da la vida. Por tanto el que se priva a sí mismo de la vida peca contra Dios, como el que mata a un siervo ajeno peca contra el señor de quien es siervo... A sólo Dios pertenece el juicio de la muerte y de la vida...' (Santo Tomás).

Pío XII lo calificó de 'signo de la ausencia de la fe o de la esperanza cristiana' (discurso del 18/II/58). El Concilio Vaticano II lo colocó con otros delitos que atentan contra la vida misma, juzgados como 'cosas... vergonzosas' que 'atentan la civilidad humana... y constituyen el más grave insulto al Creador' (Gaudium et spes, 27). En la Declaración sobre la eutanasia (26/VI/80) se afirma: 'La muerte voluntaria, es decir, el suicidio, es inaceptable a la par que el homicidio. Toda la doctrina del Magisterio ha sido resumida por el Catecismo Universal en los nn. 2280-2283.

La Sagrada Escritura no se ocupa de él pero es legítimo verlo incluido en el mandamiento que dice: No matar (Ex 20,13). Ya San Agustín lo había interpretado de tal manera: 'No es lícito matarse, ya que esto se debe entender como incluido en el precepto No matar, sin ningún agregado. No matar, por tanto, ni a otro ni a ti mismo. Porque efectivamente, quien se mata a sí mismo, mata a un hombre' (De civitate Dei, I,20).

En cuanto al así llamado suicidio indirecto (es decir, quien pierde la vida a causa de otra acción, como el médico o la religiosa que se contagia gravemente atendiendo enfermos y muere por esta razón) es también ilícito, a no ser con causa gravemente proporcionada. Aunque la acción que indirectamente produzca la muerte pueda no ser mala o incluso buena (como en el ejemplo dado: el acto de caridad de cuidar un enfermo gravemente contagioso), se requiere causa justa y proporcionada para permitir la propia muerte. Es lícito arriesgar apelando al principio de doble efecto; en este caso, las condiciones que debe reunir la acción, para ser lícita, han de ser: 1º que la acción u omisión sea buena o indiferente; 2º que se siga también un efecto bueno (y con la misma o mayor inmediatez del malo); 3º que solo se intente el bueno; 4º que haya una causa proporcionada (como puede ser el bien de la patria, el bien espiritual ajeno, el ejercicio de una virtud, etc.).

b) El juicio sobre la responsabilidad subjetiva

Otra cosa es la valoración de la responsabilidad moral del suicida. Hasta el siglo pasado era común juzgar al suicida como responsable de su gesto, y por tanto, culpable de su acción. Hoy en día, tanto la situación social, cuanto la formación moral del hombre moderno, obligan a tener otros criterios de valoración.

Dicho de otro modo:

1º dada la situación social potencialmente cargada de mentalidad suicida;

2º dado el elevado número de sujetos psíquicamente frágiles e incluso disturbados mentalmente;

3º y dado, por último, los escasos o casi nulos valores morales que pueden contrarrestar la mentalidad antivida reinante...

... podría admitirse que: en los casos en que faltan elementos para juzgar que un suicidio es plenamente voluntario, puede presumirse que la persona que se ha quitado la vida no ha gozado de suficiente responsabilidad moral, o incluso, en algunos casos, ha sido totalmente irresponsable. Se podría decir que, en muchos casos, lo que debe demostrarse es la 'total responsabilidad' del suicida.

De todos modos, hay que decir que en muchos casos sí hay ciertos elementos que pueden servir de guía para elaborar un cierto juicio sobre la responsabilidad objetiva del suicida (dejando, por supuesto, el juicio último únicamente a Dios). Así, por ejemplo, indican responsabilidad plena en un suicidio: el hecho de que éste haya sido preparado fríamente, o por largo tiempo, o con motivaciones precisas, o por una persona psíquicamente sana. También el que la decisión haya madurado dentro de una concepción de vida en la que no hay lugar para Dios o en la cual no se encuentra sentido a la vida por principios filosóficos (aunque sean vulgares).

En cambio, son indicios de responsabilidad incompleta: el suicidio impulsivo, el suicidio realizado bajo el shock de una tragedia, el suicidio ocurrido en contraste con toda una vida o una concepción de vida en la cual no parece haber lugar para el mismo, o, finalmente, el suicidio realizado por sujetos psíquicamente alterados.

3. Responsabilidad social

Gran responsabilidad por el fenómeno del suicidio corresponde a la misma sociedad, en cuanto ejerce o permite influencias que llevan a tal desenlace. Entre estos elementos cabe señalar:

a) La disgregación de los grupos primarios, especialmente la familia; la desaparición o al menos el enrarecimiento de las relaciones familiares (con el consecuente predominio de las relaciones de tipo funcional y utilitaristas) conducen al aislamiento de los individuos, condenándolos a afrontar solitariamente los problemas personales más profundos de la persona.

b) La proposición de 'valores' que no satisfacen las exigencias más profundas del alma (bienestar, afirmación personal, riqueza, hedonismo, culto de la personalidad, el divismo o idolatrización de algunos personajes públicos).

c) La negligencia en formar el carácter de sus miembros con una educación humana auténtica. Esto, en vez de robustecer las estructuras psíquicas, las debilita. Surgen de aquí notables debilidades psíquicas.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

MUJER - HOMBRE


Por los derechos fundamentales de la mujer

Por la igualdad entre hombres y mujeres


Vengo desde el ayer
desde el pasado oscuro y olvidado
con las manos atadas por el tiempo
con la boca sellada desde épocas remotas.

Vengo cargada de dolores antiguos,
recogidos por siglos, arrastrando
cadenas largas e indestructibles.

Vengo desde la oscuridad del pozo del olvido
con el silencio a cuestas,
con el miedo ancestral que ha corroído mi alma
desde el principio de los tiempos.

Vengo de ser esclava por milenios,
esclava de maneras diferentes:
sometida al deseo de mi raptor en Persia,
esclavizada en Grecia bajo el poder romano,
convertida en vestal en las tierras de Egipto,
ofrecida a los dioses en ritos milenarios
vendida en el desierto
o canjeada como una mercancía.

Vengo de ser apedreada por adúltera
en las calles de Jerusalén por una turba de hipócritas,
pecadores de todas las especies
que clamaban al cielo mi castigo.

He sido mutilada en muchos pueblos
para privar mi cuerpo de placeres
y convertida en animal de carga
trabajadora y paridora de especie.

Me han violado sin límite
en todos los rincones del planeta
sin que cuente mi edad madura o tierna
o importe mi color o mi estatura

Debí servir ayer a los señores
prestarme a sus deseos, entregarme
donarme, destruirme, olvidarme de ser una entre miles.

He sido barragana de un señor en Castilla
esposa de un marqués y concubina
de un comerciante griego,
prostituta en Bombay y en Filipinas
y siempre ha sido igual mi tratamiento.

De unos y de otros siempre esclava
de unos y de otros dependiente,
menor de edad en todos los asuntos,
invisible en la historia más lejana
y olvidada en la historia más reciente

Yo no tuve la luz del alfabeto
durante siglos aboné con mis lágrimas
la tierra que debí cultivar desde mi infancia.
He recorrido el mundo en millares de vidas
que me han sido entregadas una a una.

Y he conocido a todos los hombres del planeta.
Los grandes y pequeños,
los bravos y cobardes,
los viles, los honestos,
los buenos, los terribles.

Más casi todos llevan la marca de los tiempos.
Unos manejan vidas como amos y señores,
asfixian, aprisionan y aniquilan.

Otros dejan almas
comercian con ideas, asustan o seducen,
manipulan y oprimen.

Yo los conozco a todos,
estuve cerca de unos y de otros,
sirviendo cada día, recogiendo migajas,
bajando la cerviz a cada paso,
cumpliendo con mi karma.

He recorrido todos los caminos
he arañado paredes y ensayado silencios
tratando de cumplir con el mandato
de ser como ellos quieren
más no lo he conseguido.

Jamás se permitió que yo escogiera
el rumbo de mi vida.
He caminado siempre en una disyuntiva
ser santa o prostituta.

He conocido el odio de los inquisidores
que a nombre de la santa madre iglesia
condenaron mi cuerpo a su servicio
y a las infames llamas de la hoguera.

Me han llamado de múltiples maneras:
bruja, loca, adivina, pervertida, aliada de satán,
esclava de la carne, seductora, ninfómana
culpable de los males de la tierra.

Pero seguí viviendo, arando,
cosechando, cosiendo,
construyendo, cocinando, tejiendo,
curando, protegiendo, pariendo,
criando, amamantando, cuidando
y sobre todo amando.

He poblado la tierra de amos y de esclavos,
de ricos y mendigos, de genios y de idiotas,
pero todos tuvieron el calor de mi vientre,
mi sangre y su alimento
y se llevaron un poco de mi vida.

Logré sobrevivir a la conquista
brutal y despiadada de Castilla
en las tierras de América
pero perdí mis dioses y mi tierra
y mi vientre parió gente mestiza
después que el amo me tomó por la fuerza.

Y en este continente mancillado
proseguí mi existencia
cargada de dolores cotidianos,
negra y esclava en medio de la hacienda
me vi obligada a recibir al amo
cuantas veces quisiera
sin poder expresar ninguna queja.

Después fui costurera, campesina
sirvienta, labradora, madre de muchos hijos miserables,
vendedora ambulante, curandera,
cuidadora de niños o de ancianos,
artesana de manos prodigiosas,
tejedora, bordadora, obrera,
maestra, secretaria, enfermera.

Siempre sirviendo a todos,
convertida en abeja o sementera
cumpliendo las tareas mas ingratas
moldeada como cántaro por las manos ajenas.

Y un día me dolí de mis angustias
un día me cansé de mis trajines,
abandoné el desierto y el océano,
bajé de la montaña, atravesé las selvas y confines
y convertí mi voz dulce y tranquila,
en bocina del viento
en grito universal y enloquecido.

Y convoqué a la viuda, a la casada,
a la mujer del pueblo, a la soltera,
a la madre angustiada, a la fea,
a la recién parida, a la violada,
a la triste, a la callada, a la hermosa,
a la pobre, a la afligida, a la ignorante,
a la fiel, a la engañada, a la prostituida.

Vinieron miles de mujeres juntas
a escuchar mis arengas,
se habló de los dolores milenarios,
a las largas cadenas que los siglos nos cargaron a cuestas.
Y formamos con todas nuestras quejas
un caudaloso río que empezó a correr el universo
ahogando la injusticia y el olvido.

El mundo se quedó paralizado
los hombres y mujeres no caminaron
se pararon las máquinas, los tornos,
los grandes edificios y las fábricas,
ministerios y hoteles, talleres y oficinas,
hospitales y tiendas, hogares y cocinas.

Las mujeres por fin, lo descubrimos.
¡ Somos tan poderosas como ellos
y somos muchas más sobre la tierra!
¡ Más que el silencio y más que el sufrimiento!
¡ Más que la infamia y más que la miseria!

Que este canto resuene en las lejanas tierras de Indochina
en las arenas cálidas del África, en Alaska
y en América Latina,
llamando a la igualdad entre los géneros
a construir un mundo solidario
-distinto, horizontal, sin poderíos-
a conjugar ternura, paz y vida,
a beber de la ciencia sin distingos.

A derrotar el odio y los prejuicios,
el poder de unos pocos,
las mezquinas fronteras,
a amasar con las manos de ambos sexos
el pan de la existencia.

Xah Olg



http://mipetaquita.blogspot.com/2009/07/por-los-derechos-fundamentales-de-la_08.html http://www.youtube.com/watch?v=2hYlYkunAoM

jueves, 5 de noviembre de 2009

Este cuentecillo es muy bueno para entender lo que nos está pasando....

Un hombre de negocios estadounidense estaba en el embarcadero de un pueblecito costero de México cuando llegó una barca con un solo tripulante y varios ATUNES muy grandes.

El estadounidense felicitó al mexicano por la calidad del pescado y le preguntó cuánto tiempo había tardado en pescarlo.

El mexicano replicó: Oh! Sólo un ratito.

Entonces el estadounidense le preguntó por qué no se había quedado más tiempo para coger más peces. El mexicano dijo que ya tenía suficiente para las necesidades de su familia.

El estadounidense volvió a preguntar:
¿Y qué hace usted entonces con el resto de su tiempo?

- El mexicano contestó: - Duermo hasta tarde, pesco un poco, juego con mis hijos, duermo la siesta con mi mujer, voy cada tarde al pueblo a tomar unas copas y a tocar la guitarra con los amigos. Tengo una vida plena y ocupada, señor.

- El estadounidense dijo con tono burlón:
- Soy un graduado de Harvard y le podría echar una mano. Debería dedicar más tiempo a la pesca y con las ganancias comprarse una barca más grande. Con los beneficios que le reportaría una barca más grande, podría comprar varias barcas. Con el tiempo, podría hacerse con una flotilla de barcas de pesca. En vez de vender su captura a un intermediado, se la podría vender al mayorista; incluso podría llegar a tener su propia fábrica de conservas. Controlaría el producto, el proceso industrial y la comercialización. Tendría que irse de esta aldea y mudarse a Ciudad de México, luego a Los Ángeles y finalmente a Nueva York, donde dirigiría su propia empresa en expansión.

- Pero señor, ¿cuánto tiempo tardaría todo eso?

- De quince a veinte años.

- Y luego ¿qué?

- El estadounidense soltó una carcajada y dijo que eso era la mejor parte:
- Cuando llegue el momento oportuno, puede vender la empresa en bolsa y hacerse muy rico. Ganaría millones.

- ¿Millones, señor? Y luego ¿qué?

- Luego se podría retirar. Irse a un pequeño pueblo costero donde podría dormir hasta tarde, pescar un poco, jugar con sus nietos, hacer la siesta con su mujer e irse de paseo al pueblo por las tardes a tomar unas copas y tocar la guitarra con sus amigos.

Bueno, pero eso es lo que hago ahora señor ¿Por qué tengo que esperar veinte años?

MERECE LA PENA LEERLO CON ATENCIÓN PORQUE ME PARECE QUE HAY ALGO EN LO QUE NOS ESTAMOS EQUIVOCANDO…

lunes, 26 de octubre de 2009

LAS DECISIONES VOCACIONALES REQUIEREN EXTREMO AMOR


Por: Jorge Daniel Navarro
(Seminarista de Teología)

La experiencia humana acerca de las decisiones básicas de la vida del hombre a lo largo de la historia puede parecer traumática, sin embargo, cuando estas decisiones nacen a partir de una opción libre y atravesada de amor genuino siempre ha florecido como lo mejor que ha podido ser y hacer el ser humano. Nuestro presente exige claridad en todo, lo cual no es una gran novedad, pero este mundo en el que vivimos a veces deja estelas de duda sobre las aspiraciones más profundas y nobles, y por ello verdaderamente humanas y hacedoras del bien y la vida. De aquí que nos enfrentemos a una fuerte barrera de confusión que hace excesivamente densa, dolorosa y hasta digna de ser evitada, la hora de la elección que cimentará la vida de una persona, que se constituirá en el horizonte de su existencia. Nótese que no niego ni el dolor ni la densidad característicos de esta natural situación humana ¿Qué debo ser? ¿Qué quiero ser? Son las preguntas que resuenan en el corazón de quien está en el momento de jugarse por ser algo que lo realice como ser humano. ¿Quién puede decirme lo que debo ser? ¿Quién ofrece un método para no equivocarse en la elección? El deseo de no equivocarse para no lamentarse luego, es una buena herramienta para no ser temerario sino más bien cauto. Pero la realidad es que hoy paraliza a quien debe decidir dejándolo estático y mediocre privando al mundo de todo lo que puede entregar alguien que supera la mediocridad y se juega por lo que entiende sublime, misión propia y como un medio para hacer un gran bien a todos ¡Para que todos también puedan realizarse!

Nadie quiere equivocarse para no frustrarse. Este principio dejado solo no alcanza a llenar el corazón del hombre ansioso por ser feliz. Nadie quiere equivocarse pero a la vez todos debemos jugarnos enteros por algo para no frustrarnos y vernos felizmente realizados. Así debe ser mirada la vida para poder ser gastada en lo que realmente interesa y enriquece. No es un juego de azar, es una decisión libre y llena de esperanza que debe encontrar su punto de apoyo primero en una experiencia típica de cualquier hombre: la experiencia del amor. Sin amor no hay necesidad humana que nos atraiga a una elección ni aspiración que pueda terminar dando frutos excelentes de realización propia y de la sociedad.

¿Qué debo ser? ¿Qué debo hacer? ¿Dónde está el camino que debo seguir? Miramos el futuro con un gran deseo pero no vemos el presente como el gran signo de encontrar el inicio de ese futuro. Podemos distinguir todo el esfuerzo que exige llegar a ser lo que me hará feliz pero no distinguimos en el presente el motivo que me zambulla a realizar ese mismo esfuerzo.

La fe en el Dios que ama a los hombres con ternura es la luz que nos dona el Altísimo para encontrar el rumbo tan querido por todos y por cada uno de los hombres. Conocer al Dios vivo es haber “tocado” su amor de manera vital. Y quien ha visto el Amor de Dios obrando en su vida se encuentra con el principio de lo que debe ser y hacer. Así les pasó a todos los santos, mujeres y hombres felices y fecundos por haber conocido y confiado en el Amor de Dios capaz de dar todo por los hombres con tal de que sean felices.

Tal vez el rico que no pudo dejarlo todo para seguir a Jesús (Mc 10,17ss), no se percató de la doble respuesta del Señor cuando le dijo que los mandamientos eran para él cosa cumplida desde su juventud.

Esta doble respuesta del Maestro fue su mirada de amor y sus palabras “deja todo y luego sígueme”. Allí están patentes las dos experiencias que el hombre debe hacer en su vida para poder elegir lo que debe ser y hacer para sí mismo y para los demás. La mirada con cariño de Jesús nos enseña que todo hombre debe primero sentirse y saberse amado de verdad por el Dios del amor, para poder resolver su vida en una respuesta generosa a la propuesta divina. El hombre rico sólo percibió la propuesta de Jesús “vende todo y dáselo a los pobres y luego ven y sígueme”, no alcanzó a distinguir la mirada de amor puesta por el Salvador de manera previa y simultánea y dirigida especialmente a este hombre lleno de riquezas. Por eso juzgó que el esfuerzo no valía la pena, por eso vio que venderlo todo era quedarse sin nada y así evitó el esfuerzo y el dolor que produce una elección fundamental en la vida de cualquier ser humano. Eligió continuar sin animarse a poner todo en juego, sin tocar el extremo al que llegan aquellos que se reconocen amados por Dios y que se atreven a amar de esa misma manera ¿Qué ocurrió en este enriquecido hombre como para no dejarse iluminar por la manifestación de amor que el mismo Cristo le hacía? No pudo dar con el verdadero Dios porque su corazón no se dejó empapar por el corazón de Jesús. Ante el esfuerzo, entristeció y desistió puesto que no veía el motivo para dejarlo todo (su comodidad, su seguridad, sus bienes e incluso sus aspiraciones más profundas y lícitas) No pudo amar hasta el extremo de donarse todo él mismo porque no se dio cuenta del amor extremo de Jesús por él. De allí que no pudo confiar en aquel que le proponía dejar todo y seguirlo como nuevo horizonte de vida y el modo de encontrar pleno sentido a su existencia.

Si hubiera visto los ojos de Jesús llenos de amor por él se habría visto ante un horizonte de fe lleno de esperanza y así hubiera podido entregar todo y esperar serenamente a ver qué más le decía el Señor. Jesús mismo muestra la esperanza del que es capaz de gastarse entero por lo que Dios quiere de él, al decir que al que deja todo se le devolverá el ciento por uno aquí en esta vida más la vida eterna. Pero el hombre no vio el amor de Jesús y así no pudo confiar y menos mirar la vida y la abnegación que exige la toma de una decisión tan importante, en clave de esperanza.

Los hombres que hoy circulan por el mundo también necesitan esa experiencia de amor de Dios que sana e impulsa con santidad a ser y hacer lo que el proyecto del Creador disponga ¿Cómo no confiar en alguien que nos ama hasta el extremo? ¿Cómo no amar hasta el extremo de confiarme entero al Señor luego de haber “tocado” su amor?

¿Qué ha hecho el amor para ser tan despreciado por tanta gente que necesita precisamente amor? ¿Por qué el amor en tantos lugares es tratado como basura y despreciado como si dañara? Confundidos, no podemos caminar por el camino adecuado. Heridos sin buscar la cura en el infinito y extremo amor del Señor, no podremos reconocer la propuesta llena de vida fecunda que nos trae Dios a cada uno de nosotros. No se trata de ser héroes que pueden contra toda adversidad sino santos que lo pueden todo en aquel que conforta. Por eso, cuando se cree en un Dios que ama con ternura y locura hasta el punto de darse entero y sin medidas con tal de salvar y recuperar a los hombres, entonces llegan al corazón humano los susurros de Dios inspirando, guiando la vida. Y el hombre amado por Dios se pone en camino, confiado y en paz. Amando sin medidas, entregando todo por el proyecto de Dios serenamente. Creyendo y esperanzado. En santidad.

Agradezco al seminarista que me iluminó con su reflexión sobre la mirada de amor de Jesús en el retiro de seminaristas realizado entre los días nueve y doce de octubre de dos mil nueve en la casa de retiro Juan XXIII.

domingo, 27 de septiembre de 2009

"OLIMPIADA BÍBLICA PARROQUIAL"

INTRODUCCIÓN

Una de las tareas que el Señor Jesús encomendó a sus apóstoles, y en ellos también a nosotros, es que fuéramos por todo el mundo anunciando el Evangelio, es decir a Cristo mismo (Mc 16,15). Tal fue la iniciativa que llevaron a cabo los apóstoles el día de Pentecostés, y, que siguiendo el ejemplo de ellos, muchas otras personas se adhirieron al Señor Jesús, y fue así como se empezaron a formar las primeras comunidades a las que se les llamaba “cristianos” (Hch 11,26). Y esta convicción de los seguidores de Cristo, fue precisamente por el hecho de su fuerte pertenencia que tenían sobre su Maestro, mediante el conocimiento de lo que dijo e hizo, y sobre todo, del amor que irradiaba Jesucristo, a quienes se unían de corazón, hasta el punto de sentirse otro Cristo, como ya lo había dicho San pablo en el siglo I: “ya no vivo yo, sino que es Cristo quien vive en mi” (Gal 2,20).

Tomando esta realidad, hago presente a Cristo una vez más, en el entusiasmo de la comunidad de los Ángeles, en quien creó muy oportuno seguir conociendo al Maestro, ya no como lo hacía aquella comunidad primitiva en su transmisión oral, sino ahora en la transmisión escrita que la podemos encontrar en la Sagrada Escritura. De este modo, retomaremos y fortaleceremos nuestra adhesión a nuestro Señor Jesús, mediante la lectura de su Palabra, para que esta se encarne y también nosotros digamos en este siglo XXI: “ya no vivo yo, sino que es Cristo quien vive en mí” (Gal 2,20).

Diego O. Flores

Coordinador del Grupo de Monaguillos/as
de la parroquia Nuestra Señora de los Ángeles.


Parroquia Nuestra Señora de los Ángeles


Lema de la Olimpiada:

"VIVAMOS LA PALABRA DE DIOS,
COMO AUTÉNTICOS MISIONEROS DEL SEÑOR"

Agradecemos a Dios por este tiempo de gracia en el cual, mediante el conocimiento de su Palabra, nos hemos fortalecidos en nuestra tarea misionera y discipular.

O.B.P. realizada desde el 22 de agosto hasta el 26 de septiembre, mes (septiembre) consagrado a la Biblia, en donde hemos hecho vida las palabras de San Jerónimo, en quien hemos confiad ocomo intercesor, este evento de comunión en la Iglesia.

"Quien desconoce las Escrituras, desconoce a Cristo" (Comm. in Isaiam I)


Fotos: Eventos olímpicos, entrega de premios, entre otros.

Participantes. Cada grupo apostólico estaba representado por un santo (indicadores)

Cabe destacar la variedad de los participantes en cuanto a su edad, desde adolescentes hasta personas mayores.

Premios: Biblias, medallas, diplomas, etc.

Grupo San Anselmo: VIRGINIA TOLABA (LAURA B. MARTÍNEZ, DOLORES CARPANCHAY).

Grupo San Vicente Ferrer: ALBANA MÉNDEZ, MELINDA SALAS, (ANAHI MÉNDEZ), VANESA TOLABA, ALINA HERRERA.

Grupo San Jerónimo: NÉSTOR RODRIGUEZ, MARÍA GALLO, CESAR MEDINA, MARCELINA ORTEGA, MARIO SILVERA, (MAURICIO CHOCOBAR, ESTER LÓPEZ, LAURA LÓPEZ).


Grupo San Agustín: LUJÁN CORIA, CAROLINA AYALA, LUCIANA LEAL, FLORENCIA LEAL, IGNACIO BERNAL, MATÍAS PEDRAZA, (GIMENA CORIA, DANIEL GÓMEZ).

Grupo San Alberto Magno: MARIELA CHAUQUI, JULIO A. GARCÍA (MATÍAS CARRIZO, CYNTHIA QUIPILDOR).

Grupo Santo Tomás de Aquino: NANCY FLORES, GABRIELA MURILLO, MARÍA ESTER MIRANDA.

Grupo San Juan Bosco: LÍA DE ZULCA, ANTONIA J. ROMERO, MARÍA I. PASTRANA.



Grupo organizador de la Olimpiada de Biblia Parroquial

DIEGO FLORES, DIEGO CHAPARRO, SOLEDAD RODRIGUEZ, SANTIAGO RODRIGUEZ, JOSÉ PAVON, CINTIA SANCHEZ, ROMINA LEAL, MERCEDES LÓPEZ.


COMUNIDAD: NUESTRA SEÑORA DE LOS ÁNGELES
EN SUS FIESTAS PATRONALES




Otras Fotos de la Olimpiada

Atendiendo a las preguntas que el jurado realizaba

Los chicos que, a temprana edada, desean conocer a Jesús en su Palabra

Sirviendo a los demás

Animando, con cantos y alegría

Los jóvenes que se preparan para anunciar a Cristo

Jurado dando pistas sobre un personaje de la Biblia


domingo, 6 de septiembre de 2009

LA ORACION QUE CAUSO CONTROVERSIA...


Tal vez quieras leer esta oración que fue hecha en Kansas en la sesión de inauguración de la 'Kansas House of Representatives.'

Parece que esta oración molestó a algunas personas...

Cuando se le pidió al religioso Joe Wright que hiciera la oración de apertura en el Senado de Kansas, todo el mundo esperaba una oración ordinaria, pero esto es lo que ellos escucharon:

"Señor, venimos delante de Ti este día, para pedirte perdón y para pedir tu dirección. Sabemos que tu Palabra dice: 'Maldición a aquellos que llaman "bien" lo que está "mal" y es exactamente lo que hemos hecho..

Hemos perdido el equilibrio espiritual y hemos cambiado nuestros valores.. Hemos explotado al pobre y hemos llamado a eso "suerte". Hemos recompensado la pereza y la hemos llamado "Ayuda Social".

Hemos matado a nuestros hijos que aun no han nacido y lo hemos llamado "la libre elección".

Hemos abatido a nuestros condenados y lo hemos llamado "justicia". Hemos sido negligentes al disciplinar a nuestros hijos y lo hemos llamado "desarrollar su autoestima".

Hemos abusado del poder y hemos llamado a eso: "Política".
Hemos codiciado los bienes de nuestro vecino y a eso lo hemos llamado "tener ambición".

Hemos contaminado las ondas de radio y televisión con mucha grosería y pornografía y lo hemos llamado "libertad de expresión".

Hemos ridiculizado los valores establecidos desde hace mucho tiempo por nuestros ancestros y a esto lo hemos llamado "obsoleto y pasado".

¡Oh Dios!, mira en lo profundo de nuestros corazones; purifícanos y líbranos de nuestros pecados.

Amén.

La reacción fue inmediata. Un Parlamentario abandonó la sala durante la oración. Tres más criticaron la oración del Pastor calificando la oración como 'un mensaje de intolerancia''

Durante las seis semanas siguientes, la Iglesia 'Central Catholic Church' donde trabaja el religioso Wright recibió más de 5,000 llamadas telefónicas, de las cuales sólo 47 fueron desfavorables.

Esta Iglesia recibe ahora peticiones del mundo entero, la India , África, Asia, para que el párroco Wright ore por ellos.

EL comentarista Paul Harvey difundió esta oración en su emisión de radio ' The Rest of the Story ', (El Resto de la Historia ), y ha recibido una acogida mucho más favorable por esta emisión, que por cualquier otra.

Con la ayuda de Dios, quisiéramos que esta oración se derrame sobre nuestra nación, por tanta semejanza con lo que está ocurriendo en México y que nazca en nuestros corazones el deseo de llegar a ser una ''Nación bajo la mirada de Dios".

Si no tenemos el valor de mantenernos firmes en nuestras convicciones, entonces caeremos delante de cualquier otro argumento, o enemigo.

lunes, 31 de agosto de 2009

SAN PABLO: LA JUSTIFICACIÓN

DIEGO O. FLORES

El tema que nos toca abordar en este tiempo de formación bíblica, es un tema denso y extenso, tanto en su comprensión como en su divulgación, como lo afirmaba el Sumo Pontífice en una de sus catequesis1.

Ahora bien, cuando uno se introduce en un tema para luego darlo a conocer, busca la comprensión del texto para “justificar” su postura en primer lugar, pero sobre todo, se interesa en el mismo para afianzar más sus bases éticas y religiosas, sobre las cuales desea edificar con seguridad su espiritualidad. Pero resulta que cuando uno trata de introducirse en el tema de la “doctrina de la justificación en la teología de san Pablo” se encuentra con una serie de “incoherencias” en sus escritos que, más que afianzar el conocimiento, parece que pretende afianzar más la confusión. Dice J. Lowe que “no hay nada más fácil que encontrar contradicciones verbales en san Pablo”2. Quizá esto se deba a que en varios de los pasajes que uno encuentra en sus cartas, se acompleja por el marcado temperamento impulsivo que se decía tener el apóstol, lo que dificultaba una madurez en la coherencia y claridad de sus escritos. Algo así lo afirmaba también el mismo apóstol Pedro3.

Y uno de los casos y el que nos importa saber ahora, es el que encontramos en la carta que el apóstol escribe a los cristianos de Roma, en donde a simple vista, parecería ser que el apóstol de los gentiles escribe sobre la justificación, pero “in-justificándose” al mismo tiempo por la contradicción que aparece en sus textos. En tales versículos dice lo siguiente:

Rom 2,13: “porque a los ojos de Dios, no son justos los que oyen la ley, sino los que la practican”.

Es decir, los justificados por Dios son los que cumplen la Ley. Ahora, si leemos más abajo, en el mismo libro nos encontramos con el siguiente pasaje:

Rom 3,20: “porque a los ojos de Dios, nadie será justificado por las obras de la ley…”.

El texto, a simple vista, es demasiado claro para explicarlo. Por lo cual, si lo comparamos a los dos, resulta que el primer texto nos promete la justificación cumpliendo la Ley, y el segundo me promete la justificación no cumpliendo la Ley. ¿En qué quedamos? ¿Cumplimos la Ley o no para estar justificados? O retomando las palabras del comienzo, mejor diríamos ¿Quién quiere estudiar a alguien que se contradice?

Ante este interrogante, para algunos problemático y hasta peligroso, lo que hay que decir es que, los dos textos que se citan no se contradicen, aun cuando haya una aparente incoherencia. Ahora, en primer lugar, esta aparente contradicción se vuelve clara cuando se comprende el sentido de las palabras que le da san Pablo para enseñarnos sobre el tema. Y en segundo lugar, al entender esto último, podremos ver claro lo que significa la justificación en la teología de san Pablo, a la vez que nos daría sucesión para hacer también la diferencia que hay entre la justificación tradicional del A.T. y la que enseño Cristo en el N.T.

En Rom 2,13, cuando Pablo dice: “porque a los ojos de Dios, no son justos los que oyen la ley, sino los que la practican”, esta hablando de la justificación en el contexto del juicio final4. Es decir, en el momento en que Dios pida al hombre cuenta de lo que hizo por, como un juez lo hace en un tribunal ante el culpable. Pero comprenderemos mejor el contexto si repasamos brevemente la historia del progreso y el desvío que tuvo en los judíos, sobre la conciencia de estar justificados ante Dios.

El hombre al ser creado por Dios en un estado de santidad y justicia original, lo había perdido para él y para nosotros a causa del pecado original. Sin embargo Dios que perdona y no olvida a su pueblo elegido, fue preparando el camino para que el hombre recibiera de Dios, lo que había perdido por la culpa inicial. Camino en donde intervinieron tanto los patriarcas del pueblo de Israel, Moisés y el pacto del Sinaí con los 10 mandamientos, los profetas, y otros tantos personajes y acontecimientos en los que Yahve fue dando a conocer el proyecto que tiene Dios para toda la humanidad. Aunque tal parecía el plan salvífico de Dios, no fue así el recibimiento del mismo de parte de los hombres. Decíamos que muchas fueron las intervenciones de Dios en el pueblo elegido para revelarle su designio salvífico. Pero la que tuvo su punto cumbre y esencial para el pueblo israelita, fue la que Dios hizo con el pueblo con el pacto del Sinaí, es decir la Alianza que hace Dios y el pueblo de Israel. ¿Y en qué consistió tal alianza? En que Dios, poniendo de su parte, prometía cuidar a los israelitas, a protegerlos de sus enemigos, hacer que no le falte nada, pero exigiendo también la parte del pueblo, y que consistía en que estos cumplan ciertas leyes. “Y entonces Dios le da primero los 10 mandamientos para que cumplan. Pero con el tiempo, los israelitas vieron que estas leyes no estaban claras. Por ejemplo, dice Dios que el día sábado no harán ningún trabajo. Pero la pregunta es ¿qué es un trabajo? Puede ser tantas cosas, puede ser caminar, lavarse los dientes, limpiar el auto. La Biblia dice: no tomaras el nombre de Dios en vano, pero ¿Qué es en vano? No está claro. Entonces los judíos frente a todas estas leyes, hicieron más leyes para interpretar estas leyes, hasta el punto de llegar a tener 613 leyes”5. Y por esta situación nueva y traicionera, el pueblo judío empezó idolatrar la Ley en sí, es decir le daban más importancia a la ley que a Dios mismo. Y eran tan estrictos en su cumplimiento, que los llevo al engaño de sentirse “justo” ante Dios por el cumplimiento de la Ley. De ahí la exageración en el cumplimiento de la misma, que realizaban muchos ritos de purificación, para sentirse inocentes ante Dios. Es decir, ellos que eran culpables, se hicieron juez de sí mismo, justificándose ante Dios y los hombres. Y esta conciencia errada fue la que empezó a dividir al pueblo de Israel, entre los “justos” y los “pecadores”, entre la clase alta (sacerdotal, fariseos, escribas) y la clase baja (los pecadores públicos). Por eso es que en el A.T. los judíos dictaban varios ritos para aquel que era culpable de algo; solo con el cumplimiento de eso, podía ser devuelto a la sociedad, pero aún así no era justificado, sino simplemente perdonado.

Entonces vemos como para ellos el culpable solo podía ser perdonado, pero el inocente era justificado (1Rey 8,32 - Ex 23,7). Y este era el sentido de lo que decía san pablo en Rom 2,13, aludiendo a las prácticas judías que exigían el cumplimiento de la Ley. Conclusión, la justificación para el justo y el perdón para los pecadores. Así pensaban ellos. Es decir, así piensa los hombres, pero los pensamientos de los hombres no son los pensamientos de Dios. Como dice san Agustín “Dios escribe derecho en renglones torcidos”. Nosotros podemos decir según la manera en que como pensaba el pueblo elegido, que “el hombre escribe torcido pensando que está escribiendo derecho”. Dios no obra como piensa el hombre, Dios obra de otra manera.

La división que había traído los 10 mandamientos (mal interpretados y aplicados) no era lo que Dios quería para su pueblo. Al contrario su Alianza, como bien lo define la palabra misma, buscó unirlos, no separarlos. Entonces Dios, que nunca rompe sus promesas6, viendo la situación de su pueblo, le mandó un profeta llamado Jeremías, que en el capítulo 31, versículo 31 les dice: “he aquí que vendrán días en que hare una nueva alianza con el pueblo”. Una ley más, pero una nueva, en donde las leyes no van a estar escritas ya en piedra, sino en el corazón del hombre, alianza nueva que va a llevar a la antigua a su plenitud. Y esa alianza nueva se cumple en la persona de Jesucristo, cuando en la última cena, reunidos con sus discípulos les dice: “esta es la sangre que derramo por la nueva alianza”. Entonces Dios hace una nueva alianza no solo con el pueblo de Israel, sino ahora con toda humanidad. Humanidad representada ahora por la persona de Cristo, quien nos enseño lo que nuestro Padre Dios quiso desde el principio para el hombre, es decir, Jesucristo vuelve a unir lo que el hombre separó al justificarse el mismo, sin tener en cuenta Dios.

Y esto es lo que nos vino a enseñar Jesús: que el hombre no se justifica ante Dios por el cumplimiento de la Ley, sino al contrario, que “nadie será justificado por las obras de la ley”, como decía san Pablo en Rom 3,20. El hombre será justificado por Dios mediante la fe en Jesucristo, que lo redimió de toda culpa, como lo expresa el apóstol en carta a los Gálatas7.

Y en segundo lugar, ya al haber aclarado (implícitamente) la aparente contradicción entre los dos textos de san Pablo, hay que destacara algo más que Jesús vino a enseñar sobre el tema de la justificación, algo que quizás nos traería más confusión que las palabras del apóstol Pablo, puesto que sobre esto último hemos tratado algo verbal, pero lo que nos dirá Jesús es profundamente existencial. Y es que para la mayoría de los que creen, tienen la “certeza” o convicción de que Dios justifica a aquella persona que es noble, buena, que se comporta de una manera correcta. Sin embargo Jesús nos dice lo contrario: Dios justifica no al justo, sino al impío, al pecador. “Es más, Dios no solo perdona al pecador, sino que lo libra de toda acusación, es decir lo justifica hasta lo último de su culpa”8. Por eso, cuando Jesús vino a la tierra, no vino a sanar a los justos, sino a los pecadores. “Nos son los sanos lo que necesitan de médicos, sino los enfermos” (Mt 9,12). Así es como piensa y obra Dios, que es misericordia, en contraste con el hombre cuando se vuelve miseria no perdonando a los pecadores. Dios justifica al pecador. Así como Jesucristo nos enseño lo que significa la justificación. Y esto lo enseño perfectamente Jesús cuando nos relato la parábola del fariseo y el pecador en Lc 18,9-14:

“Y refiriéndose a algunos que se tenían por justos y despreciaban a los demás, dijo también esta parábola: "Dos hombres subieron al Templo para orar: uno era fariseo y el otro, publicano. El fariseo, de pie, oraba en voz baja: "Dios mío, te doy gracias porque no soy como los demás hombres, que son ladrones, injustos y adúlteros; ni tampoco como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago la décima parte de todas mis entradas". En cambio el publicano, manteniéndose a distancia, no se animaba siquiera a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: "¡Dios mío, ten piedad de mí, que soy un pecador!". Les aseguro que este último volvió a su casa justificado, pero no el primero. Porque todo el que se ensalza será humillado y el que se humilla será ensalzado”.

Así es. A aquel que se humilla, Dios lo perdonará borrando toda culpa, hasta quedar limpio de toda mancha del pecado original. ¿Y qué día Jesucristo justifico al hombre pecador? El viernes santo, cuando en la cruz derramo hasta su última gota de sangre por la redención del género humano. “Entrego su todo, su vida, su sangre; pero ¿fue suficiente?” Claro que si, cuando aquel que había cargado con nuestras culpas, al tercer día salió del sepulcro y resucitó para gloria de Dios Padre; el mismo rompió las cadenas de la esclavitud del pecado, y nos hizo libres (Jn 8,32). La verdad que es El nos hizo libres, libres para hacer el bien (Gal 5,1.13), no para liberarse del bien, como mal interpretaron algunos la frase de san Agustín: “Ama et fac quod vis”, que significa: “Ama y haz lo que quieres”, y no “ama y haz lo que quieras”. Cuando uno ama la Verdad, es libre de hacer todo por amor a Dios; por eso hacemos lo que Él (Dios) quiere, y como siempre lo que él quiere es el bien, es como obramos el bien, no para el (Dios) sino para nosotros. “Ser justificado significa sencillamente estar con Cristo y en Cristo, y esto basta”.

Pero eso, si recordamos el primer texto de Rom 2,13, la justificación de Dios, solo se iba a dar al final de los tiempos, en cambio, la nueva justificación de la que habla el apóstol Pablo en Rom 3,20 es la que ya tuvo lugar con la muerte y resurrección de Cristo Jesús, donde “Dios hecho carne”, le devolvió la dignidad original al hombre que tuvo al comienzo, de sentirse justo e inocente a los ojos de Dios.

Ahora, si esto es así, entonces cualquiera podría decir: si uno es justo e inocente a los ojos de Dios por ser pecador, entonces conviene ser cada vez más pecador, puesto que Dios me justificará más todavía. Bueno, Dios siempre hace todo sencillo para el hombre, aunque este se complique por su incomprensión. Dios ya nos justificó a todos con su redención que es universal. Pero el hombre seguirá siendo justo a los ojos de Dios, si siendo pecador se reconoce como tal, se arrepiente y se vuelve a Dios. A aquellos que se imagina ser justos, que no tienen necesidad de arrepentimiento, permanecen sin justificación y sin bendición. Dios justifica y bendice a todos, pero depende de uno el que la quiera recibir esa gracia de parte de Dios9. Como dicen algunos teólogos: “la redención es universal, pero la salvación es particular”. El hombre ya está justificado y bendecido por el Creador. Dios ya puso de su parte. Pero para que el hombre conserve esa santidad ante Dios, también le corresponde poner de su parte. Y aquello que el ser humano le tocaba poner de sí, es el don de la fe en Dios-Hombre, como lo asegura la carta de Pablo a los Gálatas. ¿Y qué es la fe? La fe es un conocimiento sobrenatural que Dios nos regala para conocer a Cristo, y al conocerlo a Jesús yo puedo amarlo, y al amarlo lo estoy sirviendo, y al servirlo me gano el cielo. Por eso es bien acertado lo del catecismo de las 99 preguntas, que dice: ¿Por qué Dios creó al hombre? Y se responde: para conocerlo, amarlo, servirlo, y luego gozar de él en la otra vida. Nadie ama lo que no conoce. “Y conocer la vida de Cristo es conocer el amor, conocer el servicio, la caridad. La fe es mirar a Cristo, encomendarse a Cristo, unirse a Cristo”10. Y para estar unido a Cristo, debemos de vivir al modo de Jesucristo. Y así como la manera de vivir que Dios le pidió en el A.T. a los judíos era mediante el cumplimiento de los 10 mandamientos, ahora Jesucristo nos dejo también no ya 10 mandamientos, sino uno solo, una sola manera de vivir en unión con el Maestro: amando al prójimo11. Solo amando al prójimo es como el hombre es justo ante Dios.

En la comunión con Cristo, en la fe que crea la caridad, toda ley se realiza, Y esto lo sabía muy bien san Pablo. Cuando tuvo su encuentro con el Señor en Damasco, se dio cuenta que todo lo que había vivido, no era nada en comparación con lo que le faltaba por vivir unido a Cristo (Fil 3,7-8); se limitaba a correr para conquistar a Aquel que los había conquistado primero (Fil 3,12). San Pablo, sabía que en el doble amor a Dios y al prójimo, estaba cumplida toda la ley (Rom 3,20.28 - Mt 22, 36-40) toda la ley será llevada a plenitud por la única ley que dejo Jesús, el único mandamiento: “amansen los unos a los otros, así como yo los he amado” (Jn, 13,33-34). Es amando al prójimo como uno se salva. Y ese va a ser el criterio del Juez al final de los tiempos, según lo relata Mt 25,31-46, y que alguna manera lo dice también Rom 2,13. “La justificación se decide por la caridad”. Y nosotros tenemos que dar testimonio de ello, en nuestra vida diaria. Haciendo el bien, como Jesús paso haciendo el bien (Hch 10,38)

Dice en el libro de Job que un día estaba rascándose con una piedra, porque tenía la lepra que le había mandado Satanás, y uno de los amigos de Job, llamado Sofar se le acerca y le pregunta ¿y el hombre que habla mucho será justificado? (Jb 11,2) Y la respuesta es: claro que no. “No son los que hablan bien los justificados, sino los que andan bien a la vista de sus semejantes. No es por los labios, sino por la vida, no por la palabra, sino por la obras como podemos dar testimonio de cristianos”. Solo así realmente podemos decir que somos otro Cristo.

----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Nota:

1_ “En el camino que estamos recorriendo guiados por san Pablo, queremos reflexionar ahora sobre un tema que está en el centro de las controversias del siglo de la Reforma: la cuestión de la justificación”. Catequesis, Miércoles 19 de noviembre 2008.

2_ J. LOWE, An Examination of Attempts to Detect Developments in St. Paul´s Theology, JThS 42,citado por H. Räisänen, Paul and the Law, p. 11, n. 72.

3_ “En ellas hay pasajes difíciles de entender, que algunas personas ignorantes e inestables interpretan torcidamente –como, por otra parte, lo hacen con el resto de la Escritura– para su propia perdición” (2Pe 3,16).

4_ en el versículo precedente lo confirma: “En efecto, todos los que hayan pecado sin tener la Ley de Moisés perecerán sin esa Ley; y los que hayan pecado teniendo la Ley serán juzgados por ella”. Más aún en los versículos del 2 al 7, se precisa el tema del juicio final.

5_ ¿Hay que cumplir el Antiguo Testamento?, “La Otra Cara de la Verdad”. Programa televisivo. 1997.

6_ Nosotros éramos injustos ante Dios a causa del pecado original, pero ya en el mismo relato del génesis se nos anuncia la promesa hecha por el Creado a nuestros primeros padres: “…Pondré enemistad entre ti y la mujer, entre tu linaje y el suyo. Él te aplastará la cabeza y tú le acecharás el talón” (Gn 3,15).

7_ “Pero como sabemos que el hombre no es justificado por las obras de la Ley, sino por la fe en Jesucristo, hemos creído en él, para ser justificados por la fe en Cristo y no por las obras de la Ley: en efecto, nadie será justificado en virtud de las obras de la Ley” (Gal 2,16).

8_ El hombre puede perdonar, pero solo Dios puede justificar (Rom 8,13-16).

9_ Cristo nos justifico (Rom 5,9) Y fuimos justificados por su gracia, gracia que tiene su fuente en Dios (Tit 3,3-7), porque fue el, Dios Padre, quien tomo la iniciativa, Dios decidió por nosotros pero decidió con amor y por amor (Jn 3,16 – Rom 5,8) El puso su parte, pero también pide la nuestra, y esa parte que nos corresponde (pero que también viene primero de Dios) es la fe en Cristo, como bien lo dice san pablo en Gal 2,15-16: “Nosotros somos judíos de nacimiento y no pecadores venidos del paganismo. 16 Pero como sabemos que el hombre no es justificado por las obras de la Ley, sino por la fe en Jesucristo, hemos creído en él, para ser justificados por la fe en Cristo y no por las obras de la Ley: en efecto, nadie será justificado en virtud de las obras de la Ley”.

10_ Puede verse aquí la exégesis Mt 19,16-22, de la historia del “joven rico” y la interpretación del verbo griego “cumplir”, concluyendo luego así que el joven nunca había cumplido ni siquiera el primer mandamiento. Únicamente los conocía, pero nunca los había cumplido.

11_ “amansen los unos a los otros, así como yo los he amado” (Jn 13,33-34).


Bibliografía:

• La justificación en la teología de San Pablo, Catequesis del Papa Benedicto XVI, sobre el Apóstol San Pablo. Miércoles 19 de noviembre 2008.
• Coherencias e “incoherencias” en las cartas de San Pablo, Conferencia del P. Albert Vanhoye. Pronunciada en las Jornadas Bíblicas 1999. Instituto del verbo Encarnado, San Rafael, Mendoza, Argentina.
• Doce Diálogos Bíblicos, La Justificación, H.P. BARKER, Sedin 2005. Escritos evangélicos.
• “La otra cara de la verdad” (Tomo II), Programa televisivo (LW 81 TV canal 7 de Santiago del Estero), confrontación periodística entre el Lic. Pbro. Ariel Álvarez Valdés y el periodista Rogelio Llapur. 1997.
• Biblia. “El Libro del Pueblo de Dios”.

lunes, 15 de junio de 2009

El Crimen Mediático: "Che Tinelli , ¿qué te pasa?


Por HUGO LUIS DAHER

Parece increíble que profesionales de la TV no tengan la más mínima precaución ante la exposición mediática de los niños en la pantalla.

Se apela a un horario de protección al menor (que rara vez cumple su cometido) justamente para protegerlo de lo que quizás deteriore algún paso del natural proceso evolutivo de la psiqué infantil.

Francamente nuestra sociedad está plagada de hipocresía por donde se la vea, Aunque el CONFER busque sancionar a los responsables de programas como Bailando Kids, convengamos que no puede ni controlar el horario de protección, Cualquiera que se pone frente a la pantalla sabe que los contenidos transgreden frecuentemente esta protección infanto que se pretende

¿ Quién cuida a un niño frente a la pantalla? ¿Los padres que están en un acelerado proceso de
desaparición? ¿El estado, que con su identidad amorfa según el gobierno de turno imposta uno u otro perfil de ciudadano según la ideología que propugna? ¿Los abuelos con sus cortos y cuasi-caducos recursos ante una era que se inicia barriendo todos sus códigos culturales?

A veces el mismo medio de comunicación trata de suplir este cuidado del crecimiento de los niños con una programación dirigida (mamá TV, papá Internet, diría quizás Freíd hoy en dia) pero realmente entre gigantescas ambigüedades que no pocas veces los lleva a la esclavitud ante el intenso proceso de consumo cuyo fin es generar más capital. Es decir al capital lo alimentamos sacrificándole personas. ¿Qué podemos pretender de los niños en un programa como el de Tinelli : Bailando Kíds?
Fuera del horario de protección, con sus endebles personalidades en tierno proceso de formación, los niños son sometidos a emociones que no son propias de ellos y bajo impostaciones de la identidad del todo enajenantes y pensar que ellos en algún momento de su crecimiento tendrán que cristalizar su identidad. Ni hablar de los diálogos y preguntas a los que son sometidos: ¿Tenés novia? Por decir algo fugaz .... y esperamos repuestas que nos emocionen los que estamos del otro lado de la pantalla, ¡Realmente somos de terror!

¿Qué te pasa Tinelli? ¿Qué acaso no ves crecer a los tuyos? Me gustaría verte a vos haciendo de niño o niña para ganar algún beneficio que diríamos es un bien para la comunidad. Quizás lo puedas hacer y no te afecte en tu crecimiento pero de seguro no se lucraría con un producto así.

¿Qué te pasa Tinelli? ¿Qué no ves las emociones en las caritas de los chicos? Sonrisas y lágrimas
provocadas a la fuerza, distorsionando afectos que con se guridad en un ámbito natural y cálido como el familiar serían auténticas, valiosas y edificantes.

¿Qué te pasa Tinelli, que sos tan permisivo con el morbo y el cuasi-plagio? Porque en orden a la honestidad siempre usaste y abusaste de IQs demás para hacer tus programas y "divertimos", desde la gente común a quién te hartaste de tomar el pelo, pasando por la caricaturización de todo tipo de personas públicas: políticos, famosos, colegas, etc ...

¿Ahora necesitas de los niños? (y como siempre apantallando la situación con el motivo de algún bien por el que se juegan los competidores. Si serías más generoso darías para estas necesidades sin el compromiso del cambio: ¿Cuánto facturas con este tema?

jDejen a los niños crecer en paz, sanos; alegres, esperanzados! De seguro (y esto lo deberían pensar mejor los Srs. Padres de estos chicos) Bailando Kids no es unjuego sano para niños. ¿A qué juegan cuando los sentencian? ¿A qué juegan cuando se los expone públicamente? ¿A qué juegan cuando se los bombardea para inducirles conductas propias de los mayores?

Dejen a los niños crecer en paz, sanos, alegres, esperanzados .....


lunes, 8 de junio de 2009

Conectados en el alma

En cierta ocasión leí que recibir mensajes vía e-mail era bueno
para mejorar nuestro estado de ánimo.

No sé sí esto tiene algún fundamento científico.
Sé interpretar mis sentimientos y no tengo ninguna duda
que esto es una realidad.


En los últimos años he tenido el privilegio de conocer personas fantásticas
que entran en mi vida en los momentos más inesperados,
trayendo mensajes de optimismo, de calidad, de vida, de humor, de reflexión.


Casi todos los días recibo e-mail de personas de buena voluntad,
personas que se han tornado importantes en mi vida,
a veces estas personas están a miles de kilómetros.


Estoy impresionado de conocer personas con disposición y disponibilidad
para ser generosas, afectivas, enviándome mensajes que me
reconfortan, ayudan e incentivan.


A los que no les gusta la computadora, es porque no descubrieron
las posibilidades que les puede proporcionar.


Seguramente me dirán que no se puede sustituir por un abrazo.
Es cierto.
Pero les puedo decir que en los últimos años
yo me he sentido abrazado constantemente.


A las personas que me envían poemas, música, humor, fotos...
los llaman ¿amigos virtuales?
Entonces tengo que decirles que estas personas de virtuales no tienen nada.
Pues ponen en forma de mensaje y de manera palpable su afecto.


¿Dónde podrías imaginar una cosa así?

En todo este tiempo, algunas personas
sólo me han enviado algún mensaje ocasionalmente.


Otras, se mantienen constantes y no sólo forman parte de mi agenda de direcciones de mi correo electrónico.
Confieso que ocupan también un lugar preferente en mi corazón.


Estoy pendiente de los mensajes como un adolescente esperando a mis amigos y para algunas cosas, no deberíamos crecer nunca.


Logicamente, como todo en la vida, hay que saber hacer uso
de esta otra forma de relacionarnos.
No debemos renunciar al contacto físico,
pero a veces la falta de tiempo y la distancia hacen de este medio,
una forma eficaz de mantener el contacto con la gente
que verdaderamente nos importa.


Lo inesperado de ser sorprendidos con un mensaje cariñoso
que viene cargado de afecto, causa una verdadera corriente positiva,
la cual puede, en muchos momentos, ser terapéutica.


En un momento determinado, el mensaje parece estar hecho a propósito
para un mal momento por el que estemos pasando.
Pero, puedes tener la certeza, que cuando menos lo esperes
te llegará esa imagen, esa música o esas palabras que te harán sentir mejor.


Muchas veces uno espera recibir algún mensaje amigo y de repente,
está el mensaje que tanto esperaba.
También podrás decir que recibimos mucha basura.
Pero, ¿esto también acaso no pasa en la vida real?
El truco está en filtrar y quedarse sólo con lo positivo.

Nuestra tarea es hacer una selección de lo que es bueno.
De lo que nos puede hacer crecer como personas,
de lo que nos puede hacer pensar, reflexionar, sentir,
estar vivos, amar, saber que estamos de paso,
que no cuesta nada hacer feliz al prójimo y a nosotros mismos.


Estas personas pasarán a tener un espacio garantizado en mi vida.
Algunas veces resultará difícil responder a todos en el tiempo que uno quiere.
Pero, estoy convencido que merece la pena dedicar parte de nuestro tiempo para repartir cariño, sólo con los simples comandos de “Enviar” o “Reenviar”.


¡QUE TENGAS UN DÍA MARAVILLOSO!


DÍSELO TAMBIÉN A TUS AMIGAS Y AMIGOS.

Eduardo Soto Bordoy

miércoles, 27 de mayo de 2009

ABORTO: asesinato de inocentes.

(Jorge Loring, S.I. – DNI: 23.385.067))

El proyecto de ampliar la ley del aborto ha puesto sobre el tapete este tema.

Quiero aportar una colaboración.

Se llama aborto la interrupción del embarazo cuando el feto todavía no puede sobrevivir fuera del seno materno.
Provocar el aborto directamente es un homicidio, porque el feto es un nuevo individuo plenamente capaz para lograr su desarrollo completo.
De la unión del óvulo con el espermatozoide nace un nuevo ser humano, una célula diferente con doble herencia: 23 cromosomas del padre y 23 de la madre.

Por eso, ese nuevo ser es persona humana.
Es persona humana desde la concepción hasta la muerte.
Y la dignidad de ser persona concede a toda naturaleza humana los mismos derechos[1].
Como la vida de una persona comienza con la concepción, el aborto provocado es un crimen.
El Concilio Vaticano II lo llama: «crimen abominable»[2].

Es un asesinato de lo más cruel y cobarde, pues el asesinado es un ser inocente e indefenso que no puede huir, ni siquiera gritar para protestar de la injusticia que se comete con él.
Las generaciones del futuro no comprenderán que en nuestro tiempo los gobiernos permitan a las madres que maten a sus hijos. Nos llamarán «generación asesina».
Los abortistas se molestan si se les llama asesinos; pero, ¿qué otro nombre podemos dar a los que han condenado a muerte a cuarenta millones de seres inocentes?

Y añaden: «La Iglesia es cruel, porque a los que cargan con el trauma de haber abortado, les añade el trauma de la excomunión».
Este razonamiento es absurdo. Sería como querer quitar la policía para no preocupar a los terroristas.
Defender a los abortistas es como defender a los terroristas que matan, y despreocuparse de las víctimas.
Permitir el aborto para evitar el peligro de las mujeres que abortan clandestinamente es lo mismo que permitir los asesinatos para no poner en peligro la vida de los asesinos.
Pues bien, en Teología se dice que hay un nuevo ser humano desde el primer momento de la concepción.

Y los médicos confirman esta afirmación.

«Desde el comienzo del proceso embrionario nos encontramos con una individualidad genética distinta y diferenciada de la de los padres»[3].
El código genético contiene las características humanas e individuales del nuevo ser. Todo lo que cada individuo humano posee de único, singular e irrepetible a lo largo de toda su historia, está ya presente en su código genético. «La persona humana está en el embrión con todas sus potencialidades, que se irán desarrollando a lo largo de su existencia»[4].
El Profesor Juan Ramón Lacadena, Catedrático de Genética de la Universidad Complutense de Madrid, en el Primer Congreso Internacional de Bioética de España, dijo que «la nueva vida comienza en el momento en que el espermatozoide entra en el óvulo»[5].
El Dr. José Hernández Yago, Presidente de la Sociedad Valenciana de Bioética, ha dicho que el descubrimiento del genoma humano demuestra «inequívocamente que en el momento de la fecundación del óvulo por el espermatozoide surge un ser humano con todo el genoma completo»[6].
EL Dr. Ramiro Rivera, Presidente del Consejo General de los Colegios Médicos de España, dice: «Para un médico es indiscutible que desde el momento de la fecundación tenemos un nuevo ser humano»[7]
La Dra. Natalia López Moratalla, Catedrática de Biología, dice: «El cigoto, fruto de la fecundación, es una realidad nueva, un ser humano con todas las características de quien inicia su primer día de vida. Ya está completada la constitución de un individuo humano, de una persona»[8]. «La individuación se da desde el primer momento de la fecundación. (…) Ese ser tiene la condición de individuo de la especie humana»[9].
Hoy disponemos de un método infalible para identificar al ser humano. Es el ADN. El ADN de cada ser humano es absolutamente único e individual. El ADN de cada ser humano es exclusivo. El ser humano es irrepetible. Pues bien, el ADN del óvulo fecundado es distinto del ADN de sus padres. Es un nuevo ser humano. El embrión es un ser humano. (JOSEPH A. WOTTERING: INTERNET.Novedades Fluvium, nº 284).

El Dr. D. José Botella, Presidente de la Real Academia de Medicina y Catedrático de Ginecología en la Universidad Complutense de Madrid, en un artículo titulado El derecho a nacer, publicado en el diario YA, dice que la individualidad humana depende del código genético, y este código genético queda constituido en el momento de la concepción, siendo propio del nuevo ser, distinto de los códigos paterno y materno.
Es decir, que el nuevo ser es un individuo desde el momento de la concepción, y por lo tanto está amparado por los derechos humanos.

Eliminarlo es eliminar a un hombre: un homicidio.

Un hombre, que además del derecho que tiene a la vida, lleva en sí el derecho a vivir de toda una cadena de otros posibles seres humanos en el futuro, entre los que puede haber genios, artistas, sabios y santos.
«Producir un aborto es matar a un ser humano» (Dr. Zamorano Sanabria. Catedrático de Embriología de la Universidad Complutense de Madrid)[10].
El Dr. José Antonio Abrisqueta, Jefe de la Unidad de Genética Humana del Centro de Investigaciones Biológicas del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de Madrid, afirma: «Ningún científico dudaría en afirmar que la vida humana empieza en el momento de la concepción»[11].
Los tratados de Medicina siguen afirmando que el inicio de la vida humana ocurre en el momento de la unión entre el óvulo y el espermatozoide.
«Ningún biólogo duda hoy en día que en el momento mismo de la reunión de los gametos, se ha engendrado ya no sólo una vida nueva e independiente, sino además una individualidad inédita»[12].
El profesor Herranz Catedrático de Histología y Embriología General de la Universidad de Navarra, ha dicho: «El embrión humano es un ser humano, tiene vida humana. Su DNA es el mismo que tendrá toda su vida»[13].
A su vez, el Dr. Severo Ochoa, Premio Nobel de Medicina de 1959, afirma que el hombre es lo que su clave genética determina.
Y esta clase genética se establece desde el momento que se constituye el huevo (cigoto).

Desde este momento este nuevo ser tiene sus derechos personales.

Jamás un anatómico o un fisiólogo considerará el feto como parte integrante de la madre, como puede serlo el apéndice o una verruga que se pueden extirpar a voluntad. La vida del feto no es la de la madre, sino la suya propia, y tiene derecho a que se respete como se debe espetar la vida de un adulto[14].
Las mujeres abortistas dicen que ellas hacen de su cuerpo lo que quieren; pero el feto no es una verruga. Es un ser humano. Y ninguna madre es la propietaria de la vida de su hijo.
Julián Marías, de la Real Academia Española, en un artículo del ABC[15], dice cosas muy acertadas:
«Eso de que el feto es parte del cuerpo de la madre es una insigne falsedad, porque no es parte, está “alojado” en ella, “implantado” en ella. Una mujer no dice “voy a tener un tumor”, sino “voy a tener un hijo”... A veces se usa una expresión de refinada hipocresía para denominar el aborto provocado: Se dice que es la “interrupción del embarazo”. Como si al ahorcar se le llamara interrupción de la respiración»...
Dios ha dispuesto que los primeros días del ser humano se desarrollen dentro del seno de la madre para proteger su vida.
Esto para algunos seres, en lugar de ser una defensa resulta un riesgo, pues madres que no se atreverían a asesinar a su hijo de dos años, se atreven a hacerlo si sólo lleva pocos meses en su seno.

Estas madres traicionan la misión que Dios les ha confiado.

Esto no lo hacen ni las fieras. Todos los animales defienden a sus crías.

La crueldad de una madre matando a su hijo no tiene parangón. Ese hijo es la persona que más la va a querer. Ningún hijo haría lo mismo con su madre.
Si alguno lo hiciera diríamos que es un monstruo. ¿Qué calificativo merecen las madres abortistas?
Estas madres asesinas, ¿han pensado que los fetos son sensibles al dolor? Así lo evidencian pruebas científicas[16].
El que en algunas naciones el aborto no esté penalizado por la ley, no lo convierte en moral.
Las normas morales absolutas son independientes de la voluntad de los hombres.
La ley de Dios prohíbe el aborto, y ninguna ley hecha por el hombre puede hacer lícita la muerte de un inocente.
Aunque en una nación se legislara lícita la calumnia, no por eso la calumnia dejaría de ser una injusticia.
«Nadie pude autorizar la muerte de un inocente, sea embrión, feto, enfermo o anciano, sin cometer, por ello un crimen de extrema gravedad»[17].
El Papa Juan Pablo II, dijo en Madrid el 2 de noviembre de 1982: «Nunca se puede legitimar condenar a muerte a un inocente»[18].
La despenalización del aborto criminal para contentar las voces que lo reclaman, no convierte el aborto en bueno.

Las cosas o se hacen buenas por ser frecuentes.
En ese caso, el egoísmo, tan frecuente, sería bueno; y el heroísmo, tan excepcional, sería malo.
La despenalización del aborto lleva a que se realicen monstruosidades, como cubos de basura llenos de fetos humanos, o aquel ginecólogo que alimentaba a su perro con lo fetos que obtenía de los abortos que practicaba a las mujeres que acudían a su clínica[19].

Es una hipocresía defender como política de partido las libertades democráticas de la persona humana, y luego defender el aborto, privando del derecho a la vida a una persona inocente, aprovechándose que no puede defenderse, ni siquiera protestar.

El 9 de diciembre de 1996 se bautizó, como católico, en la catedral de San Patricio de Nueva York, el Dr. Bernard Nathanson, conocido en otro tiempo como el «rey de aborto».
Fue Director de la mayor clínica abortista de Estados Unidos: la CRANCH. Tenía a sus órdenes treinta y cinco médicos que, en diez quirófanos, practicaban ciento veinte abortos diarios.
Según él mismo manifestó en una conferencia en el Colegio de Médicos de Madrid: «bajo mis órdenes se practicaron sesenta mil abortos, y yo hice personalmente unos cinco mil»[20].
En los años 80 se convenció de que el feto era un ser humano, pues hay evidencia científica de que la vida humana empieza en la concepción, y se volvió antiabortista. Es autor del libro Abortando en América y de la película El Grito Silencioso .
La gente del Movimiento Pro-Vida le hicieron cuestionarse el ateísmo que había mamado desde pequeño.
Dice: «Comencé a considerar en serio la idea de Dios. Descubrí el Dios del Nuevo Testamento en quien yo podía encontrar el perdón que durante tanto tiempo busqué desesperadamente. Convencido de que Dios me perdonaría los crímenes que había cometido. Eso me resultó sumamente consolador para mi espíritu afligido»[21].
Es inconcebible que los mismos que quitan la pena de muerte para asesinos, que son un peligro para la sociedad, condenen a muerte a seres inocentes en el seno de su madre.
¿Qué podemos esperar de una sociedad que permite asesinar a niños no nacidos, por egoísmo de los mayores?
¿Qué valores van a respetar los que no respetan el derecho a vivir de sus hijos inocentes?[22].
¿Qué sentido tiene hablar de derechos humanos y negar el derecho a vivir a seres humanos inocentes? El derecho a la vida es el primero de los derechos humanos. Nadie con sentido común puede defender que sea lícito condenar a muerte a una persona inocente.
El Papa Juan Pablo II dijo en Polonia el 4 de junio de 1991: «Ningún gobierno tiene derecho a autorizar la muerte de seres humanos inocentes».
La Comisión Permanente del Episcopado Español ha publicado una declaración donde afirma (en el nº 6) que «el Estado no tiene autoridad para decidir que sea permisible suprimir la vida de un ser humano inocente»[23].
Eso de que la madre puede disponer de la vida de su hijo es una monstruosidad. La madre tiene obligación de que su hijo viva, y si es culpable de su muerte, nadie le quitará ese remordimiento[24].
El aborto puede quedar impune ante la ley, pero no ante la conciencia; el remordimiento no la dejará dormir tranquila.
Así me lo aseguraba una chica que se despertaba sobresaltada por las noches, mucho tiempo después de haber practicado el aborto, por el remordimiento de haber asesinado al hijo de sus entrañas. Me decía: «Padre, a veces me despierto viendo a mi hijo a quien asesiné».
Decía el Dr. Wilke: «Es más fácil sacar un bebé del útero de una mujer que de su conciencia»[25].
«Todo confesor experimentado sabe que el aborto es un pecado que muchas mujeres no se perdonan a sí mismas, ni siquiera después de haber sido perdonadas por Dios. Los médicos y los psiquiatras saben también hasta qué punto las mujeres que han abortado voluntariamente sufren traumas psíquicos»[26].
El doctor D. Antonio Peco, ginecólogo, con treinta años de profesión en la Seguridad Social y en su clínica privada, me habló del trauma psíquico que sobreviene después del aborto:

a) Remordimientos de conciencia por haber asesinado a su propio hijo.
b) Mujeres que tenían uno o dos hijos y abortaron al que venía de camino. Después perdieron uno o los dos hijos, y viven desesperadas, pues ya es tarde para encargar otro.
c) Matrimonios que no tienen valor de mirarse a la cara después de haber abortado, y terminan rompiendo definitivamente.
d) Padres que ayudan a sus hijas a abortar, y después terminan odiándose mutuamente.

Con razón los psicólogos austríacos reconocen gran cantidad de neurosis y depresiones en mujeres que han abortado voluntariamente[27].
El Dr. Henry P. David, profesor de Psicología de la Universidad de Maryland de Baltimore (U.S.A.) dice: «El 64% de las mujeres a las que se ha realizado el aborto fueron ingresadas en hospitales psiquiátricos»[28].
David C. Reardon, en un estudio publicado en la revista Post Abortion Review dice que las mujeres que han practicado el aborto presentan desórdenes mentales 41% más que las que no lo han hecho. Y son también muy numerosas las que terminan suicidándose después de haber practicado el aborto. Muchas en la fecha que abortaron o en la que debería haber nacido su hijo[29].

Últimamente ha aparecido la píldora Nortevo.
Se la llama también la «píldora del día siguiente». Evita la fecundación del óvulo, o la implantación en el útero si el óvulo ya está fecundado. Es decir, que puede ser una píldora abortiva. Por eso el Secretario de la Conferencia Episcopal Española, Mons. Juan José Asenjo, en declaraciones a SERVIMEDIA ha expresado el rechazo de la Iglesia a «la píldora del día siguiente»[30].
El Dr. Justo Aznar, Jefe del Departamento de Biopatología Clínica del Hospital La Fe de Valencia, dijo en la Segunda Cadena de Televisión Española, el 29 de julio del 2001, a las nueve de la mañana:«La píldora del día siguiente es anticonceptiva un 15% de los casos; pero en el otro 85% es abortiva, pues impide la implantación del óvulo fecundado. Y el ser humano empieza en su concepción. Basta la posibilidad de que sea abortiva para que sea inmoral».
Que esta píldora es abortiva se deduce de las investigaciones de Chris Kahlenbon, Joseph Stanford y Walter Larimore publicadas en la Revista The Annals of Pharmacotherapy[31]
En el V Congreso de Católicos en la Vida Pública, celebrado en Madrid en noviembre del 2003, la Dra. María Ondina presentó un trabajo en el que afirmó que ciento tres mujeres británicas demandaron ante el Alto Tribunal de Gran Bretaña a tres empresas farmacéuticas, que ofrecían la píldora poscoital, por la muerte de siete mujeres a causa de esta píldora[32].
«Recientes pruebas científicas han obligado al Gobierno de Inglaterra a alertar a las mujeres jóvenes del “peligro potencialmente mortal” de desarrollar un embarazo ectópico por consumir las llamadas “píldoras del día siguiente”.
»Sir Liam Donaldson, director médico del Gobierno, envió una comunicación a todos los galenos pidiéndoles que sean “extravigilantes” con las ‘píldoras del día siguiente’ pues están relacionadas directamente con las altas tasas de embarazos ectópicos. Asimismo, Donaldson ordenó a la empresa Schering AG –fabricante de la medicina– modificar la información de los prospectos para pacientes, aclarando que existe un alto riesgo de desarrollar este desorden.
»John Smeaton, director nacional de la Sociedad para la Protección de Niños Nonatos (SPUC), afirmó que “esta medicina debería ser quitada inmediatamente del mercado”»[33].
En el aborto procurado peca, además de la madre, quien lo realiza, quien colabora y quien lo aconseja[34].
El Vaticano recuerda a los operadores sanitarios que tienen una obligación grave a presentar objeción de conciencia en el caso de legislaciones abortistas[35].
Quien practica el aborto queda excomulgado[36]. Esta excomunión es automática (se llama «latae sententiae») al consumarse el aborto. Dice el Código de Derecho Canónico: «Quien procura el aborto, si éste se produce, incurre en excomunión»[37]. Lo mismo todos los que colaboren a él de modo eficaz y voluntariamente[38]. Es decir «si el delito no se hubiera cometido sin su colaboración»[39].
La excomunión es la pena canónica que la Iglesia impone a ciertos pecados muy graves para que no se cometan.

Consiste en que al excomulgado se le prohíben todos los sacramentos menos el de la confesión.
«No obstante, no caen en la excomunión cuando se dan las circunstancias que eximen de cualquier pena. En concreto, no incurren en penas eclesiásticas los menores de dieciocho años, quienes sin culpa desconocen que infringen esa ley, o los que lo realizan por miedo grave o con el fin de evitar un grave perjuicio»[40].


Notas:

[1] DOMÈNEC MELÉ: Cristianos en la sociedad, II,1,a. Ed. Rialp. Madrid. 1999.
[2] Concilio Vaticano II: Gaudium et Spes: Constitución sobre la Iglesia en el mundo actual, nº 51.
[3] Revista TRIBUNA MÉDICA del 11-X-74, pg. 37.
[4] VÍCTOR GARCÍA DE LA HOZ: ABC Dominical del 27-II-77, pg. 19.
[5] ZENIT SEMANAL 11-XII-99.
[6] Diario LA RAZÓN del 5-VII-2000, pg. 38.
[7] VICENTE SUBIRÁ: Valores Católicos Permanentes, I,6. Ed. EDICEP. Valencia. 1987.
[8] Revista PALABRA de XII-2004.
[9] GLORIA MARÍA TOMÁS Y GARRIDO, Profesora de Bioética en la Unidad Central de Ética y Bioética de la Universidad Católica de Murcia.
http://www.conocereisdeverdad.com/website/index.php?id=63
[10] Revista ARBIL, nº23: INTERNET www.ctv.es/USERS/mmori
[11] Revista ECCLESIA: 2796 (6-VII-96) 11.
[12] Dr. BOTELLA LLUSIÁ: Diario YA del 11-V-79, pg. 7.
[13] Revista TELVA, 550 (IV-87)116.
[14] Diario YA , 7-I-79, pg. 44.
[15] Diario ABC de Sevilla del 10-IX-92, pg. 3.
[16] ZENIT. Boletín informativo del Vaticano, ZS080601.
[17] Declaración del Vaticano sobre la eutanasia. Julio de 1980.
[18] Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica nº 2261.
[19] Diario YA,26-VIII-87, pg.14.
[20] Revista HOGAR DE LA MADRE: 78 (IX-X,1997) 36.
[21] ALEX ROSAL: Revista HOGAR DE LA MADRE, 71 (VII,VIII-96) 35.
[22] RICARDO M. CARLES, Arzobispo de Barcelona:Fe y Cultura, XIV, 3. Ed. Claret. Barcelona.
[23] Revista ECCLESIA, 2704 ( 1-X-94 ) 10.
[24] JUAN PABLO II: Mulieris Dignitatem, nº 14, 15-VIII-88.
[25] Diario YA, 24-IV-89, pg. 15.
[26] BERNHARD HÄRING: SHALOM: Paz, XVI, 3. Ed. Herder. Barcelona. 1998.
[27] Diario ABC de Madrid, 27-IV-80, pg. 86.
[28] Revista TELVA, 550(IV-87)63.
[29] Revista ARBIL de pensamiento y crítica, nº 35. En INTERNET.
[30] Diario EL MUNDO del 27-VI-99, pg.42.
[31] ZENIT, Boletín informativo del Vaticano en INTERNET: ZSI02021601.
[32] Actas del Congreso, 2º vol., 5ª, III. Madrid. 2004.
[33] Boletín de la Universidad Pontificia de Ponce (Puerto Rico), 6-II-2003: www.pionet.org
[34] Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica, nº 2272.
[35] Diario ABC de Madrid del 24-X-94. Pg. 89.
[36] Nuevo Código de Derecho Canónico, nº 1398.
[37] Nuevo Código de Derecho Canónico, nº 1398.
[38] Nuevo Código de Derecho Canónico, nº 1398.
[39] Nuevo Código de Derecho Canónico, nº 1329, 2.
[40] AURELIO FERNÁNDEZ:Compendio de Teología Moral, 2ª, X, 3, 3. Ed. Palabra.Madrid. 1995

miércoles, 20 de mayo de 2009


Editorial de Noticias Obreras
Núm. 1.480 [16-05-09 / 31-05-09]
http://www.hoac.es/pdf/Noticias%20Obreras/2%20mayo/editorial.pdf


Deberían estar callados y avergonzados, porque pedir perdón es demasiado para quienes se cubren con la aureola del saber y de la ciencia, y los utilizan para explicar lo que los poderosos quieren oír.

Deberían estar callados y avergonzados todos los expertos que en la década de los noventa vaticinaron el colapso total de nuestro sistema de protección social, especialmente de nuestro sistema de pensiones. Y deberían estar callados y avergonzados porque no han acertado ni una de sus catastrofistas previsiones. Eso sí, consiguieron que un buen número de incautos atemorizados suscribieran un plan de pensiones que ahora ha estallado junto con toda la burbuja financiera causante de la crisis que padecemos.

Pero no, como si no hubiera pasado nada, siguen insistiendo en sus agoreras previsiones: en el año 2060, dicen, tendremos un grave problema con las pensiones. ¡Serán burros! ¿Cómo se atreven a vaticinar a cincuenta años vista cuando se han equivocado de un año para otro?

Una de las cosas que la actual crisis ha vuelto a poner de manifiesto es que la economía es una cosa demasiado seria para dejarla en manos de los economistas. La economía es política, es juego de intereses, es optar entre muchas variables y posibilidades, pero sobre todo, la economía mide el grado de humanización de una sociedad, su escala de valores, su talla moral. Por ello es muy importante formular bien las preguntas a las que debe dar respuesta.

Decir que el sistema es inviable y necesita reducir y recortar derechos y ampliar obligaciones no es científico, es una opción ideológica; como lo es el preguntarse ¿qué debemos hacer para que todos los jubilados puedan disfrutar de una pensión digna hoy, mañana y siempre? La ciencia económica nos dirá el cómo responder a la pregunta formulada, pero la pregunta no depende de la ciencia, depende de la moral, de los objetivos que nos fijemos como comunidad moral a la que debería resultarle imposible vivir soportando el despilfarro de unos y la miseria de otros.

Resulta, además, que casi todas las propuestas parecen sustentarse en una situación de un empleo estable y de por vida que ya no existe. Lo que tenemos es un empleo precario, alternado con periodos de desempleo, al que se accede a una edad tardía y se pierde a una edad temprana. Esto implica que para muchos va a resultar imposible acumular los años de cotización necesarios para acceder a una pensión.

Los caminos de la historia van a otro lado, apuntan hacia la Renta Básica, hacia el derecho de todos a percibir lo necesario para vivir, un derecho subjetivo que no necesita de ningún mérito por parte del que lo recibe. Se acabó el cuento del trabajo, es la hora del cuento de la comunión, un bello cuento que narra la historia de un pueblo que retornó a los caminos que había abandonado, los caminos del bien y la justicia; los caminos de la igualdad, los caminos que llevan a la casa común donde sólo hay una gran mesa a la que todos tienen derecho a sentarse y a compartir. Este cuento está empezando a escribirse, no sabemos el camino que debemos recorrer, pero sí sabemos su final: el pueblo, el nuevo pueblo, da gracias a Dios por haberle mostrado el camino del amor y de la comunión.

EDITORIAL
Publicado en NOTICIAS OBRERAS:
Núm. 1.480 [16-5-09 / 31-5-09] pág. 5