martes, 1 de diciembre de 2009

Educar al niño en su sexualidad ( 0 a 11 años )

Fuente: www.teologoresponde.com.ar (sexualidad)
Tomado de www.mujernueva.org - (Mujer Nueva, 2004-03-18)
Foto: www.politicaargentina.com

La Educación Sexual es un tema que preocupa a padres y educadores. La familia es el lugar privilegiado para enseñar y formar a los niños y adolescentes en la comprensión del don de la sexualidad y del correcto ejercicio de ella.

Hablar de sexualidad es positivo y enriquecedor, nunca debe ser tratado como algo sucio u obsceno. Ha de haber respeto, seriedad e, incluso, admiración ante el hermoso hecho de que somos hombres y mujeres y podemos dar vida a otro ser humano.

Estas líneas quieren ser un apoyo a padres y educadores, con la convicción de que son ellos, los que conocen personal y profundamente a cada niño, los que pueden acompañarle y guiarle en la tarea de transformarse en adultos.

* Primera Infancia (hasta los 7 años)
* Segunda Infancia (7 a 9 años)
* Pre-adolescencia (9 a los 11 años)

..........................................................

Primera Infancia (aproximadamente hasta los 7 años)

Durante la infancia los niños “descubren” la existencia de los sexos: saben que hay niños y niñas y que son diferentes. En esta edad es muy importante que los padres digan a sus hijos lo felices que se sintieron cuando supieron que era “él o ella” en el momento de nacer o en una ecografía. El niño está desarrollando las bases de su seguridad personal y de su propia personalidad y necesita mucho el saberse querido y aceptado como es, por aquellos que más ama: sus padres.

Es también muy importante que los niños observen una clara distinción en los papeles de papá y mamá. En el vestir, en las actitudes empleadas, etc. Esto no significa educar en la idea de que el hombre fuera de casa y la mujer en la cocina, es bueno que los niños vean a papá ayudando en casa y mamá que puede trabajar fuera, pero saber que hay ciertas “tareas” que cada uno de ellos hace por los demás miembros de la familia.

El niño pequeño es egoísta por naturaleza, en su mundo aún no hay más personas que él mimo, mamá y papá, los cuales viven para él. Por este motivo, es importante en estos años ir educando en la generosidad y también en la comprensión de que el amor implica sacrificio y abnegación por los demás. El testimonio de los sacrificios que los padres hacen por sus hijos, que mamá hace por papá y viceversa, es mejor que mil palabras.

Otro elemento muy importante en esta edad es el desarrollo de una relación de confianza con los padres. El niño debe sentirse siempre seguro de que sus palabras son escuchadas, creídas y aceptadas; obviamente esto implica estar atentos a las pequeñas mentiras o fantasías normales y ayudarle al niño a reconocer entre la realidad y sus sueños y a asimilar que es mejor siempre decir la verdad aunque duela. Esto facilitará que más adelante sea a sus padres a los que consulte sus dudas respecto a su sexualidad, y disminuirá el riesgo de ser objeto de abuso. Un niño bien atendido, que confía en sus padres y está advertido de los extraños, es una presa difícil para quienes abusan de menores.

Objetivos en la educación sexual a esta edad:

* que el niño desarrolle una sana afectividad por quienes les rodean y hacia sí
* que el niño vaya conociendo progresivamente las diferencias sexuales entre hombres y mujeres
* que viva con naturalidad su realidad corporal y sus funciones
* que vaya adquiriendo un vocabulario adecuado para estas realidades
* que comprenda la importancia del amor en las relaciones familiares
* que reconozca el papel de la familia en su vida y su papel en su familia
* que comprenda que los niños tienen padre y madre, que se desarrollan en el vientre de su madre (generalmente basta hablar de una semilla inicial)
* que sepa los conceptos básicos del nacimiento de los niños y la necesidad de mayor atención y cuidados que tienen los bebés
* que comprenda y viva que el crecimiento no sólo es aumento de tamaño sino que implica responsabilidades

Medios que pueden utilizar padres y formadores:

* tener manifestaciones de cariño hacia los niños, éstas dependerán de las costumbres de la familia, del carácter de los niños, etc; pero nunca pensar que porque han dejado de ser “bebés” ya no necesitan besos, caricias, abrazos, palmaditas en el hombro, etc.
* demostrar siempre cariño y atención a sus preguntas y comentarios, que los niños vean que tiene atención, pero sin permitirles abusar
* ser claros y veraces ante las preguntas de los niños, adecuando la cantidad de información a la capacidad de comprensión del niño
* aprovechar las oportunidades que presentan los hechos de la vida normal: la llegada de un nuevo hermano o primo generará curiosidad y la posibilidad de entablar muy buenas conversaciones
* estar atentos a la información que los niños están recibiendo por televisión u otros medios. Saber mostrar lo que es natural y que hay personas que realizan conductas diferentes no adecuadas
* desde los 3 años los niños comienzan a entender la importancia de la intimidad y el pudor. Fomentarlo con el testimonio y las palabras.
* si sorprenden a los niños en juegos o comportamientos inadecuados, distraerlos y buscar que se interesen en otros. Si insisten o preguntan por qué no pueden jugar a eso, decir que no está bien y no tocar nuevamente el punto

Segunda Infancia (7 a 9 años)

Esta es una edad relativamente tranquila en la que el niño madura intelectual y moralmente. Acostumbra a ser llamada la edad de la obediencia porque los niños suelen ser dóciles a las indicaciones de los mayores. En esta edad la sexualidad se expresa en un vivo sentido del pudor, los niños ya no desean que sus madres les ayuden a bañarse ni que los acompañen al baño. Es tal vez señal del inicio del sentido de expresión de la propia dignidad. Inicialmente niños y niñas se mezclan fácilmente, pero poco a poco comienzan una progresiva separación de sexos, dejando de jugar juntos. Demuestran interés por el papel y características sexuales de ambos sexos. Hay mayor curiosidad por el embarazo y el papel del padre en la procreación. Ya a los nueve, comienzan a buscar material informativo: dibujos, explicaciones, preguntan a los amigos y si alguno del grupo adquiere información con facilidad la dará a sus compañeros, aunque no sea de la mejor forma posible.

Es una época serena, pero la curiosidad sexual sigue existiendo y actualmente hay muchas formas en que un niño puede acceder a información sin necesidad de consultar a sus padres. No hay que temer adelantarse, se puede ir tanteando terreno con comentarios y preguntas en momentos de conversación tranquila y sin interrupciones para ver qué tanto saben, qué intereses o curiosidades tienen.

En general el niño o la niña harán preguntas, si no las hacen es mejor adelantarse y plantear el tema. Su interés es intelectual, curiosidad sana por comprender algo que pertenece a la vida cotidiana. Siempre es mejor que reciba la información de sus padres, antes que de un amigo o de una revista o película, es mejor adelantarse un poco que llegar tarde.

Cuando se entable la conversación, hay que evitar que sea un simple informar y en realidad sea una formación en el amor. No es necesario decirlo todo de una vez, se pueden dar algunas informaciones básicas dejando la puerta abierta para próximas “charlas”. Terminar, por ejemplo, con un “cuando tengas otra duda me dices y continuamos”, “hay otros elementos del mismo tema, pero creo que por hoy es suficiente, así tenemos tema de conversación para la próxima”. Y no tener miedo de decir al niño que es mejor que todo esto lo sepa por sus padres o formadores que por amigos o extraños, porque ellos no siempre tendrán toda la información y pueden equivocarse.

Caso: Una niña de nueve años recibió esta información de una amiguita de clases de la misma edad: “Papá y mamá se acuestan desnudos, papá encima de mamá y así se engendran los niños”. Al comentarlo con su hermana menor, ésta decidió inteligentemente decirlo a la madre de ambas que las reunió para tener una charla “de mujer a mujer”. Les explicó someramente las relaciones sexuales en un matrimonio, dentro de lo que podían comprender y aprovechó para informarlas acerca de las menstruaciones. El tema volvió a salir varias veces en los años siguientes, y en algunas ocasiones el papá estaba presente. Cuando ambas niñas tuvieron su menarquia algunos años después, no se sorprendieron ni angustiaron.
Respecto a las relaciones sexuales la mamá optó por ser clara (dado lo que ya habían escuchado de su compañera), pero especificó que ocurre en el matrimonio y por amor; y no se extendió demasiado en el tema.

Es muy importante en esta edad continuar formando integralmente a los niños, en los valores morales, en el ejercicio de la voluntad, en la docilidad a la propia conciencia. A esta edad comienzan a ser capaces de entender porqué ciertas acciones no se hacen, porqué sus padres les prohíben algunas compañías o ir a ciertos lugares; pero para entender necesitan saber, los padres deben dialogar con sus hijos, llevarlos a interiorizar e ir haciendo suyos normas y principios de conducta.

Algunos elementos prácticos que pueden ayudar:

* acostumbrarlos a hacer pequeños sacrificios
* fomentar los momentos de conversación en privado con cada hijo: al salir de compras, al ir a recoger al hermano
* saber qué material reciben nuestros hijos: por TV, revistas, Internet, los amigos, etc.

Los objetivos más específicos de la educación sexual a esta edad están en una situación intermedia entre los de la primera infancia y de la prepubertad. En este sentido dependerá mucho de la madurez de cada niño, de la situación de la familia, de la realidad que lo circunda y por lo tanto, es importante para padres y educadores comprender que cada niño es diferente y que debe adaptarse y adecuarse a sus necesidades. Esto es exigente, pero es señal de verdadero amor y cariño.

Medios que pueden utilizar padres y formadores:

* continuar demostrando el cariño y la confianza en ellos, pueden “rechazar” las demostraciones de cariño porque “ya soy grande”, pero es una pantalla y necesitan seguir sintiendo que son importantes para sus padres
* mantener el clima de confianza, que los niños sepan que sus padres les escuchan sin burlas ni prisas, que responden siempre con la verdad, que no rompen sus confidencias innecesariamente
* fomentar conversaciones “en privado”, interesarse por los gustos, las preocupaciones y los intereses de los niños
* aprovechar los momentos en que se está a solas con los niños, al recogerlos en el colegio, al terminar las tareas escolares, cuando papá ha tenido una comida de negocios, etc. Si no se dan espontáneamente, entonces es bueno producirlos: invitarlos a comer fuera “solos mamá o papá y tú, para que podamos conversar de tus cosas”
* conocer las amistades y las actividades que los niños realizan, involucrarse en ellas y estar presentes
* estar atentos a cambios de comportamiento, aunque difícilmente implicará algo muy grave, sí puede ser manifestación de una preocupación y una ocasión muy buena para entablar una conversación
* a esta edad los niños son capaces de razonar y comprender los por qué de normas e indicaciones. Comenzar a darles las razones de las cosas, explicarles y no cansarse de repetirles que buscan su propio bien y que en ocasiones implica decir no o marcar límites

Pre-adolescencia (aproximadamente desde los 9 a los 11 años)

En esta edad los niños gustan de la camaradería con otros de su mismo sexo y tienen una enorme energía y capacidad de actividad, que resulta agotador para los adultos. Existe además, un antagonismo entre los sexos que alcanza su punto máximo alrededor de los diez años. Los niños “desprecian” y se ríen de las niñas y ellas los consideran “salvajes” e “incivilizados”. En general a esta edad se mantienen separados por propia iniciativa y les desagradarán las actividades en que los junten, especialmente a los niños, que poseen ya mucha más fuerza física y tienden a realizar juegos más bruscos y que se sienten oprimidos cuando se les pide más suavidad porque “hay niñas también”.

Algunos niños y principalmente algunas niñas, pueden llegar a la pubertad a los 11 años o antes. Es bueno que ya sepan lo que esto significa aunque sin sobredimensionarlo.

En esta edad los niños ya tienen conciencia clara de lo que está mal, aunque a veces creen que son faltas graves cosas que ni remotamente lo son. Los padres y educadores deben continuar trabajando en la formación de la conciencia y voluntad de los niños, en la generosidad y preocupación por los demás. Además es una excelente edad para interesar a los niños en deportes y actividades que los lleven a utilizar la enorme energía que tienen, siendo además un medio muy bueno para colaborar en la formación de la voluntad y de la capacidad de sacrificio: si deseas ser bueno en los deportes debes entrenar y sacrificarte.

En esta edad suelen presentarse períodos de ambivalencia. Los niños pasan de la mayor obediencia y docilidad a la rebelión absoluta. Está comenzando a autoafirmarse y formar su propio carácter. La conciencia empieza a construir un sistema de valores más personal. Es muy importante la compañía, la proximidad y el testimonio de los adultos alrededor de los niños. Si no hay coherencia o las palabras no se corresponden con las experiencias, el niño estará confuso y no sabrá cómo reaccionar, o simplemente creerá que todos son así y, por lo tanto, es posible decir una cosa y hacer otra; hacer una cosa un día y al siguiente distinto según me convenga o me “dé la gana”.

Los padres tiene la difícil tarea de encontrar el justo equilibrio entre libertad y autoridad, evitando los excesos de abandono, dejadez, afecto y sobreprotección y autoridad. Los niños a esta edad necesitan que se les marquen límites y se les den pautas, pero también que se les permita responsabilizarse y hacer elecciones. Hay que ir poco a poco. Se puede comenzar permitiéndole escoger qué ropa desea ponerse, las primeras veces puede ser recomendable ofrecerle opciones: el pantalón azul o el marrón; luego, cuando se sienta más seguro y tenga algunos parámetros de estética podemos dejarlo escoger libremente. O tal vez sea el postre, el juego o el lugar de paseo.

Y por otro lado ya es posible darle responsabilidades. Ya desde pequeños (cuatro o cinco años) los niños desean “contentar” a sus mamás con pequeños servicios, que tal vez no hagan tan bien como ellas, pero es bueno dejarlos porque así aprenden a compartir el trabajo. Al alcanzar esta edad ya pueden responsabilizarse por alguna función en casa: alimentar al perro, sacarlo a pasear, sacar la basura, secar los platos, poner la mesa el domingo, etc. Siempre adecuado a su capacidad y habilidad.

No quedan dudas que esta es la etapa en la que más abiertamente hay que comenzar a tratar con ellos los temas relacionados con la sexualidad, la procreación, etc. El momento exacto y más adecuado deben distinguirlo los padres, pues de ellos es la responsabilidad, ya que son los que mejor pueden explicarlo a su hijo. La escuela puede colaborar, pero respetando el papel principal que la familia debe realizar.

Ya desde los 10 años (incluso antes) las niñas comienzan a preocuparse con el tema de “ser mujer”, las relaciones con los varones, llegar a ser madres, la virginidad. Es muy importante que la mamá se haya convertido en su amiga y confidente, que sea ella la que le dé las informaciones, las respuestas y la ayude a formar el corazón y los sentimientos para madurar correctamente. Lamentablemente hoy, pocas mamás se consideran preparadas y creen que deben dejarlo todo en manos del colegio.

A esta edad las niñas pueden comprender perfectamente todo lo relacionado con su sexualidad y sienten curiosidad porque están experimentando los cambios en su cuerpo. Tendrán compañeras o amigas o primas que ya han llegado a la pubertad, algunas que tienen novio o verán las parejas en el colegio y en los lugares de entretención. Hay que hablar con ellas, explicarles todo con un lenguaje a su alcance pero correcto, no creer que “eso ni se le ocurre”y menos aún “ya lo sabe todo”. Nunca será bastante lo que se haga para educar en el verdadero amor, en el valor de la castidad y virginidad como señal de respeto a sí misma y de amor hacia aquella persona con la que se unirá en matrimonio.

A las madres y educadoras o formadoras, puede servirles para iniciar el tema, dar una charla a un grupo pequeño sobre los cambios físicos y fisiológicos que se viven en esta etapa y dejar la puerta abierta a responder dudas personales cuando lo necesiten. Siempre hay que superar lo puramente fisiológico o biológico; en toda respuesta, en toda conversación hay que llevar hacia la formación del corazón, de sus afectos y de la valoración y respeto de su cuerpo y corazón.

Objetivos de la educación sexual en esta edad:

* promover el desarrollo armónico e integral de la persona como valor en sí mismo, aceptando su propia sexualidad
* favorecer una actitud abierta hacia los demás frente a las tendencias del egocentrismo y aislamiento, dado que aceptar y vivir la sexualidad plenamente es reconocer a nuestro ser como ser en relación y apertura al otro
* favorecer el respeto a la dignidad humana del varón y de la mujer, con el reconocimiento de la igualdad de derechos en el orden político, económico y legal, tanto en la familia como en la sociedad
* promover el conocimiento de los procesos físicos, psicológicos, sociales y éticos relacionados con la sexualidad
* conocimiento de los abusos y desviaciones como protección contra los mismos
* ayudar a eliminar temores y angustias relacionados con el desarrollo y ajuste de lo sexual, preparándolo así a la llegada de la pubertad
* lograr una educación que cree confianza, educación no sólo sexual, sino general, que ayude al niño a inclinar su naturaleza hacia el bien
* promover el sentido de responsabilidad en la realización personal de la propia sexualidad, en sus dimensiones personal y comunitaria
* acompañar al niño en esta etapa para que pueda establecer y mantener el orden de valores y evite la concentración en la esfera sexual, éste es el momento, porque una vez que el niño entra en la pubertad experimentará con mucha fuerza sentimental su sexualidad, y le será más difícil ser objetivo y abrirse a confidencias con los padres
* llevarlo a hacer una opción de vida en la que la pureza y la decisión de vivir su sexualidad adecuada e integralmente vaya siendo hecha por el niño o pre-púber de forma personal y por auto-convicción
* continuar con la formación de valores religiosos, morales y humanos, son la base sobre la cual es posible construir el edificio de una personalidad integrada con su sexualidad de forma natural y sana

Algunas consideraciones:

* los niños deben ir conociendo su sexualidad poco a poco hasta su pleno descubrimiento en la adolescencia
* la familia es el principal educador de los niños en la sexualidad, y en ella, los padres.
* la educación sexual debe insertarse en orden a una completa formación moral de los niños y jóvenes, buscando formar una actitud sana hacia la sexualidad humana, basada en el respeto a la dignidad de la persona, en la virtud de la castidad y en la práctica de la autodisciplina2
* en la familia, la educación sexual no necesita programarse; debe hablarse de ella en el momento adecuado, siendo la enseñanza ocasional en muchas ocasiones la más eficaz
* la base de la educación sexual exitosa en la familia es la relación de confianza entre padres e hijos. Si los niños y adolescentes se sienten libres para presentar sus dudas a los adultos y saben que recibirán atención y una respuesta verdadera, siempre acudirán y buscarán en ellos la información necesaria
* una estructura familiar sana es uno de los mejores maestros de sexualidad para los niños y los adolescentes
* los educadores deben colaborar con los padres, intentando involucrarlos en los programas que se siguen en la escuela
* maestros y padres enseñan más por el testimonio y ejemplo que por las palabras

Medios que pueden utilizar padres y formadores:

* en las conversaciones utilizar términos correctos, sin convertirla en una disertación científica.
* unir sexualidad y afectividad: el amor entre un hombre y una mujer es el fundamento y razón de la vivencia de la sexualidad en el matrimonio
* tratar al final de la etapa, principalmente con las niñas los temas de la virginidad, la homosexualidad, las relaciones pre-matrimoniales; sin detalle, sino desde el punto de vista de la vivencia del verdadero amor (hay personas que no han aprendido, porque no se les explicó, que la vivencia de la sexualidad verdadera, necesita esperar a la persona con la que unirá su vida para formar una familia, que es verdadero amor el que sabe esperar y respetar al otro y el que no busca satisfacer el propio egoísmo sino darse a los demás, etc. Ideas como estas van calando en la mente y el corazón de los niños y, aunque después se alejen o se dificulte el diálogo, están ahí y saldrán en los momentos adecuados)
* es importante reforzar el mensaje sobre la necesidad de vivir el pudor y el cuidado del propio cuerpo y la propia intimidad. En general lo que ven en la publicidad y en los lugares públicos se opone a esto, es importante ir ayudando a los niños a crear su propia opinión y decisión, y no dejarse llevar por el ambiente. Por esto es tan importante ayudar a los niños a formar correctamente su conciencia

..................................................

1 Madurez y sexualidad. Pedro Trevijano, Ediciones Sígueme. Pág. 72 y ss.
2 Pornografía y violencia en las comunicaciones sociales. Una respuesta pastoral. Consejo Pontificio para las comunicaciones sociales, 9 – V – 1989, n.24. (Citado en Madurez y sexualidad. Pedro Trevijano, Ediciones Sígueme. Pág. 85)

¿Por que la Iglesia tiene leyes sexuales tan estrictas?


Autor: P. Miguel Angel Fuentes, I.V.E.
Web: www.teologoresponde.com.ar
Foto: www.sagradaanarquia.wordpress.com (antimensaje)

Pregunta:

Hola, soy un joven católico y ando algo confundido con las leyes tan estrictas respecto al sexo que tiene la religión; me parecen tan radicales y fuera de la realidad de la naturaleza humana como las de Moisés. Me encantaría más información al respecto pues sería más fácil decir como los orientales: “hacer un buen uso”. De aquí mi otra pregunta: ¿qué es buen uso?

Respuesta:

Estimado:

Los principios religiosos sobre la vida sexual son principios que no pertenecen exclusivamente a la ley revelada sino ante todo a la ley natural (ley también divina, pero labrada en la misma naturaleza del hombre, en la luz de su inteligencia y en sus inclinaciones naturales). Al revelarlas a los hombres, Dios se limita a repetir en su revelación positiva, un mandamiento inscripto en nuestra naturaleza.

La necesidad de que el uso correcto de la sexualidad tenga lugar dentro del matrimonio y siempre de tal modo que no se cierre artificialmente la vida, se deriva:

(a) De modo positivo: de la misma estructura de la naturaleza humana y de sus inclinaciones naturales; la facultad generativa se ordena de la perpetuación de la especie, y el placer sexual se ordena a manifestar la plenitud del acto en que la especie se perpetúa. No se ordena a una autosatisfacción. Y todo acto sexual que no sea oblativo (es decir, que no tenga por finalidad y motivo fundamental el ser una entrega) es un acto de egoísmo (es decir de autorreferencia: la persona se busca a sí misma; y “usa” a otra, del sexo opuesto o del mismo sexo, para procurarse el placer a sí mismo).

(b) Por la exigencia de la especie humana para ser perpetuada: la especie se perpetua no sólo procreando sino educando a la prole que ha sido generada. Pero la educación necesaria para la prole sólo es garantizada dentro de un matrimonio monógamo, estable y perpetuo. Por eso el uso de la sexualidad debe restringirse a este marco.

(c) De modo negativo: por las consecuencias que se seguirían para la especie humana si el uso de la sexualidad fuera lícito de ejercer de modo indiscriminado: dentro y fuera del matrimonio, con otro o consigo mismo. En definitiva estas consecuencias son las que vemos en aquellos países donde se practica el libertinaje sexual y donde el matrimonio ha caído en gran desprestigio: la sociedad ha caído en una profunda insatisfacción y marcha hacia la extinción.
Esto responde también a tu segunda pregunta: hacer bueno uso del sexo es hacer uso de él dentro del matrimonio, para fomentar el amor conyugal y al mismo tiempo con apertura a la vida.

lunes, 30 de noviembre de 2009

Silencio durante la consagración


Autor: P. Jon M. de Arza, IVE
Fuente: www.teologoresponde.com.ar (Liturgia)
Foto: www.pepeluis53.iespana.es


Pregunta:

Querido Padre: sin desmerecer el canto en la celebración eucarística, me asalta una duda, que quiero aclarar: ¿En el momento de la consagración, se puede cantar o tocar música de fondo? Espero su respuesta. Que Dios lo bendiga.
Respuesta:

Responde:

Según la Ordenación General del Misal Romano (OGMR), «La naturaleza de las partes “presidenciales” exige que se pronuncien con voz clara y alta, y que todos las escuchen con atención [Cfr. Sagrada Congregación de Ritos, Instrucción Musicam sacram, día 5 de marzo de 1967, núm. 14: A.A.S. 59 (1967) pág. 304] . Por consiguiente, mientras el sacerdote las dice, no se tengan cantos ni oraciones y callen el órgano y otros instrumentos musicales» (n. 32). La Plegaria Eucarística, -de la cual la consagración constituye el corazón y la esencia-, es considerada como la principal de las oraciones presidenciales (Cf. OGMR, 30), aunque la consagración no lo sea estrictamente (porque la dice el sacerdote In Persona Christi). Se trata de que nada quite la atención de todos a aquellas sublimes palabras. Una música de fondo, puede ser muy bonita, pero es ciertamente distractiva. Cuando se rezaba el Canon en voz baja, se entendía que sonara el órgano, sobre todo al momento de las elevaciones (había partituras compuestas especialmente para ese momento), pero ahora, al menos en la Forma Ordinaria del Rito Romano, no se justifica, y, además, está vedado.

Ahora bien, la norma expresa: «mientras el sacerdote las dice (las palabras)», por lo que distingue este momento de aquel en que guarda silencio (porque hace la genuflexión o eleva la Hostia, o el Cáliz), pero estamos siempre dentro de la consagración, que es doble. Por eso, es diferente el caso de las aclamaciones que se cantan luego de cada consagración, por ejemplo, en el rito bizantino, el «Amén» que cantan los fieles, o los hermosos cantos de adoración que se comenzaron a cantar hacia fines de la Edad Media (s. XIII), tales como Anima Christi, Adorote devote, Ave Verum, Pie Jesu, O Salutaris, etc. Estos últimos constituyen una pausa de adoración contemplativa del Hijo (presente verdadera, real y sustancialmente en el Santísimo Sacramento) en medio de la Oración que se dirige al Padre. Luego fueron pasando al momento de la Comunión o a la Adoración Eucarística.

Como escribe el P. Jungmann, «los Sínodos de Augsburgo de los años 1548 y 1567 hablan ya de altissimum silentium (altísimo silencio) y de altum sanctumque silentium (alto y santo silencio), que no debía interrumpirse sin razón por cantos (…). También las disposiciones romanas permitían cantos durante la consagración. A la pregunta: “Si en la elevación del Smo. Sacramento en las Misas solemnes se puede cantar ‘Tantum Ergo’ etc, o alguna antífona propia del Sacramento”, se contestó el 14 de abril de 1763 afirmativamente (Decreta auth. SRC, n. 2424 ad 6). Una decisión posterior del 22 de mayo de 1894 permite tales cantos sólo peracta ultima elevatione (hecha la última elevación) y después de haberse cantado el Benedictus (Decreta auth. SCR, n. 3827 ad 3)» (J. JUNGMANN, El Sacrificio de la Misa, BAC, Madrid 1951, II, nota 99, 888-889). A la sazón, al comenzar el Sanctus, el sacerdote empezaba a recitar el Canon en voz baja, y el momento de la consagración era en silencio. Luego de la segunda elevación, se proseguía con el Benedictus.

Las oraciones o jaculatorias de los fieles (tales como «Señor mío y Dios mío», recomendada por San Pío X, y otras) deben decirse, más bien, en el interior del corazón. La misma campanilla que suena a cada una de las elevaciones (con una función de aviso, pero que al mismo tiempo rinde homenaje a Jesús Sacramentado), interrumpe, de alguna manera, el altissimum silentium que, a nuestro juicio, debiera reinar en ese momento en que ante la grandeza inefable del mysterium fidei, toda lengua calla en admiración contemplativa, y toda la creación permanece como expectante.

Corresponde alzar las manos en el Padre Nuestro durante la Misa


Autor: P. Jon M. de Arza, IVE
Fuente: www.teologoresponde.com.ar (Liturgia)
Foto: www.columnistas.com.mx (Fabian Alvarez)


Pregunta:

Quisiera saber si hay alguna disposición en laliturgia para el momento del Padre Nuestro en la Misa, hay gente que se tomade las manos y otras que las alzan igual que el sacerdote. ¿Corresponde o no? Porque según se, tomarse de las manos, duplica el gesto de la paz, pero másallá de eso no se prohíbe, es más algunos sacerdotes en mi Diócesis, loincentivan. Pero con respecto a las manos alzadas, tengo dudas. Espero su respuesta y desde ya muchas gracias. Un abrazo en Cristo. Nancy(Argentina).

Respuesta:

Su consulta está sustancialmente respondida ennuestra página, a propósito del momento de la consagración: Aquí

Los gestos que se realizan durante lacelebración de la Santa Misa están fijados en la Ordenación General del Misal Romano, y pueden ser adaptados (por supuesto, respetandola naturaleza de cada momento de la Misa) por las diferentes Conferencias Episcopales con la posterioraprobación de la Santa Sede.

En Argentina no hay nadaprescrito sobre este particular, por lo que, en principio, los fieles nodeberían alzar las manos. Todavía no ha salido la nueva edición del Misal Romano, pero, según tenemos entendido, no habrá modificaciones en estepunto,quedando tal como aparece en el Ordinario de la Misa (Cf. CEA, 84º AsambleaPlenaria, nov. 2002, Res. n. 7; Recon. CCDDS, Prot.n. 23/03/L, 28 jun 2003).

Según parece, no ha tenido eco lasugerencia del SENALI (Secretariado Nacional de Liturgia):«Nada excluyeque la elevación de las manos sea también propuesta por la Conferencia de Obispospara que ese gesto sea adoptado también por los fieles a tenor de OGMR 43, pues es el gesto más propiopara esta plegaria: el gesto del niño que pide a su padre. De hecho,hayuna tendencia bastante general a imitar ese gesto, que expresa mucho más lanaturaleza del momento orante que el “tomarse de las manos”, también bastanteextendido, pero más impropio. En consecuencia se sugiere indicar laposibilidad, facultativa según la costumbre del lugar, de elevar las manosmientras se reza la Oracióndel Señor».

A nuestro modo de ver, convienesubrayar la distinción del sacerdocio ministerial y real (Cf. la anteriorrespuesta). El Padrenuestro está íntimamente ligado a la Plegaria Eucarística,de la que es continuación y en la que el sacerdote alza las manos en actitud deintercesión, cual Moisés contra Amalec (Cf. Ex 17,11). Por esta razón, el Padrenuestro ha sido siempre una oración netamentesacerdotal, por lo que el Misal revisado por el Beato Juan XXIII, lo pone enboca del sacerdote, adhiriendo los fieles con la última petición del Pater: "ylíbranos del mal". El Misal de Pablo VI ha dado a los fieles una importanteparticipación al prescribir que la Oración del Señor sea rezada por el sacerdote y el pueblofiel conjuntamente, ya que con esta Oración nos preparamos principalmente para la Comunión. Curiosamente,ya en la época de San Agustín, en la Iglesia Africana, el sacerdotese reservaba la recitación del Pater Noster, uniéndose los fieles ritualmente, pero noalzando las manos, sino mediante golpes de pecho a la petición: «perdonanuestras deudas…»(Cf. J. JUNGMANN, El Sacrificio de la Misa, BAC, Madrid 1963, II.845).

COMO CORREGIR A NUESTROS HIJOS


Autor: Por Alfonso Aguiló
Web: teologoresponde.com.ar (Familia y matrimonio)
Foto: www.nuevotiwmpo.org



Pregunta:

Estimado sacerdote, le quiero hacer la siguiente consulta: ¿Cómo hacer para corregir a nuestros hijos sin herirlos y sin enojarse?, Además: Tengo el problema de que hay momentos en que me siento tan susceptible a lo que me digan los demás que no puedo estar en paz. ¿qué hacer cuando siento que alguien me está ofendiendo: dejarlo pasar o enojarme y contestarle?

Respuesta:

Le envío este artículo al respecto:

APRENDER A CORREGIR
Por Alfonso Aguiló

Es natural que los jóvenes y los mayores vean las cosas de distinto modo. Lo que sería extraño es que un adolescente y una persona madura pensaran de idéntica manera.

La educación no es empeñarse en que nuestros hijos sean como Einstein, o como ese genio de las finanzas, o como aquella princesa que sale en las revistas. Tampoco es el destino de los chicos llegar a ser lo que nosotros fuimos incapaces de alcanzar, ni hacer esa espléndida carrera que tanto nos gusta... a nosotros. No. Son ellos mismos.

Una labor de artesanía
Tener un proyecto educativo no significa meter a los hijos en un molde a presión. La verdadera labor del educador es mucho más creativa: es como descubrir una fina escultura dentro de un bloque de mármol, quitando lo que sobra, limando asperezas y mejorando detalles.

Se trata de ir ayudándoles a quitar sus defectos para desvelar la riqueza de su forma de ser y de entender las cosas.

Hay que buscar par los hijos ideales de equilibrio, de nobleza, de responsabilidad. No de supremacía en todo, porque eso acaba por crear absurdos estados de angustia. Lo que importa es fijarse unos retos que le hagan ser él mismo, pero cada día un poco mejor; que le hagan conocer las satisfacción de fijarse unas metas y cumplirlas.

La tarea de educar en la libertad es tan delicada y difícil como importante, porque hay padres que, por afanes de libertad mal entendida, no educan; y otros que, por afanes pedagógicos desmedidos, no respetan la libertad. Y no sabría decir qué extremo es más negativo.

Las cuatro reglas

Educar no es una tarea fácil. El adolescente tiende por naturaleza a enjuiciarlo todo, posee una considerable visión crítica de lo que le rodea. Eso no tiene por qué ser forzosamente malo. Por el contrario, puede ser muy bueno. Pero habría que establecer unas reglas del juego para que la crítica en la familia sea positiva.

Primera: Para que alguien tenga derecho a corregir tiene primero que ser persona que esté capacitada para reconocer lo bueno de los demás y que sea capaz también de decirlo: que no corrija quien no sepa elogiar de vez en cuando.

Porque si un padre no reconoce nunca lo que su hijo o su mujer hacen bien, ¿con qué derecho podrá luego corregirles cuando fallen? En este sentido no debemos olvidar que, el que nada positivo encuentra en los demás tiene que replantear su vida desde los cimientos: algo en él no va bien, tiene una ceguera que le inhabilita para corregir.

Con mucho cariño

Segunda: Ha de corregirse por cariño: tiene que ser la crítica del amigo, no la del enemigo. Y para eso tiene que ser serena y ponderada, sin precipitaciones y sin apasionamiento: tiene que ser cuidadosa, con el mismo primor con que se cura una herida, sin ironías ni sarcasmos, con esperanza de verdadera mejoría.

Tercera: Tampoco debe darse la corrección sin antes hacer examen sobre la propia culpabilidad en lo que se va a corregir. Cuando algo marcha mal en la familia, casi nunca nadie puede decir que está libre de toda culpa.

Además, cuando uno se siente corresponsable de un error, corrige de forma distinta. Porque corrige desde dentro, comenzando por la confesión de la propia culpa. De este modo, el corregido entenderá mucho mejor porque empezamos por compartir su error con el nuestro, y no lo verá como una agresión desde fuera sino como una ayuda desde dentro.

La crítica destructiva es tan fácil como difícil es la constructiva.

Resulta muy eficaz que en la familia haya fluidez en la corrección, que se puedan decir unos a otros las cosas con normalidad. Que los agravios o los enfados no se queden dentro de los corazones, porque ahí se pudren.

Poco a poco

Cuarta: Regla múltiple sobre la forma de llevar a cabo la corrección. Ésta ha de ser cara a cara, pues no hay nada más sucio que la murmuración o la denuncia anónima del que tira la piedra y esconde la mano; a la persona interesada y en privado; y siempre sin comparar con otras personas: nada de 'aprende de tu primo, que saca tan buenas notas, o del vecino de arriba que es tan educado...'

Con mucha prudencia antes de juzgar las intenciones y no hablar de lo que no se ha comprobado bien, pues corregir sobre rumores, suposiciones o sospechas, supone hacer méritos para ser injusto.

La corrección deber ser específica y concreta, no generalizadora ; sabiendo centrarse en el tema, sin exageraciones, sin superlativos, sin abusar de palabras como siempre, nunca... Conviene hablar de una o dos cosas cada vez, porque si acumulásemos una lista parecería una enmienda a la totalidad más que otra cosa; y sin reiterarlas demasiado: hay que darles tiempo para mejorar. Además, la excesiva machaconería se vuelve también contraproducente.

El mejor momento

Por último, hay que saber elegir el momento para corregir o aconsejar, que ha de ser cuanto antes, pero siempre esperando a estar los dos tranquilos para hablar y tranquilos para escuchar: si uno está aún nervioso o afectado por un enfado, quizá sea mejor esperar un poco más, porque de los contrario probablemente se estropeen más las cosas en vez de arreglarse. Corregir sí, pero siempre poniéndose antes en un lugar, haciéndose cargo de sus circunstancias, procurando, como dice el refrán, calzar un mes sus zapatos antes de juzgar.

Actuando así, se corrige de modo distinto. Incluso veremos que muchas veces es mejor callarnos: hay quien dijo que si pudiéramos leer la historia secreta de nuestros enemigos, hallaríamos en sus vidas penas y sufrimientos suficientes como para desarmar nuestra hostilidad.

Un buen ambiente familiar

La amistad entre padres e hijos se puede armonizar perfectamente con la autoridad que requiere la educación.

Es preciso crear un clima de gran confianza y de libertad, aun a riesgo de que alguna vez sean engañados. Más vale que luego ellos se avergüencen de haber abusado de esa confianza y se corrijan.

En cambio, cuando falta un mínimo de libertad, la familia se puede convertir en una auténtica escuela de la simulación.

A los adolescentes les cuesta mucho obedecer pero tienen que entender que, guste o no, todos obedecemos. En cualquier colectivo, las relaciones humanas implican vínculos y dependencias, y eso es inevitable. No pueden engañarse con ensueños de rebeldía infantil.

En definitiva, obedecer es a veces incómodo, es verdad. Pero tienen que descubrir que no siempre lo más cómodo es lo mejor. Deben darse cuenta de que el mejor camino para ser libre es lograr ser dueños de uno mismo. Han de comprender que sólo una persona bien curtida en la obediencia juvenil será libre en la edad adulta.

Para pensar

* Procura fijarte más en los valores positivos de los demás. Y al observar sus defectos, o lo que te parece a ti que son defectos, piensa si no los hay -esos mimos- también en tu vida.

* No debes olvidar que -no se sabe en virtud de qué misteriosa tendencia- todos solemos proyectar en los demás nuestros propios defectos.

* No pierdas la paciencia. Cuando pienses cosas como 'le he dicho a esta criatura por lo menos cuarenta veces que... y no hay manera', no dejes de preguntarte si quizá también tú te has propuesto cuarenta veces muchas cosas que luego no has logrado hacer.

* Esto no quiere decir que no debamos exigir y corregir porque nosotros no seamos perfectos. Pero cuando alguien es consciente de sus propios defectos, la tarea de educar se percibe casi como una tarea de compañerismo: se celebra el triunfo del otro y se sabe disculpar y disimular la derrota, porque se confía en que le llegarán también tiempos de victoria.

* Sé prudente antes de juzgar o corregir: recuerda aquello de que el bien debe ser supuesto, el mal debe ser probado; y eso otro de oír la otra campana, y saber quién es el campanero...

* Para que la corrección sea eficaz, es preciso lograr previamente un clima de confianza. A veces somos rígidos y distantes porque estamos inseguros, porque no nos lanzamos a educar es la confianza, y no debe olvidarse que la confianza es un gran valor en la educación.

... y actuar

Plantea en una tertulia familiar cómo podríais lograr una mayor fluidez en la corrección, de manera que os podáis decir unos a otros con cierta normalidad las cosas que os molestan. No dejes de explicar que los agravios o los enfados no deben quedarse dentro del corazón, porque ahí se pudren; y que es preciso saber perdonar y dar un voto de confianza a todos: el verdadero perdón es siempre generoso en conceder oportunidades de enmendarse.

Tomado de 'Hacer Familia'

¿Enfermedades a causa de Internet?


Autor: P. Miguel Ángel Fuentes, I.V.E.
Web: www.teologoresponde.com.ar
Foto: www.maestrosenlinea.educared.pe

Pregunta:

Padre, mi hijo se pasa muchas horas navegando por internet; ¿es malo eso? ¿puede producirle algún problema?

Respuesta:

Yo no soy especialista en temas de psiquiatría; pero tengo entendido que las largas sesiones de internet no son benéficas para la personalidad de nadie, particularmente de los niños y adolescentes. Tal vez le pueda servir el siguiente artículo aparecido hace un tiempo en Zenit.

'El uso desmedido de Internet puede degenerar en patologías hasta ahora inexistentes, según advierten psiquiatras y psicólogos católicos.

Los niños son los más vulnerables ante esta nueva forma de enfermar, concluyó el pasado jueves el congreso organizado por en Roma la AIPCC (Asociación italiana de psicólogos y psiquiátras católicos).

La conclusión recoge los resultados de un estudio sobre los trastornos derivados del abuso de la red llevada a cabo entre 109 niños de seis a nueve años de edad.

Los jóvenes adultos son, por lo general, más propensos a desarrollar 'tech-abuse', es decir la dificultad de entrar en relación con personas reales, según el estudio.

Otro de los fenómenos constatados es el 'webcam abuse', propensión --o incluso obsesión-- a espiar a los demás a través de sitios con tal propósito en Internet.

El 'tecnoautismo' o incapacidad de expresar las propias emociones sin la ayuda de las nuevas tecnologías es más frecuente entre los niños explica el estudio, recogido por la agencia Sir de la Conferencia Episcopal italiana.

'El 15-20% de los niños estudiados navega regularmente por Internet, chatea y, sobre todo, busca amistades en la red', sigue diciendo el trabajo.

'Suscita una viva preocupación el hecho de que la tecnología se entienda como una modalidad de interacción con los demás', explicó el presidente de la AIPCC y coordinador de la investigación, Tonino Cantelmi.

El 70% de los jóvenes pasa diariamente con los videojuegos un par de horas, pero se han registrado abusos que superan las cinco horas en un 5% de los casos.

En la investigación realizada sobre este grupo de niños se comprobó igualmente que el 5% navega en Internet más de cinco horas diarias.

Por ello es necesario 'que los padres acompañen a sus hijos en el uso de los nuevos medios; si se les deja solos existe el riesgo de que sean aplastados', observó la presidenta de la Comisión parlamentaria italiana para la infancia, Maria Burani Procaccini'.

(Artículo: 'Psiquiatras y psicólogos católicos: Nuevas tecnologías, nuevas patologías'; ROMA, 18 febrero 2003; ZENIT.org).

domingo, 29 de noviembre de 2009

¿Por qué esta mal la masturbación?

Autr: P. Miguel A. Fuentes, I.V.E.
Web: www.teologoresponde.com.ar
Foto: www.eldesafiocristiano.blogspot.com

Pregunta:

Consulta: Quisiera saber desde el punto de vista de la Iglesia por qué es mala la masturbación y por qué los 'sexologos' la defienden, yo lo hago y quisiera saber si lo que hago es un pecado y si es grave y si puede tener problemas para mí en el futuro (o en mi matrimonio cuando me case).

Respuesta:

Lo siguiente lo tomo del libro del Padre Jorge Loring, 'Para salvarte' (n. 68,23).

El vicio solitario (masturbación) consiste en abusar del propio cuerpo excitando los órganos genitales para procurarse voluntariamente el placer hasta el orgasmo. A veces, se comienza por mera curiosidad; pero si no se corrige esta inclinación se convierte en un vicio obsesivo que esclaviza a la persona y le desinteresa por todo lo demás: como le pasa al drogadicto.

La masturbación puede llegar a ser algo obsesivo en la persona. Hace del placer sexual algo egoísta, cuando Dios lo ha hecho para ser compartido dentro del matrimonio. Conozco casos de matrimonios fracasados porque uno de los dos, esclavizado por la masturbación, se negaba a las naturales expresiones de amor dentro del matrimonio.
Quien se deja esclavizar del vicio de la masturbación puede arruinar la armonía sexual de su matrimonio. Una mujer joven se quejaba en la consulta de un médico de que su marido tenía con ella muy pocas relaciones sexuales. Él reconoció, delante de ella, que prefería masturbarse .

Quien tiene la desgracia de verse esclavizado de esta mala costumbre debe poner el mayor esfuerzo en corregirse cuanto antes. Este vicio encadena fuertemente, cada vez es más difícil desligarse de él, y cuando tiene esclavizada a una persona, la envilece, la embrutece, anula su voluntad, destroza su carácter, perturba el desarrollo de su personalidad, debilita la fe, produce desequilibrio nervioso, hace egoístas e incapacita para amar a otra persona.

No se puede abusar del organismo. La naturaleza pasa después la factura. El cuerpo humano tiene sus límites. No se pueden gastar las energías destinadas al desarrollo integral de la persona humana.

Incluso para Freud 'el masturbador incurre en riesgo de bloquear el desarrollo y maduración de su psicoafectividad' (Dr. HONORIO SANJUÁN: Estudios sobre sexualidad, 3º, III. Toledo, 1979).
'La práctica habitual de la masturbación conduce a graves desequilibrios nerviosos' (Dr. JOSÉ TODOLÍ: Estudios sobre sexualidad, 4º, II. Toledo).

Todos los médicos están de acuerdo que cuando la masturbación es frecuente, conduce a la neurastenia (DUBOIS: La revolución sexual, XIII, 2. Barcelona, 1975).

Y cuando la masturbación es un vicio esclaviza como todos los vicios.

'Cuando la masturbación se convierte en hábito, debe ser calificada como falta de madurez. (...) Cuando la masturbación presenta síntomas de psicosis y neurosis, debe buscarse la ayuda de un profesional que la someta a un tratamiento adecuado. (...) Las fuentes que dan pábulo a la fantasía -lecturas, televisión, cine- han de considerarse como la base de muchas acciones que no deberían haber tenido lugar, si no hubiesen sido estimuladas'.

Hay maníacos sexuales que buscan el placer una y otra vez por sí mismo, y caen, como los drogadictos, en el círculo de una insaciable repetición, con el fin de superar en cada nuevo intento, las incesantes frustraciones.

'La masturbación hecha costumbre da por lo general seres psíquicamente replegados sobre sí mismos, especialmente incapaces de elevarse a un auténtico amor sexual' (B. HÄRING: La ley de Cristo, 3º, 3ª, I. Ed. Herder. Barcelona).

El vicio de la masturbación es causa de muchos fracasos en los estudios y en el deporte. Esto lo saben muy bien los estudiantes y los deportistas.

Cuando un ser humano se habitúa a satisfacer un instinto en una forma determinada, puede llegar a perder, a través de un mecanismo psicológico, el deseo o la atracción por todas las demás formas.

El hábito de saciar el hambre sexual de una forma anormal y viciosa, puede llegar a provocar la repelencia por el acto natural, con lo cual el masturbador entra de lleno en el campo de la incapacidad sexual psicológica.

El vicio de la masturbación lleva a la eyaculación precoz en el matrimonio, que impide acomodarse al ritmo de la mujer que es más lenta, y es causa de graves problemas en la armonía sexual matrimonial.

Los médicos americanos que habían tratado a muchachas que se masturbaban, descubrieron que después de casarse resultaban esposas frígidas.

Dice el Dr. Luis Riesgo: 'No es inteligente considerar la masturbación como algo natural, pues causa una serie de trastornos en el adolescente. No sólo en el campo religioso, sino en el afectivo, psicológico, intelectual, etc., donde se hacen sentir sus malos efectos. (...) El que en plena adolescencia el joven sienta fuertemente el impulso sexual, tiene un profundo valor educativo.

(...). Más tarde en su vida conyugal, muchas veces tendrá que dominar sus inclinaciones' (Dr. LUIS RIESGO: Hablando en familia, III, 5. EAPSA. Madrid).

Estas partes del cuerpo deben respetarse con delicadeza, y sólo tocarlas por necesidad, limpieza, higiene, etc. Pero nunca tocar estos órganos sólo por gusto. Con eso no se juega.

Éste es un pecado degradante, repugnante, inconcebible en una persona delicada. Sin embargo, si después te da vergüenza confesarlo, entonces la desgracia es doble e irreparable. Si tuviste la desgracia de la caída, no permitas la de la vergüenza de confesarlo. Acude a un sacerdote y ábrele tu conciencia para que te perdone y te ayude a salir de tan triste estado. Ten confianza. Tienes remedio.

Muchos empezaron esta mala costumbre sin conocer su importancia. Bien porque lo descubrieron de un modo casual, bien porque fueron enseñados por otra persona que intencionadamente quitó importancia al asunto.
Pero la masturbación es un vicio que puede esclavizar fuertemente y transformar el carácter de la persona, y hasta su ideología religiosa.

La masturbación puede llevar a perder la fe. Muchas incredulidades han empezado en la masturbación. El joven siente inclinación a masturbarse, oye que la Iglesia lo prohíbe, y siente la tentación de dejar la Iglesia que le prohíbe lo que le gusta hacer, y quizás le cuesta trabajo evitar.

Dice José Antonio Sayés:'Pero, por otro lado, no podemos olvidar que la masturbación no contribuye a la superación del problema sexual o de la tensión de un momento dado. Conduce, por sí misma, a la larga, a una erotización mayor y a una obsesión creciente, de modo que a la larga el problema no se soluciona.

El sexo, no lo olvidemos, (Chauchard no se cansa de repetirlo) está sobre todo en la cabeza. Tiene una capacidad obsesionante tal, que la solución del problema sólo se logra cuando el hombre consigue entregar su pensamiento a tareas que le ilusionen. La solución al problema del sexo, y a una obsesión excesiva, sólo se encuentra de modo indirecto, cuando el hombre consigue centrar su pensamiento en algo que le ilusiona. He sido testigo de cómo muchachos que se han entregado con ilusión a una ocupación deportiva, incluso en presencia de chicas, o a otro tipo de ocupación, no tenían problema alguno sexual; mientras éste surgía siempre que se dejaban llevar por el ocio'.

Es fácil que quienes han contraído el hábito de la masturbación experimenten un fuerte sentimiento de culpabilidad capaz de destruir todo estímulo de vida y de producir un permanente complejo de inferioridad. El único tratamiento pastoralmente eficaz es el de procurar abrir horizontes hacia expresiones plenas de la afectividad y hacia tareas culturales, profesionales, sociales y religiosas, que den sentido a sus vidas .

La gravedad de cada acto masturbatorio no siempre es fácil determinarla pues depende de muchas circunstancias y pueden darse atenuantes de la responsabilidad. Sin embargo se debe poner un serio empeño en evitarlo por el peligro de caer en la esclavitud del hábito.

Dice Robinson: 'Los trastornos afectivos y algunas situaciones neuróticas provocan frecuentemente manifestaciones de autoerotismo, que alcanza, a veces, un carácter convulsivo claramente psicopático...

Está comprobado que la masturbación ejerce siempre una mala influencia, sobre todo en la psicología juvenil. Debilita la fuerza de voluntad, la confianza en sí mismo, y perturba el desarrollo de la personalidad. Crea melancólicos e introvertidos y, en el fondo, egoístas. La masturbación es una satisfacción sexual egoísta, que marca a la persona y la incapacita para el verdadero amor.

La masturbación es, muchas veces, un recurso barato y triste; una compensación, un consuelillo de segunda clase por algún otro éxito de cualquier otro tipo que no hemos sido capaces de conseguir.

Con todo, no todos los actos masturbatorios son de la misma gravedad.

Cuando un joven tiene interés en corregirse y pone los medios que tiene a su alcance aunque tenga caídas, éstas pueden tener atenuantes a su culpabilidad. Siempre se puede acudir a Dios pidiéndole ayuda, pues Él nunca abandona a los que acuden a Él, pidiéndole ayuda para algo bueno y conveniente. Y como dice San Pablo: 'Todo lo puedo en Aquel que me conforta'.

En la adolescencia, la masturbación puede aparecer como algo pasajero.

Como eso de los granos.

Pero si es repetitivo, puede degenerar en hábito; y esto es grave. Lo lógico es que deje un sentimiento de culpa. Sin duda es mejor dominarse que dejarse vencer. Dominarse es señal de adultez. La victoria es señal de madurez. La caída es señal de debilidad; por eso deja sentimiento de culpa.

En la edad madura, la masturbación puede ser síntoma de algo más serio, sobre todo si es persistente. Puede indicar un estado de adolescencia mental, o alguna otra deficiencia psíquica. Se encuentra, desde luego, en muchos tipos de demencia senil y en el alcoholismo. En general puede aparecer en todos los estados mentales, en los que se dé una descohesión de la personalidad que tenga por consecuencia una pérdida de control de los instintos más primitivos'.

A veces las caídas en la masturbación no son por una intención lujuriosa. Son consecuencia de una depresión, una angustia, una ansiedad que no permite conciliar el sueño, etc. Casos así pueden remediarse con algún sedante inofensivo como Huberplex, Librium, etc.

En una conferencia que le oí en 1976 al Dr. D. José M Poveda Ariño, Jefe del Departamento de Psiquiatría de la Universidad Autónoma de Madrid, titulada 'Ciencia y Doctrina Moral Sexual', dijo que la masturbación es un fenómeno evitable por cualquier persona normal. Y en los casos en que esta superación parezca difícil es perfectamente asequible con los productos que un médico puede recomendarle.

En enero de 1976 el Vaticano publicó un documento sobre Moral Sexual donde dice: 'El uso deliberado de la facultad sexual, fuera de las relaciones conyugales normales, contradice esencialmente la finalidad de esta facultad (n 5)'. También dice este documento que 'la masturbación es un acto intrínseca y gravemente desordenado (n 9)'.

Y en 1983 el Vaticano ha publicado otro documento sobre la educación sexual donde dice: 'La masturbación es un grave desorden moral .Y aunque sólo Dios conoce la responsabilidad moral subjetiva de cada acto, de ningún modo se puede sostener que en el campo sexual no se cometen pecados mortales'.

Pero no has de considerar pecado todos los tocamientos en tus órganos genitales. Pueden ser pecado los tactos encaminados a excitar el placer sexual; pero otros actos que se hacen por necesidad o por higiene, no son pecado alguno. Y en las conmociones orgánicas que sientas involuntariamente, reprime el consentimiento, y en paz. No has pecado contra la pureza. Aprende a distinguir entre el sentir y el consentir. Puede ser que a veces sientas movimientos contra tu voluntad en tus órganos genitales. Acostúmbrate a prescindir de esas sensaciones.
El pecado no está en el sentir, sino en el consentir. En el noveno mandamiento te expongo el modo de luchar contra estas tentaciones molestas.

Pero si tuvieras la desgracia de haberte complacido voluntariamente en ese placer sexual, entonces manchaste tu pureza.

El orgasmo, que es la sacudida que experimenta el cuerpo con la satisfacción del placer sexual, es derecho exclusivo de casados. Una persona soltera no puede ni procurárselo voluntariamente ni aceptarlo si lo experimenta involuntariamente. A veces el orgasmo se produce imprevistamente. En ese caso tampoco es lícito saborearlo voluntariamente, aunque no se pueda evitar la sensación placentera.

Pero cuando ocurre durmiendo no es pecado alguno.

El placer venéreo completo, el orgasmo, buscado directamente, sólo está permitido dentro del matrimonio, dentro del acto conyugal.

viernes, 27 de noviembre de 2009

PROYECTO DE SALUD REPRODUCTIVA


Autor: P. Miguel Ángel Fuentes, I.V.E.
Web: www.teologoresponde.com.ar
Foto: www.blogs.clarin.com/deyparajovenes

Los errores psicológicos y morales del 'Proyecto de salud Reproductiva'


1. El 'proyecto'

Con fecha 1 de noviembre de 1995 la Honorable Cámara de Diputados sancionó -elevándolo al Senado- el proyecto de ley Programa Nacional de Procreación Responsable[1], que poco honor hace a tan honorable cámara.

Este proyecto consta de 11 artículos (más el de forma) y un anexo de 91 páginas[2]. Plantea como primer objetivo el 'contribuir a la disminución de la morbimortalidad materno infantil'; y como segundo objetivo el 'asegurar que todos los habitantes puedan decidir y ejercer sus pautas procreativas libre y responsablemente'[3].

El PNPR prevé brindar, a través de todos los establecimientos médico-asistenciales del sistema público de salud y seguridad social, información y asesoramiento sobre los métodos anticonceptivos disponibles, prescripción, colocación y/o suministro de los mismos, estudios previos y posteriores sobre la utilización, controles de salud, etc.[4]

En el Anexo se imparten las instrucciones que posibilitarán ejecutar el proyecto, es decir, implementar los correspondientes cambios socioculturales necesarios para que el plan funcione: crear conciencia pública; 'promover actitudes y comportamientos individuales, familiares y comunitarios acordes con las pautas del Programa'[5]; 'motivación actitudinal... logro de conductas'[6]; 'neutralizar todo lo que pueda actuar negativamente', sean antecedentes 'históricos culturales y políticos...'[7], también los hábitos y creencias, etc[8].

2. Interrogantes sobre el problema de fondo

Podemos vislumbrar, desde el vamos, que estamos ante un proyecto de ley de amplia envergadura. El mismo apunta a dirigir dimensiones humanas delicadas y esenciales; supone, pues, una precisa base antropológica, ética y cultural. Como expondré a continuación, muchos de los principios fundamentales del proyecto son antagónicos con los fundamentos de la moral católica y con los principios de la ética clásica. ¿Basta esto como crítica? Para responder es necesario plantearnos algunas cuestiones de fondo.

1) ¿Tiene el Magisterio de la Iglesia autoridad para hablar y legislar sobre la sexualidad humana? ¿Debe acatarlo en conciencia el fiel católico?

El Magisterio de la Iglesia no se limita a custodiar el depósito de la Revelación sobre las verdades dogmáticas que lo componen (como el misterio de la Santísima Trinidad o la Encarnación) sino también sobre las verdades morales por medio del carisma de la infalibilidad[9]. Y sobre esta enseñanza moral recae también la asistencia del Espíritu Santo liberando al Magisterio de todo error[10]. Y esta enseñanza moral del Magisterio no se limita a la enseñanza de los actos sobrenaturales que debe hacer el hombre para salvarse (actos de fe, esperanza y caridad) sino también a los actos pertenecientes a la moral natural (su actividad social, económica, familiar, sexual, profesional, etc.)[11].

Por eso ejerce no sólo con derecho sino con deber (ante Dios) la custodia de las verdades pertenecientes a la ley natural, especialmente cuando ésta se encuentra oscurecida en el corazón humano y en las sociedades, a causa del pecado original y de los pecados personales de los hombres. Muchas son las razones por las cuales la verdad moral natural (y por consecuencia, todo lo relacionado con la dimensión sexual humana) cae de lleno en el ejercicio de la autoridad magisterial de la Iglesia.

a) Una razón pastoral: porque la Iglesia ha recibido el mandato de conducir a los hombres a la salvación, y a ésta se llega no sólo cumpliendo los consejos evangélicos revelados sino observando primeramente las normas de la verdad natural, como consta en el episodio del joven rico: Si quieres entrar en el Reino de Dios, observa ante todo los mandamientos (Mt 19,17). Debe tener, pues, la Iglesia, junto a la obligación de pastorear hacia la vida eterna, el derecho de enseñar lo que respecta al comportamiento natural necesario para la vida eterna.

b) Una razón eclesiológica: la Iglesia ha recibido de Jesucristo el mandamiento de proclamar el Evangelio (o sea, todo lo enseñado por Cristo) a todas las gentes, y la predicación de Jesucristo está constituida también por una enseñanza moral, y de moral natural, como por ejemplo la con­firmación del decálogo hecha por el mismo Jesucristo (cf. Mt 5,17).

c) Una razón cicristológa: el Verbo divino al encarnarse ha asumido la naturaleza humana respetando la integridad de la misma. El primero en vivir el principio 'la gracia no destruye la naturaleza' fue el mismo Cristo. Él respetó las leyes de su naturaleza y puede decir también de ésta lo que de la ley antigua: 'no he venido a abolir la ley sino a darle cumplimiento'. Por tanto, las normas que emanan de la naturaleza, habiendo sido respetadas por Jesucristo, en cierto modo manifiestan las intenciones de Dios respecto de aquellos que han de conformarse a la imagen del Hijo. En este sentido puede decirse claramente que la naturaleza con sus leyes nos manifiesta la intención de Dios[12].

d) Una razón antropológico-sobrenatural: la naturaleza y la gracia aunque distintas, no se oponen. La gracia asume la naturaleza, sanándola y perfeccionándola. Si se sustra­jese a la Iglesia la competencia magisterial sobre la natura­leza humana se negaría el juicio sobre el hombre concreto históricamente llamado a la gracia.

El Magisterio moral es así necesario. Sin él nuestro obrar práctico estaría rodeado de tinieblas y la adquisi­ción de todas las verdades necesarias para guiar nuestra propia conducta estaría reservada a unos pocos quienes, a su vez, llegarían a ellas con dificultad, luego de mucho tiempo y no exentos de error[13]. La demostración más elocuente es el estado moral de todos aquellos individuos e incluso pueblos que no se subordinan a la luz de la enseñanza de la Iglesia.

Siendo la enseñanza del Magisterio autoritativa por la asistencia del Espíritu Santo, la adhesión de nuestra inteligencia al mismo ha de ser hecha en conciencia, según sea el modo de proposición: 'Cuando el Magisterio de la Iglesia se pronuncia de modo infalible declarando solemnemente que una doctrina está contenida en la Revelación, la adhesión que se pide es la de la fe teologal... Cuando propone 'de modo definitivo' unas verdades referentes a la fe y a las costumbres, que, aun no siendo de revelación divina, sin embargo están estrecha e íntimamente ligadas con la Revelación, deben ser firmemente aceptadas y mantenidas. Cuando el Magisterio, aunque sin la intención de establecer un acto 'definitivo', enseña una doctrina para ayudar a una comprensión más profunda de la Revelación y de lo que explicita su contenido, o bien para llamar la atención sobre la conformidad de una doctrina con las verdades de fe, o en fin para prevenir contra concepciones incompatibles con esas verdades, se exige un religioso asentimiento de la voluntad y de la inteligencia. Este último no puede ser puramente exterior y disciplinar, sino que debe colocarse en la lógica y bajo el impulso de la obediencia de la fe'[14].

2) ¿Qué enseña el Magisterio sobre la moral sexual?

El Magisterio de los últimos años ha dedicado varios documentos a este importante tema[15]. Podemos sintetizar su enseñanza en los siguientes puntos:

a) El ejercicio de la sexualidad es no sólo propio sino exclusivo de la comunión conyugal, es decir, del hombre y la mujer unidos en legítimo matrimonio porque sólo allí la sexualidad queda integrada en una relación interpersonal, en el don mutuo total y temporalmente ilimitado del hombre y la mujer[16].

b) La sexualidad conyugal encierra intrínsecamente dos dimensiones o significados indisolublemente unidos: la dimensión unitiva y la dimensión procreativa. Por eso todo acto unitivo debe estar al mismo tiempo abierto potencialmente a la procreción, y todo acto procreativo debe ser indisolublemente asociado a un acto unitivo[17].

c) El acto conyugal artificialmente cerrado a la procreación al separar por obra deliberada del hombre la procreación de la unión sexual es intrínsecamente malo[18].

d) Esta enseñanza es definitiva e irreformable; por eso, ponerla en duda o en discusión equivale a refutar a Dios mismo la obediencia de nuestra inteligencia[19].

3) ¿Qué pasa con las leyes humanas que contradicen la ley moral natural?

La ley natural es una participación en la creatura racional de la Ley eterna, es decir, de la Sabiduría ordenadora de Dios. Es por eso, ley 'divina' por su origen y causa y por expresar la voluntad explícita de Dios; sólo es llamada 'natural' por encontrarse grabada en el corazón de todo hombre[20]. La ley humana sólo tiene sentido en la medida en que numerosas circunstancias o situaciones del obrar concreto del hombre no es explicitado por la ley natural. Es, por tanto, una concretización de la ley natural y tendrá valor en la medida en que sea prolongación, deducción o aplicación de la ley natural. Del mismo modo carecerá de valor alguno en la medida en que la contradiga[21].

De este modo, una ley humana que se opone a, o contradice, la ley divina natural no es ley, y no sólo no obliga sino que de ningún modo puede ser observada: hay que obedecer antes a Dios que a los hombres (Act 5,29)[22]. Huelga decir que será intrínsecamente injusto (es decir, pecado y pecado grave) elaborar una ley semejante o votar en su favor[23].

3. Los aspectos concretos del PNPR

Teniendo esto en cuenta, creo un deber señalar los siguientes errores de fondo del PNPR:

1) Carencias antropológicas

Todo el PNPR está surcado por un falso concepto del hombre, del matrimonio y de la sexualidad humana. En efecto, la diferencia entre los llamados 'métodos naturales' y los artificiales de regulación de la natalidad no es una diferencia puramente material o accidental sino -como ha dicho Juan Pablo II- 'una diferencia antropológica y al mismo tiempo moral'[24]. Se trata de 'dos concepciones de la persona y de la sexualidad humana, irreconciables entre sí'[25]. El PNPR no sólo al promover indistintamente cualquier método sino especialmente al proponer ante todo los métodos artificiales, acepta un modelo antropológico falso que hace del hombre no ministro del designio divino sino árbitro del mismo y manipulador de la sexualidad humana, llegando a envilecer la sexualidad y la persona del cónyuge[26].

Este falso concepto del hombre y de la sexualidad se pone en mayor evidencia en el hecho de desligar el ejercicio de la sexualidad (y por tanto el asesoramiento sobre la regulación de la procreación) de la unión matrimonial legítima. Por eso el proyecto tiene como destinatarios a 'la población en general, especialmente mujeres y hombres en edad fértil'[27], y no necesariamente casados. Más adelante apuntará a 'educar' en la idelogía de fondo del proyecto a 'niños y adolescentes' quienes 'constituyen un material al que todavía no alcanzan los condicionamientos negativos de los adultos que originan resistencia al cambio'[28]. Dedica también una sección a 'la anticoncepción en la adolescencia' estimando que los 'requisitos para el uso de la anticoncepción en la adolescente son la aceptabilidad, practicabilidad, disponibilidad y privacidad'[29]; y en cuanto al varón indica la utilidad de enseñarle el uso del preservativo y estimularlo a ello[30].

El mismo desprecio por la persona humana queda patente al englobar dentro del proyecto métodos de regulación abortivos como las píldoras postcoitales[31], minipíldoras, inyectables y dispositivos intrauterinos[32] (al mismo tiempo que no se mencionan los efectos abortivos de estos medios). Es lógico que la idea subyacente sea también un falso concepto del embrión, que se pone de manifiesto al declarar al aborto como un problema moral y jurídico por tener como fin 'la destrucción de un ser potencial o vigente'[33]. La calificación del embrión como ser potencial (o sea, que no es aún un ser humano) muestra la carencia científica que informa la doctrina antropológica y médica del presente proyecto.

2) Errores morales

Como consecuencia de los presupuestos antropológicos que acabamos de exponer se siguen numerosas aberraciones éticas que o bien se contienen en el proyecto, o bien constituyen su trasfondo ideológico. Me limito a señalar las principales:

a) Da por supuesta la licitud moral de los medios anticonceptivos, pues en ningún momento se menciona algún juicio moral negativo al respecto.

b) Propone medios que son propiamente abortivos, ya sea exclusivamente abortivos, o bien alternativamente abortivos (cuando su efecto anticonceptivo falla), constituyendo de este modo un atentado contra la vida física de un ser inocente, es decir, un homicidio cualificado (por ser perpetrado por la misma madre del nascituro y el personal que tiene a cargo la promoción de la vida y la salud).

c) Desliga el ejercicio de la sexualidad de su único marco lícito: el matrimonio. Se presta para ser fomento de actividades sexuales extramatrimoniales, prematrimoniales, sodomíticas, etc. Y ciertamente promociona el ejercicio sexual pleno ya a partir de la adolescencia con las consecuencias fulminantes que sobre la psicología y la moral del adolescente esto comporta.

d) Considera como negativo todo principio cultural, histórico o religioso que obstaculice los fines del proyecto, etc.

e) No menciona en ningún lugar el derecho a la objeción de conciencia como derecho del personal sanitario que esté eventualmente en desacuerdo con esta ley en caso de ser aprobada definitivamente[34].

3) Sofismas sociológicos y técnicos

Como consecuencia de todo lo dicho, el PNPR sostiene principios de orden social falto de toda verdad y además nocivos para el orden social. Entre otros:

a) La minusvaloración del matrimonio monogámico indisoluble.

b) Falsos presupuestos demográficos que conducen a la difusión de una ideología antinatalista.

c) La promoción de comportamientos y actitudes culturales hedonistas, para peor en una sociedad que tiende a la promiscuidad.

d) La difusión de una mentalidad que ve como lógicamente separables el ejercicio de la sexualidad y la procreación.

e) La falsa idea de fondo de que la falta de instrucción en el terreno anticoncepcional es una causal del creciente número de abortos[35] cuando la experiencia y los repetidos estudios sociológicos demuestran lo contrario, es decir, que es precisamente la mentalidad anticoncepcional la que engendra (por lógica interna) la mentalidad abortista[36].

f) La creación de una dialéctica entre padres e hijos (por eso apunta a difundir la nueva mentalidad entre los estudiantes, a quienes todavía no alcanzan los condicionamientos negativos de los adultos[37]). Por lo tanto, excluyen o al menos desconocen el derecho de los padres en la labor educativa de sus hijos. La educación sexual de las nuevas generaciones debería quedar a cargo de los ideólogos del PNPR.

g) La creación y difusión de una cultura contraria a los valores históricos y culturales y a las creencias (¿la fe católica?) de nuestra Patria. Es la construcción de una contracultura o, como la llama el Papa Juan Pablo II, una 'cultura de la muerte'. El proyecto está imbuido de lo que ha sido catalogado como 'aire de iluminismo médico que quiere disponer de las conciencias de la población y la más pobre'[38].

h) La instrumentalización de la escuela para imponer prejucios ideológicos de cuño freudiano y marcusano.

También hay que señalar otra falsedad de fondo que suma los prejuicios sociológicos, antropológicos y morales que venimos señalando y que, en consecuencia, raya el cinismo: este proyecto poco y nada tiene que ver con la 'salud' de la población. Los medios anticonceptivos no son medios terapéuticos simplemente porque los hijos de los hombres no son taras o enfermedades de los hombres. En definitiva, el proyecto apunta prevenir las enfermedades maternoinfantiles impidiendo que haya madres y que haya niños; es lo mismo que si a un deportista enfermo del corazón se le aplicase la 'terapia preventiva' de amputarle las piernas sanas para evitar que muera infartado por practicar deporte[39].

4. Conclusión

Pueden, desde ya, vislumbrarse los gravísimos alcances para nuestra comunidad política que comporta la actitud de los redactores, propulsores y consensores del presente proyecto:

-los políticos que no sólo dejan de promover el bien común sino que antentan contra él se convierten en los fautores de los males y de la deshumanización y desintegración de la sociedad política a la que pertenecen;

-se hacen responsables directos o indirectos de todos los males que se ocasionan y siguen de su accionar como hombres públicos, con la consecuente obligación de estricta justicia de reparar los daños causados (lo cual en la práctica es imposible, abriendo así heridas que nunca cerrarán);

-al promover leyes injustas abusan de su poder ejerciendo una literal y estricta tiranía ideológica, perdiendo de este modo el derecho objetivo a dirigir la comunidad política;

-al normativizar contra el derecho natural obligan a los ciudadanos respetuosos de sus deberes para con Dios a seguir su conciencia recta desobedeciendo la ley injusta en lo que esta manda contra derecho divino: hay que obedecer a Dios antes que a los hombres.

Por tanto, el presente proyecto se encuadra de lleno en la actual 'crisis cultural de proporciones insospechadas'[40] que lacera la conciencia moral de nuestra Patria. Y lo hace como una de sus más tristes expresiones (y en caso de ser aprobado definitivamente, lo hará como una de sus causas propulsoras). Es parte de la 'cultura de la muerte' ante la cual debemos hacer 'madurar un fuerte sentido crítico'[41].

--------------------------------------------

[1] Apareció en Revista Diálogo nº 14.

[1] En adelante: 'PNPR'. En el momento en que respondemos a esta consulta el referido proyecto cuenta con media sanción de la Cámara de Diputados y ha sido pasado a la Cámara de Senadores.

[2] En la carátula de este apéndice se lee: documento de trabajo no apto para su distribución; ¿por qué? ¿se pretende con este rótulo ocultar el contenido del mismo al gran público? Razones sobrarían. Este Anexo (que hace las veces de manual de uso para la aplicación de la ley) fue introducido por los diputados del FREPASO luego de las discusiones en la Cámara de Diputados que terminaron por eliminar del proyecto del antiguo artículo 5 que enumeraba los principales medios anticonceptivos. El Anexo tiene la misma fuerza que el texto central (cf. CLARIN, 3/11/95, p. 28).

[3] Cf. PNPR, art. 1.

[4] Cf. PNPR, art. 3.

[5] PNPR, Anexo p. 9

[6] PNPR, p. 12.

[7] PNPR, p. 13.

[8] Cf. Ibid.

[9] 'Además, como afirma de modo particular el Concilio, 'el oficio de interpretar auténticamente la palabra de Dios, oral o escrita, ha sido encomendado sólo al Magisterio vivo de la Iglesia, el cual lo ejercita en nombre de Jesucristo'. De este modo, la Iglesia, con su vida y su enseñanza, se presenta como 'columna y fundamento de la verdad' (1 Tim 3,15), también de la verdad sobre el obrar moral. En efecto, 'compete siempre y en todo lugar a la Iglesia proclamar los principios morales, incluso los referentes al orden social, así como dar su juicio sobre cualesquiera asuntos humanos, en la medida en que lo exijan los derechos fundamenta­les de la persona humana o la salvación de las almas' (Cf. CIC, c. 747,2)' (Enc. Veritatis Splendor, 27).

[10] 'Esta infalibilidad que el Divino Redentor quiso que su Iglesia tuviese al definir la doctrina de la fe y de la moral, se extiende tanto cuanto el depósito de la divina Revelación, que ha de ser custodiado celosamente y expuesto con fidelidad. Esta infalibilidad la tiene el Romano Pontífice... en virtud de su oficio, cuando en su calidad de supremo Pastor y Maestro de todos los fieles a quienes debe confirmar en la fe proclama con un acto definitivo una doctrina referente a la fe o la moral. Sus definiciones, por sí y no por el consentimiento de la Iglesia, son irreformables, por haber sido proclamadas bajo la asistencia del Espíritu Santo... y así no necesitan ninguna aprobación de otros ni tampoco admiten la apelación a tribunal alguno' (Lumen Gentium 25).

[11] 'El oficio de conservar santamente y de exponer con fidelidad el depósito de la revelación divina implica, por su misma naturaleza, que el Magisterio pueda proponer 'de modo definitivo' enunciados que, aunque no estén contenidos en las verdades de fe, se encuentran sin embargo íntimamente ligados a ellas, de tal manera que el carácter definitivo de esas afirmaciones deriva, en último análisis, de la misma revelación. Lo concerniente a la moral puede ser objeto del magisterio auténtico, porque el Evangelio, que es Palabra de vida, inspira y dirige todo el campo del obrar humano. El Magisterio, pues, tiene el oficio de discernir, por medio de juicios normativos para la conciencia de los fieles, los actos que en sí mismos son conformes a las exigencias de la fe y promueven su expresión en la vida, como también aquellos que, por el contrario, por su malicia son incompatibles con estas exigencias. Debido al lazo que existe entre el orden de la creación y el orden de la redención, y debido a la necesidad de conocer y observar toda la ley moral para la salvación, la competencia del Magisterio se extiende también a lo que se refiere a la ley natural. Por otra parte, la revelación contiene enseñanzas morales que de por sí podrían ser conocidas por la razón natural, pero cuyo acceso se hace difícil por la condición del hombre pecador. Es doctrina de fe que estas normas morales pueden ser enseñadas infaliblemente por el Magisterio' (SAGRADA CONGR. PARA LA DOCTRINA DE LA FE, Intrucción 'Donum veritatis', sobre la función eclesial del teólogo, nº 16).

[12] Cf. Humane vitae, 10.

[13] Cf. Santo Tomás, Suma Contra Gentiles, I, 4.

[14] SAGRADA CONGRAGACION PARA LA DOCTRINA DE LA FE, Intrucción 'Donum veritatis', sobre la función eclesial del teólogo, 23.

[15] Especialmente: Encíclica Humanae vitae (Pablo VI); Exhortación Familiaris consortio (Juan Pablo II); Declaración acerca de ciertas cuestiones de ética sexual (Sagrada Congregación para la doctrina de la fe); numerosos discursos del Papa Juan Pablo II, especialmente en sus Catequesis sobre el amor humano de los años 1979-1984; Catecismo de la Iglesia Católica, nnº 2331-2400.

[16] Familiaris Consortio, 11; Catecismo de la Iglesia Católica, nº 2337.

[17] Cf. Humanae vitae 12.14; Familiaris Consortio, 32.

[18] Cf. Humanae vitae, 12; Familiaris Consortio, 32.

[19] 'No se trata, efectivamente, de una doctrina inventada por el hombre: ha sido inscrita por la mano creadora de Dios en la misma naturaleza de la persona humana y ha sido confirmada por El en la Revelación. Ponerla en discusión, por tanto, equivale a refutar a Dios mismo la obediencia de nuestra inteligencia. Equivale a preferir el resplandor de nuestra razón a la luz de la Sabiduría Divina, cayendo, así, en la oscuridad del error y acabando por hacer mella en otros puntos fundamentales de la doctrina cristiana' (Discurso a los participantes del II Congr. Internacional de teología moral, L'Osservatore Romano, 22/I/89, p.9; cf. también, Discurso a los participantes del Congreso internacional en el XX aniversario de la Humanae vitae, L'Osservatore Romano, 17/IV/88, p.11).

[20] Cf. Catecismo de la Iglesia Católica, nnº 1954-1955

[21] Cf. Santo Tomás, Suma Teológica, I-II, 95, 3.

[22] Santo Tomás distingue dos modos posible de injusticia por parte de la ley. El primero es cuando una ley contradice el bien humano: ya sea por defecto del fin al que se ordena la ley (como el imponer leyes que favorecen el bien privado en vez del bien común), o bien por defecto de la forma (cuando en vez de la equidad rige la distribución de cargas no equitativa); en este caso, tales leyes no obigan en conciencia, a menos que medie alguna razón superior como el evitar el escándalo o el desorden social. El segundo modo es cuando la ley se opone al bien divino, es decir, cuando se dictan leyes inducentes a violar la ley de Dios; en este caso jamás es lícito obedecerlas (Cf. Suma Teológica, I-II, 96,4).

[23] El Santo Padre Juan Pablo II señala en la Evangelium vitae el problema concreto del caso en que un determinado voto parlamentario fuese determinante para favorecer una ley más restrictiva, es decir, menos mala que la vigente o la que se propone. Si no se puede aspirar a sancionar una ley concorde al derecho natural, ¿se puede dar apoyo a una menos mala? El problema es muy delicado y el Santo Padre se limita a indicar las líneas generales de solución indicando: 'cuando no sea posible evitar o abrogar completamente una ley abortista, un parlamentario, cuya absoluta oposición personal al aborto sea clara y notoria a todos, puede lícitamente ofrecer su apoyo a propuestas encaminadas a limitar los daños de esa ley y disminuir así los efectos negativos en el ámbito de la cultura y de la moralidad pública' (Evangelium vitae, 73). Es claro que no es el caso que concierne al PNPR.

[24] Familiaris Consortio, 32

[25] Ibid.

[26] Cf. Familiaris Consortio, 32.

[27] PNPR, art. 2.

[28] PNPR, Anexo, p. 13.

[29] PNPR, Anexo, p. 63.

[30] Cf. PNPR, Anexo, p. 64.

[31] Cf. PNPR, Anexo, p. 50.

[32] Cf. PNPR, Anexo, pp. 53-54.59.

[33] Cf. PNPR, Anexo, p. 88 (en contradicción con lo que el mismo Anexo dice en p.7).

[34] Derecho que deben ejercer los médicos, enfermeros, consultores, etc., ante una ley intrínsecamente inmoral (cf. Evangelium vitae, 73 y 89).

[35] Cf. por ejemplo PNPR pp. 8, 10, 88, donde se coloca como fin del proyecto [eminentemente anticoncepcional] la disminución del número de abortos.

[36] Cf. Evangelium vitae, 13.

[37] Cf. PNPR, Anexo, p. 13.

[38] Conferencia Episcopal Argentina, Comisión de Fe y Cultura, Comentario al artículo 11 de PNPR.

[39] Es verdad que el proyecto contempla también cierto asesoramiento e información sobre enfermedades reales (cáncer génito-mamario y enfermedades de transmisión sexual): el problema en tal caso no es el fin (inobjetable) sino los medios (intrínsecamente injustos). De todos modos, teniendo en cuenta una visión de conjunto del Anexo que acompaña al proyecto cabe preguntarse: ¿esta precupación terapéutica es fin o excusa del proyecto?

[40] Juan Pablo II a los Obispos Argentinos, L'Osservatore Romano, 17/11/95, p. 5, nº4.

[41] Juan Pablo II, Evangelium vitae, nº 95.

jueves, 26 de noviembre de 2009

La AFECTUOSIDAD en el noviazgo



Autor: P. Miguel Ángel Fuentes, I.V.E.
Web: www.teologoresponde.com.ar
Foto: www.somosadolescentes.blogspot.com

Pregunta:

Si bien está claro que las relaciones premaritales son pecado, quisiera algunas precisiones sobre el tema de los besos y las caricias en una pareja que aún no ha contraído nupcias.

Respuesta:

Respondo, ante todo, con las reflexiones del Padre Carlos Buela, en el artículo 'El noviazgo católico' (cf. Revista Diálogo nº 4 [1992], pp. 11-14):


LAS AFECTUOSIDADES

Siendo jóvenes y briosos, con el bichito del amor en el corazón, mentalizados por toda una propaganda pansexualista y, a veces, incluso por algún -como los llama el P. Cornelio Fabro- 'pornoteólogo', es evidente que en la manifestación del amor mutuo se muestren demasiado efusivos. Hay toda una moda, a la que no muchos se sustraen, en bailes, atrevimientos en el caminar juntos, prendidos como ventosas, en apasionados e interminables besos, colgados uno de otro como sobretodos del perchero; nuestro lunfardo caracteriza esto con una palabra: 'franeleros'. En lengua culta se los llama sobadores. A muchos jóvenes les han hecho creer que la esencia del noviazgo consiste en pasarse horas sobándose y sobándose más que cincha de mayordomo. Esos coqueteos, manoseos y besuqueos de los novios y novias sobadores que se adhieren entre sí como hiedra a la pared y que no llegan a una relación sexual completa se realiza, en el fondo, por razón de que los placeres imaginarios son más vivos, más fascinantes, más duraderos, más íntimos, más secretos, y más fuertes que los placeres y deleites del cuerpo. Es mucho más excitante y más 'espiritual', para algunos, el hacer todo como para llegar a la relación sexual, pero quedarse en el umbral. Aún fuera del aspecto moral, esas efusividades desmedidas son de muy deplorables consecuencias:

1) Son causa muchas veces de frigidez, sobre todo en la mujer, ya que por un lado siente cierto placer y al mismo tiempo, miedo de que las cosas pasen a mayores, por lo que busca reprimir aquello que siente.

2) Según me aseguran algunos médicos, puede ser, en algún caso, causa de infecundidad en el matrimonio: el dolor que luego de grandes efusividades sienten en sus órganos genitales ambos novios, es indicio innegable de que la naturaleza protesta por un uso indebido.

3) Generalmente, esas prácticas empujan a la masturbación y al joven, además, al prostíbulo (donde lo masturban ya que no es un acto de amor lo que allí hace con una prostituta). Lo más grave aún, es que quien está habituado a la masturbación, aún casado lo sigue haciendo, en consecuencia el mismo acto matrimonial deviene en una masturbación de dos. El egoísmo del que cae habitualmente en el pecado solitario es tan crónico, que, por resultante, concluye siendo impotente de realizar el acto sexual por amor, como Dios manda. A ello empujan las novias que muy sueltas de cuerpo excitan al novio creyendo que así, ellos las van a amar más. No dudo en afirmar que ésta es la causa principal de tantas desgracias familiares. Cuando ella o él descubre que el otro lo usa como 'objeto', es decir, por egoísmo, la muerte del amor es casi inevitable y de allí, las peleas, rupturas y separaciones. Porque, es preciso decirlo con toda claridad: generalmente, cuando en un matrimonio anda bien lo sexual, todo otro problema encuentra solución fácilmente.

4) No hay que olvidarse de que 'aunque todas las potencias del alma estén inficionadas por el pecado original -enseña Santo Tomás- especialmente lo está (entre otras facultades)... el sentido del tacto', que, como todos sabemos, se extiende por todo el cuerpo.

5) Tratándose de seres normales, es muy poco lo que les puede provocar excitación; entonces, hay que evitar completamente todo aquello que pueda producirla. Querer evitar excitaciones y no evitar las efusividades, es como pretender apagar un incendio con nafta. Los novios en el tema de la pureza tienen las mismas obligaciones que los solteros. A la pregunta siempre repetida: 'Padre, ¿hasta dónde no es pecado?', algunos responden con la consabida fórmula que se puede encontrar en cualquier buen manual de moral: 'mientras no haya consentimiento en ningún placer desordenado'. Pero este principio por más que los jóvenes lo tengan grabado en su alma con letras de fuego, pierde toda eficacia cuando se enciende la llama de la pasión; de ahí que lo más prudente es aconsejar a los novios, como se hacía antaño: 'Trátense como hermanos'. Percibimos la sonrisa sobradora de algunos que se pasan todo el día hablando de 'hermanos' (no refiriéndose a esto), mas la experiencia nos dice que eso es lo efectivo e innumerables novios y novias nos lo han agradecido de todo corazón y viven, ahora, un muy feliz matrimonio. Todos los sacrificios que se hagan durante el noviazgo para respetarse mutuamente, son nada comparados con los tan grandes y dichosos frutos, que por esos sacrificios, se tendrá en el matrimonio. Todo lo que los jóvenes hagan en este sentido no terminarán de agradecerlo el día de mañana, porque redundará en la felicidad del cónyuge, en la felicidad de los hijos y en la felicidad de quienes los rodeen. Y, por el contrario, lo que no hagan en éste sentido, dejándose arrastrar por el torbellino de la pasión, será causa de amarga tristeza, de grandes desilusiones y frustraciones. El fruto del egoísmo no puede ser la alegría ni la paz. La alegría es la expresión de aquel 'a quien ha caído en suerte aquello que ama''.

Hasta aquí cuanto dice el P. Buela. Podemos sintetizar la doctrina moral sobre las afectuosidades en general diciendo lo siguiente:

-son lícitas las demostraciones de afecto, aceptadas por las costumbres y usansas, que son signo de cortesía, urbanidad y educación;

-son ilícitas las expresiones púdicas (abrazos, besos, miradas, pensamientos, deseos) con la intención expresa y deliberada de placer venéreo o sexual, aunque no se tenga voluntad de llegar a la relación sexual completa;

-también son ilícitas cuando, aun sin tener intención deliberada de placer venéro o sexual, son ocasión próxima de actos pecaminosos internos (malos pensamientos, deseos, etc.);

-con más razón son ilícitas las relaciones sexuales completas.

En resumen: 'reservarán para el tiempo del matrimonio las manifestaciones de ternura específicas del amor conyugal' (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 2350).