sábado, 25 de abril de 2009

TRISTE IGNORANCIA

MONS. LONA REAFIRMA DOCTRINA DE LA IGLESIA SOBRE SEXUALIDAD HUMANA

El Domingo de Ramos, El Diario de la República de San Luis, publicó una editorial “con el objeto de refutar al Papa”, al que le adjudica una "Ignorancia fatal" en materia de sexualidad humana.

Tras dejar pasar la Semana Santa, “un tiempo especialísimo de culto, oración y testimonio de fe”, el Obispo de San Luis, Mons. Jorge Lona, rebatió con sólidos argumentos -científicos, antropológicos y teológicos- la editorial del diario que -según Perfil- pertenece a la familia Rodríguez Saa (Perfil 17/06/2007).

A continuación el texto completo de Comunicado de Mons. Lona:

TRISTE IGNORANCIA

Utilizando un estilo indudablemente agresivo, el órgano de prensa que representa en San Luis al pensamiento oficial, ha acusado al Papa Benedicto XVI y a la Iglesia Católica de una ignorancia que afectaría fatalmente a la salud de la población.

Dicha acusación, formulada en el editorial periodístico correspondiente al Domingo de Ramos, obviamente no era un tema que pudiera tratarse durante el curso de la Semana Santa, que sigue siendo un tiempo especialísimo de culto, oración y testimonio de fe.

Pero la fe es inseparable de la vida, y por ello es necesario ahora considerar el tema de manera objetiva y conciliadora, para el bien de todos.


1º) Ante todo, debemos conciliar cada afirmación que se haga, en el plano estrictamente científico, con la información objetiva más actualizada.

El “Diario” (lo mencionamos así para abreviar) parece haberse dejado influir por la ignorancia manifestada por el Ministerio de Educación de la Nación, al definir al preservativo como “el único método existente para prevenir el virus del SIDA”. (1)

No sólo no es el único método, sino que los organismos internacionales y nacionales más importantes del mundo colocan el preservativo en el cuarto y tercer lugar, anteponiéndole precisamente en primero y segundo lugar, las prácticas preventivas que recomienda la Iglesia: retrasar el comienzo de la actividad sexual (abstinencia), y fidelidad mutua (2); y abstinencia de la actividad sexual, y relación sexual mutuamente monógama. (3)

Estos importantes organismos oficiales, mencionados en las notas al pie, de ninguna manera proponen esos criterios en adhesión a la Iglesia Católica y a su Magisterio. Lo hacen, exclusivamente, por las evidencias científicas acumuladas a través de más de veinte años de campañas mundiales de prevención del SIDA.

Por eso, los numerosos párrafos en que el editorial del “Diario” se refiere a las propuestas de la Iglesia en tono irónico y hasta despreciativo, hallan su disculpa en una triste -pero suponemos involuntaria- ignorancia.

2º) En segundo lugar, es necesario comprender porqué la distribución y propaganda del preservativo puede agravar la difusión del SIDA. Esta afirmación del Papa Benedicto XVI durante su reciente viaje a África ha sido firmemente apoyada por el Dr. Edward Green, principal investigador del tema en la Universidad de Harvard, con amplia experiencia en aquél continente. Es un destacado científico no católico, que fundamenta su opinión en datos objetivos de los que ha sido testigo. Se trata del fenómeno conocido como “desinhibición del comportamiento”, por el cual la persona asume mayores riesgos en su conducta sexual, al creerse a salvo de la enfermedad. (4)

Cualquier padre de familia puede darse cuenta de que si su hijo, niño o adolescente, recibe el mensaje de que sólo será considerado un “joven responsable” usando preservativos, fácilmente se sentirá autorizado a iniciar su actividad sexual a partir de ese momento. Eso significará inmadurez, y en muchos casos promiscuidad (sexo con cualquiera, en cualquier parte y de cualquier manera). Y la promiscuidad es una de las situaciones más favorables al contagio del SIDA.

3º) Los dos aportes anteriores, necesitan para su plena comprensión, ser completados por otro dato muy importante. El gran problema del preservativo en relación a la prevención del SIDA, es su baja eficiencia de uso. Para disminuir el contagio del SIDA el preservativo debería ser de perfecta calidad, y colocado con precauciones especiales. Sólo así podría lograrse lo que técnicamente se denomina “uso consistente”. Pero esa consistencia de uso no se ha logrado nunca en el conjunto de una población afectada. Aún en grupos especialmente adiestrados, bajo control experimental, los resultados han sido desalentadores. Todo ello consta en diversos trabajos científicos publicados en los últimos quince años. Pero los cubre una cortina de silencio, de ese tema no se habla.

Sin embargo, la explicación del fracaso es sencilla. No se ha logrado -ni se podrá lograr nunca- la confección de un “preservativo automático”, que por sí solo se coloque del modo y en el lugar debido, a la manera del “air bag” de un automóvil. Es la propia naturaleza de la sexualidad humana, la que lo impide.

4º) Y así, llegamos al tema verdaderamente importante, decisivo. Lo anterior ha tenido valor científico, y ha sido necesario para enfrentar la acusación de que la Iglesia ignora los progresos de la ciencia experimental. Pero hay otra ciencia más alta: la verdadera filosofía que se anima a indagar sobre el misterio del ser humano en todas sus dimensiones, y se niega a reducirlo a un animal de inexplicable inteligencia y carente de libertad.

Y si esa filosofía se deja iluminar por la fe, será teología, sabiduría de Dios enseñándonos quiénes somos, y cómo podemos alcanzar la plenitud de nuestra vida verdadera.

Bajo esa luz, la Iglesia sigue proclamando la verdad de la Creación. Dios nos ha creado para amarnos, y para que respondiendo a su amor, lleguemos a ser capaces de amarnos entre nosotros como Él nos ama. Por eso nos ha creado parecidos a Él, a su imagen y semejanza, con un querer inteligente y libre. Y nos ha creado varón y mujer. El sexo humano tiene como clave, realización y destino la entrega del amor para el propio bien y el bien de los demás. Todo lo que podrá tener de auténticamente recreacional y liberador vendrá de allí.

Dios nos ha creado así para que toda la sociedad humana se fundamente en la familia humana, realización del amor de entrega fiel y perdurable entre el varón y la mujer, y sus hijos. Y a quienes llama a renunciar a esa particular realización familiar los llama para que entreguen totalmente su vida de varones y mujeres a la gran familia de los hijos de Dios que es la Iglesia. En la paternidad, maternidad y fraternidad espiritual del sacerdocio y la vida consagrada.

El sexo humano es para la entrega del amor. Pero si nuestra libertad con soberbia lo niega, habremos elegido la frustración humana y sexual del egoísmo.

El recreo y la libertad del amor se irán transformando en la insatisfacción insaciable y en la solitaria prisión del yo. El sexo egoísta, capaz de destruir la propia vida, y causar terrible daño a los demás.

Dios no lo quiere, y en Cristo resucitado nos llama y nos seguirá llamando a renovar, y también a recuperar si lo hemos perdido, el don de vida que puso en cada uno de nosotros. Él quiere iluminar toda ignorancia. Él quiere que brille en nuestras vidas el resplandor de la Verdad.

San Luis, 18 de abril de 2009.

Mons. Jorge Luis Lona

Obispo de San Luis

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Notas:

(1) “Lineamientos curriculares para la Educación Sexual Integral”, 2008, pag.24.

(2) “Directrices prácticas del ONUSIDA para intensificar la prevención del VIH”, 2007, pag.45 (ONUSIDA es el organismo responsable del tema en las Naciones Unidas).

(3) “Principales modos de reducir el riesgo de contraer el SIDA”. (CDC, Center for Disease Control, que es el organismo público responsable del tema en los Estados Unidos. En la página web: www.NineAndaHalfMinutes.org, 2009.)

(4) “Investigador de Harvard está de acuerdo con el Papa sobre el uso de condones en África”, Catholic News Agency, Estados Unidos, 21-03-09

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NOTIVIDA, Año IX, nº 590, 20 de abril de 2009

Editores: Pbro. Dr. Juan C. Sanahuja y Lic. Mónica del Río

Página web http://www.notivida.org

Citando la fuente y el autor, se autoriza la reproducción total o parcial de los artículos contenidos en cada número del boletín.

martes, 21 de abril de 2009

MISSIO CANÓNICA DE LOS PROFESORES DE RELIGIÓN

Concatedral de Santa María, Castellón, 31 de octubre de 2006
http://www.obsegorbecastellon.es/


Queridos profesores y profesoras de Religión:

1. Estamos celebrando vuestra ‘missio canónica’. En esta celebración recibiréis el envío y el encargo para enseñar en nombre de la Iglesia la Religión y Moral católicas en los distintos niveles formativos de la escuela pública y privada. Si bien sois nombrados por la Administración educativa, vuestra tarea es un verdadero ministerio eclesial al que sois enviados por la Iglesia; participáis así en el ámbito del anuncio de la Palabra de Dios del ministerio apostólico, cuya plenitud reside en el ministerio episcopal. Como los mismos apóstoles y sus sucesores, los Obispos, también vosotros sois enviados hoy por el mismo Señor a través de mis manos al anuncio de la Buena Nueva a vuestros alumnos.
Esta celebración os debe llevar a todos a adquirir una conciencia más viva de esta vuestra condición de enviados por Cristo y por su Iglesia al mundo escolar. Y como enviados habéis de ser servidores fieles y solícitos del Señor y de su Palabra tal como nos llega a través de la tradición viva de la Iglesia, en bien de la educación integral de vuestros alumnos. Se trata de un verdadero don, recibido en último término de Dios, y una tarea, que, en palabras de San Pablo, no es otra sino evangelizar sin alardes literarios para que no se desvirtúe la cruz de Cristo (1 Cor 1, 17). Porque no sois dueños, sino servidores de la Palabra; y de quien sirve se pide que sea fiel a la tarea encomendada y solícito para que la Palabra llegue plena e íntegra al destinatario.
De nuevo quiero expresaros a los profesores de religión mi más sincero agradecimiento por la acogida del don que recibís en la ‘missio’; y os agradezco la entrega generosa que día a día demostráis en vuestros respectivos ambientes educativos. Lleváis a cabo una hermosa tarea, que ayuda a vuestros alumnos a crecer en el conocimiento de Dios, de Jesucristo y de su Evangelio, que les ayudará a dirigir sus vidas por el camino que Dios les ha señalado, confiriéndolas así sentido y unidad.

2. No sabemos todavía cómo quedará regulada la Clase de religión católica ni el estatuto de los profesores de Religión en los decretos que apliquen la LOE. No es este momento de entrar en estas cuestiones.

Hoy deseo resaltar el carácter confesional, en nuestro caso católico, que necesariamente ha de tener la enseñanza religiosa para responder al derecho de los padres a educar a sus hijos conforme a sus convicciones religiosas y morales. Los padres, al escoger la formación religiosa y moral católica para sus hijos, depositan en la Iglesia Católica su confianza para que sus hijos reciban la formación adecuada tal y como la entiende la Iglesia católica. Depende, pues, de la autoridad de la Iglesia determinar la formación religiosa católica, sus contenidos y su pedagogía; y compete al Obispo diocesano organizarla y ejercer vigilancia (CIC. c.804).

Para ello, el Ordinario del lugar debe cuidar que los profesores de religión destaquen por su recta doctrina, por su aptitud pedagógica y por el testimonio de vida cristiana (CIC c. 804 & 2). El derecho de los padres a pedir esta enseñanza para sus hijos implica que se les garantice la idoneidad de sus profesores. Sin ello quedaría mermado el derecho de los padres a la formación religiosa y moral por la que han optado.

La formación religiosa católica, que impartís, pide que estéis identificados con lo que enseñáis. Vuestra libre opción para ser profesores de religión no puede basarse en el mero deseo de completar un horario ni tampoco en tener un puesto de trabajo seguro y remunerado. No os podéis limitar tampoco a ser meros especialistas conocedores de la materia. El profesor de religión y moral católica es, sobre todo, un creyente católico y testigo de su fe, que quiere enseñar en nombre de la Iglesia la Buena Noticia de la salvación de Dios que se ha manifestado en Cristo y su Evangelio; es un profesor que quiere transmitir la realidad viva de Dios, que posibilita la dignidad, grandeza, verdad y libertad del hombre, es decir su salvación, y que le hace protagonista en la construcción de su Reino y da sentido a su vida.

Como profesores de religión participáis de una manera específica de la misión evangelizadora de la Iglesia. La Iglesia ha sido elegida por Dios para continuar la misión de Jesucristo, que no es otra que evangelizar, hacer presente y operante a Cristo y su Evangelio, para que el Reino crezca como el grano de mostaza y transforme al hombre y a la sociedad.

Si ya por ser cristianos sois llamados y enviados a proclamar a Cristo y su Evangelio de palabra y por el testimonio de vida, como profesores de religión sois elegidos y enviados por el Obispo para enseñar en nombre suyo y de la Iglesia. En vuestra misión proclamáis con vuestra vida, con vuestra palabra y con vuestra especifica enseñanza la comunión con Dios en el seno de la Iglesia que os otorga esta dignidad de enseñar. En vuestra tarea trasmitís no sólo conocimientos sino ante todo vida, la vida que hace posible ese proyecto que da sentido, dignidad y libertad. La naturaleza misma de la formación religiosa católica y la naturaleza del profesor de religión, como cristiano católico elegido para participar en la misma misión de la Iglesia, exigen que exista coherencia entre la vida y lo que se enseña.

La enseñanza de la religión católica se imparte en nombre de la Iglesia, que envía a través del Obispo. Ello implica no sólo que sus contenidos y métodos respondan a la doctrina y moral católica, pero también que sea impartida desde una actitud y vida confesantes. El profesor de religión y moral católica no imparte su propia enseñanza ni una formación entendida a su manera sino la enseñanza católica y la formación cristiana tal como la entiende la Iglesia y la demandan los padres.

3. No se me oculta la situación harto difícil en la que debéis llevar a cabo vuestra tarea educativa. La palabra de Dios, que hemos escuchado, es fuerza en la dificultad. Dios no se cansa ni fatiga, el reanima al cansado y reconforta al débil (cf. Is 40, 27-31). ‘La debilidad de Dios es más fuerte que los hombres’, nos dice San Pablo. Porque la semilla de la Palabra siempre encuentra una tierra buena y da su fruto; la Palabra de Dios nunca vuelve vacía a Él. Las enseñanzas de Jesucristo, su vida y su persona son fuente de valores, de vida y de cultura.

La educación y maduración en la fe y vida cristiana se realiza, de otro lado, por diversos cauces, entre los que destacan la familia, la parroquia y la escuela; todos ellos, con objetivos y medios diferentes, han de ser convergentes en la acción educativa de niños, adolescentes y jóvenes. Cuando se prescinde de una de estas vías, se producen vacíos, rupturas y desajustes lamentables en el proceso de maduración y de educación en la fe.

Ante una cultura que en muchos casos presenta antivalores erigidos como nuevos ídolos o referentes vitales, el anuncio del acontecimiento de Jesucristo en la Iglesia, va contra corriente y exige una respuesta personal y comprometida. Ante los síntomas de debilitamiento de la fe, dudas y desorientación en el camino, los testigos de la Palabra, -y vosotros y vosotras estáis llamados y enviados a serlo-, deben estar a la escucha de Aquel, que los envía: El es la Palabra viva, la fuerza y la esperanza.

La enseñanza religiosa se enfrenta hoy a nuevos retos en la transmisión de la fe a las nuevas generaciones. Lo que se nos pide es que la enseñanza en la nueva evangelización no sea sólo hablar de Cristo sino en cierto modo hacerlo ver. En este sentido, la fe y la razón deben ir unidas al testimonio, a fin de que la transmisión de la fe pueda ser personalizada y vivida. Del Evangelio emerge el rostro de Cristo que hoy debemos transmitir con la humildad y disponibilidad de aquel que sabe que el hecho revelado y recibido en la comunidad de creyentes es gracia que viene del Padre.

Hoy es necesaria una propuesta de la fe que integre la fe y la vida, que dialogue con la cultura y que promueva una nueva síntesis que muestre la fuerza humanizadota de la fe. Así se comprende que el anuncio de la fe debe ir unido a la educación del ser humano, para que el mensaje de la fe pueda ser acogido en la vida, pueda generar cultura, y entre en la historia. La prioridad de la Iglesia debe centrarse, por ello, en el anuncio de Cristo. El mismo se presenta ante el corazón y la libertad de todos como una compañía humana que se puede ver, tocar y escuchar, y que nos recuerda que la vida tiene un sentido y nos llama a descubrir nuestra dignidad de hijos de Dios. La transmisión de la fe conlleva la renovación de la fe de los cristianos, redescubrir la sencillez del mensaje de la fe y conquistar la verdadera libertad cristiana en un mundo que quiere imponer sus valores.

4. Jesús nos pide como a Pedro: “Rema mar adentro, y echad las redes para pescar” (Lc 5,4). Puede que como Pedro seamos escépticos, en la situación cultural que nos encontramos. Pero, como Pedro, decimos esta tarde: “puesto que tú lo dices, echaremos las redes” (Lc 5,5). Volvamos nuestra mirada al Señor, confiemos en su palabra y en su presencia en medio de nosotros. El os dice esta tarde: “remad mar adentro” y “echad de nuevo las redes” en vuestra hermosa tarea de anunciar a Cristo y su evangelio en la escuela: Cristo y la Iglesia os llama y os envía. Frente a cansancios y temores, ante una situación religiosamente adversa o simplemente indiferente a la propuesta del Evangelio, acojamos la invitación del Señor, fiémonos de su palabra y se hará posible lo que humanamente parece impensable. Fiados de su palabra avivemos nuestra confianza en Él y retomemos el aliento necesario para el camino.

¡Que Santa María, la Virgen, que supo acoger con fe y obediencia la Palabra de Dios y transmitirla a los demás sea vuestro modelo en vuestra misión! ¡Que ella os aliente, os conforte y os proteja! Amén.

+ Casimiro López Llorente
Obispo de Segorbe-Castellón

lunes, 23 de marzo de 2009

Una vida, esperanza de otra vida



La crirsis del acto altruista



Hugo Luis Daher



Esta lleva un nombre, se llama: Javier Puertas Mariscal(h). El hermano de Andrés que junto a otros de ellos le salvaron la vida.

Andrés es un niño de siete años que vivía a transfusiones de sangre cada tres semanas por portar una enfermedad congénita. Su promedio de vida (calvario) estaba en lo treinta y cinco años.

La ciencia ofreció a los padres la posibilidad de sanar a su hijo con un transplante de células madre de un cordón umbilical compatible 100% y totalmente sano de esta avería genética.

¿De donde conseguirlo? La repuesta estaba entre los “hermanos potenciales”, alguno podría traer la solución y para esto se realizo la fertilización asistida “in vitro” de la cual surgiría el hermano donante: Javier. Los bebes no utilizados (aclaro por las dudas) los hermanos de Javier y Andrés en el mejor de los casos continuarán con su “función” altruista, mientras se los conserva bien frescos, o en su defecto serán eliminados.

¿Esto que suena crudo y patético es real? Y si, de entre estos embriones fue seleccionado Javi el héroe reconocido y mediatizado. Es el producto marketinero que abre un nuevo mercado en el ya hiper lucrativo mundo de la salud.

Javier(h) es realmente un grande, aunque no halla elegido serlo, pero en realidad esta cuestión no lo hace a menos, al contrario lo potencia en su dignidad y tiene un talento a favor, nació salvando la vida de uno de los prójimos más próximos: su hermano Andrés.

Ahora bien, en honor a la justicia abría que hacerle un reconocimiento a todos esos bebés embriones que dieron sus vidas por sus dos hermanos: Andrés y Javi.

La familia Puertas Mariscal está feliz, sana y unida, han ganado vida y superado enfermedad y dolor, estos misterios que tanto nos hacen sufrir.
Tal vez el costo es elevado a nivel ético y moral, nivel que muchas veces se ubica en posiciones duras e intelectuales por exceso desplazando el sentimiento afectivo y el dolor del sacrificio de lo que se pierde por ganar algo de vida.

La razón, la voluntad y el amor no van en perfecta armonía. Es un idealismo al cual tendemos mientras nos dejamos asesorar por la Sra. Prudencia. Intentar imponer idealismos es dogmatismo y fundamentalismo y esto solo trae desunión, infelicidad y muerte.

miércoles, 25 de febrero de 2009

¡GUIAS CIEGOS; QUE FILTRAN EL MOSQUITO Y SE TRAGAN EL CAMELLO!


Por Diego Orlando Flores


Mt. 23,13-36

Resultará misterioso y hasta inquietante quién lea solo el título de este comentario bíblico. Quizás se pregunte ¿a quienes se refiere? O al menos no se pregunte nada, por el hecho de que no se comprende aquello cuando está fuera de su contexto. De este último aspecto es cómo vamos a guiarnos para desentrañar el significado de tales palabras de Jesús referidas a los “escribas y fariseos”, pero no con la intención de asociarnos a la misma y colocarnos en la vereda del frente, sino al modo de un reloj despertador que nos despierta de aquel sueño deseado, y que hasta a veces lo apagamos nuevamente para seguir durmiendo en el sueño de la irrealidad, en el sueño de la ilusión.
El hombre, dice un consagrado, “en su historia, es como una síntesis de bien y mal, pero cuando el mal no se lo reconoce y acepta, entonces impide la percepción del bien”1. Así sucedía con los fariseos y escribas en tiempos de Jesús; su ceguera para con su interior, ofuscaba su percepción de la bondad de Dios y del prójimo que estaba su lado, en su entorno, que también es débil y limitado. Pero aquellos llegaban al colmo de su ceguedad; querían y se sentían los guiadores de los débiles y pobres de espíritu, cuando en realidad ni siquiera sabían como guiarse ellos mismos. Quizás diría que un discapacitado (ciego) es digno de compasión por el hecho de que hay todavía en él una intención de seguir caminando, todavía tiene un fin último2 a seguir, pero los fariseos y escribas se lo podría considerar dignos de lastima, y no porque no tengan pies para caminar, sino porque no tiene intención3, y al carecer de ella, se igualan al agua estancada en un pozo del cual el tiempo se encarga de que le nazcan los gusanos y termine por podrirse en la sequedad.
No queriendo referir mas palabras a “estos” que quizás tampoco me hubieran podido escuchar, pasemos pues, a aquellos que si me pueden prestar su atención hoy, porque tienen conciencia, y desde ella, aceptan la corrección fraterna (al modo como un ciego, hace uso de audición), que recapacita y desea abrir los ojos a una posible y cercana transfiguración de vida en Jesucristo; me estoy refiriendo a nosotros los cristianos.
Como bien lo dice Mester: “es difícil penetrar en la intimidad de alguien y levantar el velo del misterio de la vida que transcurre entre él y Dios”4. Esto dicho es una gran verdad, pero he aquí que muchas veces esa intimidad, se vuelve infidelidad5, y resulta así que, por más esfuerzo que haga por ocultarme, tarde o temprano se exteriorizara mi debilidad e ilusión. Por los efectos conocemos las causas, proclaman los filósofos; o bien, como dice el Doctor angélico (St. Tomas de Aquino): “el obrar le sigue al ser”.
Y así crecemos y creemos desde nuestra conciencia que estamos bien con Dios, que creemos en ese Alguien que es todopoderoso, y que hizo el cielo y la tierra, y que…, y así hasta llegar al final del Credo apostólico, que todos los Domingos proclamamos, incluso con orgullo (desde luego que no todos son así). Se vuelve algo rutinario y automático, y del cual repetimos sin saber lo que rezamos6. Si es así, ¿Por qué no enseñarle a un loro el Credo y que me reemplace en tal momento de la misa? Cuando el hombre no sabe de quién es hijo, pierde toda su dignidad (hasta equipararse a un animal).
Tener conciencia de un Dios que está conmigo debería de serlo todo para el cristiano, pero tenerla en ¡serio!, a modo de amistad, de fidelidad y sinceridad para con Aquel que nos la enseño primero: Jesucristo.
Y precisamente así fue nuestro principio, nuestro comienzo por ese salir a pasear de la mano de nuestro Padre Dios. Él nos saco de Egipto y nos libro de la esclavitud del Faraón. Por tal acontecimiento, nos forjamos la idea de saber que tenemos a Alguien que siempre está con nosotros, de ser el pueblo de Dios, de tener a un amigo que es fiel, que no defrauda, aun cuando nosotros le fallemos a él. Dios se había comprometido con su pueblo, y nosotros con ÉL (Él siempre toma la iniciativa). Lo alabábamos, y lo invocábamos en cada momento de nuestra vida (la verdadera religión para el aquinate7) Y para no olvidarnos de ese compromiso, lo exteriorizamos en “comportamientos y actitudes”8, de las cuales no sentíamos orgullosos y más cerca de Él. Así es como nació y floreció el “culto, las fiestas, las celebraciones, las costumbre, como ser las peregrinaciones; las imágenes, la oración, etc.”9, que manifestaba una gran pertenencia del pueblo para con su Creador. Era vida que hacia revivir a aquellos que aun no conocían a Dios. Eran “instrumentos para mantener viva la fe, la esperanza y la entrega”10 a ese Dios que nos libero y que nunca nos abandonaría.
Pero he aquí que estos comportamientos y actitudes, eran creaciones del hombre, y por serlo así, nunca están exentas de la tentación de la ignorancia que provoca el maligno cuando nos convencemos de que algo está bien, pero que puede estar mal luego.
Como se dijo en un anterior escrito, el mal convive con nosotros, y porque no podemos ignorarlo, debemos de integrarlo a nosotros para darle un sentido humano. Pero cuando no lo queremos dejar entrar y le cerrarnos la puerta en la cara, el mal entrara en nuestra casa por el lugar menos insospechado, y nos afectara de tal modo que no lo vamos a poder percibir. Y porque no lo aceptamos, nos cerramos, y buscamos entones, desde nuestra falsa ilusión, las seguridades que nosotros mismos nos la imponemos.
Así sucede con tales comportamientos: “esas formas de amistad con Dios, que en vez de seguir siendo la expresión de una búsqueda que nos empuja a caminar, pasan a ser una búsqueda de seguridad humana”11.
Parecía que todo seguía bien con Dios por los numerosos actos externos que hacíamos (cultos, ritos, procesiones, etc.), cuando en realidad la base ya estaba minada y a punto de estallar por la falta de vida real en ella. Creían ellos que estaban bien con Dios, que lo tenían comprado, como si fuera una entrada el culto para todos los días, a los cuales nunca faltaban. Y así paso de ser en medios para llegar a su fin12, a unos meros “convencionalismos sociales”13 que engañaban al pueblo de encontrar en ellos la amistad con Dios. “Dios es mi morada” decían cuando en realidad vivían son hogar. (ver A. Dondeyne)14
Esta inconsciencia es la que llego a los fariseo y escribas, pero también llego hasta nosotros, los cristianos del s. XXI. Y me refiero su, a nosotros, que aunque parezca raro, muchas veces hacemos uso de nuestra vereda desde la cual criticamos a la del frente, y los hacemos por la convicción de ser los poseedores de la verdad, sin darnos cuenta de que esa Verdad no es un privilegio, sino un don. Nosotros también solemos caer en nuestras propias críticas, como aquel rey que no podía mirar la aflicción de su pueblo, por tener un espejo como ventana.
Convivimos con una falsa seguridad, de la cual a veces no somos conscientes. Seguridades que las ponemos como primicias en nuestras vidas, pero que en realidad nada son por sí mismas. Obligamos a Dios y lo forzamos, como si fuera un animal al que se puede domesticar. Y así, lo llevamos de la correa solo para que los otros digan:¡que linda es tu mascota!, Dónde la conseguiste?, y nos “vean” por ello. A Dios lo saco a pasear, solo para distraerme.
Sin dar más vuelta en el tema, veamos ahora, cuáles son esas diversas formas de comportamientos y actitudes que seguimos creando para agradar a Dios, que no son malas cuando son medios para llegar a Dios, pero cuando las divinizamos y las ponemos por encima de Dios, se convierten en “correas” (cual de todas más linda) para atar la voluntad de Dios en mi vida.

Las imágenes:
Estas representaciones ayudan a despertar en nosotros la fe para con Dios. Surgieron con la finalidad de “dar al pueblo una forma concreta del poder de Dios”15, ya sea desde el mismo (una imagen de Jesucristo), o por medio de otros que convivieron con el (los santos). Si su fin es ese, es el correcto, pero he aquí que hoy en día corren un gran peligro, por el hecho de que ponen el fin en las imágenes mismas. Localizamos y visualizamos a Dios en ellas, cuando en realidad, Dios no está en ellas, sino en nosotros.
Sucede que entramos a una iglesia, y como flechas que no paran hasta su fin, nos dirigimos hacia las imágenes, olvidándonos de la presencia real de Dios en el sagrario. Una vez entraba en una iglesia alguien donde estaba la imagen de su santo de su devoción. Resulto que aquella vez la imagen no estaba allí, pero si una réplica, y le dije: no está aquí, pero le puede rezar a esta que es la misma (refiriéndome a una réplica), y me contesto: “si, pero…la otra es mas milagrosa”. Ellas no hacen milagros, es Dios quien obra por la intercesión de tales santos representados. Las imágenes no están para adorar en ellas a Dios, están para despertar el amor a nuestro Dios. Hasta el mismo Lutero decía con respecto a las imágenes que eran: el evangelio de los pobres. El mismo se dio cuenta de lo que muchos de los protestantes (y aun nosotros mismos los católicos) no querían entender: “que no se trata de adorar una imagen sino de adorar a Dios mediante el estimulo que la imagen puede ofrecer. Cada acción, cada obra que realizamos, cada contribución a la justicia del mundo, al bien común, a la solidaridad, va cincelando radiante, exacta, precisa, la imagen de Jesucristo en nuestra vidas”16. Al final debe salirnos casi perfecta. Vivamos hacia la imagen y semejanza de Dios, a “ser perfectos como nuestro Padre celestial es perfecto” (Mt. 5,48)

Los altos lugares:
Se cuenta en el veterotestamento que “al entrar en la tierra prometida, el pueblo empezó a adorar a Dios en los llamado altos lugares”17, que eran árboles frondosos que crecían en el desierto, y por ello pensaban que, como Dios hacia allí tal creación y en tales circunstancias, entonces su poder seria allí mas grande. Pero esto conlleva un peligro, a saber, la de localizar a Dios en un determinado lugar para encontrarse con Él.
Lo primero que tenemos que decir y saber es que a Dios no lo podemos localiza, y esto por la simple conclusión de que El ya está “localizado”, no por nosotros, sino por el mismo, en nuestro corazón, en nuestra persona entera. Cada uno al ser creado, lo fuimos “a imagen y semejanza de Dios”. ¿Por qué entonces buscamos su imagen colgadas en las paredes, cuando la podemos encontrar ante nosotros, por el simple hecho de mirarnos al espejo? ¿Acaso un padre no se regocija por la familiaridad fisiológica de su hijo? Cuando nace un bebe ¿no se dice acaso “es idéntico a su padre? Si nosotros pensamos así, más cuanto nuestro Dios que es más padre que nuestros padres18. ¿Por qué subimos a los cerros, a esos altos lugares, a buscar a Dios, cuando lo tenemos a nuestro lado, en el prójimo, que es mi hermano? Los profetas del antiguo testamento llamaban a esto: “prostitución debajo de los arboles” (Jr. 3,1-2.7; Is. 24-31; Os. 2,6-7)

El rey:
Para los israelitas “el rey era la concreción visible de la amistad de Dios para con el pueblo, y el instrumento para hacer valer la voluntad de Dios”19. Pero sucedió que este don se convirtió en privilegio, y con ello el pretexto para su acomodamiento.
Es muy evidente tal comportamiento en la manifestación política, pero ¿no pasara también dentro de la comunidad cristiana? Sucede a veces que, por ser el responsable de tal grupo apostólico, o tener un cargo en el que demuestre jerarquía, se busca delegar las tareas a los demás con el propósito de desligarse de ellas. Por sentirme “rey” ¿acaso no busco el acomodo, la simpatía, la autoridad? Jesucristo dijo. “…el que quiera se grande, que se haga servidor de ustedes; y el que quiera ser el primero que se haga su esclavo: como el Hijo del hombre, que no vino para ser servido, sino para servir…” (Mt. 20,26-28)

El templo:
“Era el lugar del encuentro con Dios”20. Todo estaba vinculado al templo: “las peregrinaciones, los ritos litúrgicos, los cantos, las preces, etc”21. Se decían entonces: “si tenemos el templo, Dios está con nosotros”22. Si esto es así, acaso un aldeano que no tiene templo para ir a encontrarse con Dios, ¿no lo podrá hacer porque Dios no lo atenderá en tal lugar especial? ¿Acaso Dios estará más tiempo en la catedral que en la vicaria? El templo solo es una expresión de fe. No es lo esencial. El templo lo podemos comparar como si fuera nuestra propia casa, nuestro hogar familiar, en la cual colgamos cuadros familiares (imágenes), donde tenemos álbum de fotos (escritura), donde comemos (eucaristía), donde tenemos oficios que hacer (tareas apostólicas), y muchas otras cosas más que no existirían si no fuera por la familia que la habita, que la hace casa. Dios hace el templo, no el templo a Dios. Y más aun, cuanto más habita Dios en nuestra casa al ser nosotros los auténticos templos del Espíritu Santo, con cuanta más razón debemos de cuidar de él. Esto nos recuerda que el templo material es solo una expresión de fe, pero no es lo esencial (ver nota 23) Decía nuestro actual papa que el ser humano “limita su horizonte de manera que se le escapa precisamente lo esencial”24.

El culto:
“el culto recordaba el pasado y lo hacía presente”; comprometerse con el proyecto de Dios y tomar conciencia de sus derechos y deberes”25. Pero surgió un problema, a saber, que el culto término por convertirse en un puro ritualismo.
Cuando exaltamos el culto, lo exteriorizamos demasiado, y al hacerlo, abusamos de él, entonces lo convertimos en meros signos rituales que hasta en ocasiones ni siquiera sabemos lo que significan. “centramos toda la atención en las grandes ceremonias, pero descuidamos la vida”26. Todo es fachada, pero por dentro es hueco. Con razón dice Jesús: “¡Ay de ustedes fariseos y escribas hipócritas, que parecen sepulcros blanqueados; hermosos por fuera, pero por dentro llenos de huesos de muertos y de podredumbre!” (Mt. 23,27). También refería al profeta Isaías: “¿de qué me sirven todos vuestros sacrificios? Estoy harto de holocausto de carnero y de grasa de becerros… Cuando extendéis la mano para orar, aparto mi vista; aunque hagáis muchas oraciones, no las escucho; pues tenéis las manos manchadas de sangre” (Is. 1,11.15) “el culto en si no garantiza la protección de Dios”27.

La tierra:
Esta tierra es la prometida, y porque la teníamos, Dios entonces si cumplía con lo que prometía. Pero es tierra y nada más; es signo de algo, no es alguien, y mucho menos Dios.
El hombre de hoy, es un ser que retrocedió al pasado para volver a ser un hombre mítico, que diviniza la tierra, la eleva y le rinde culto. Las hierbas "medicinales" de las que se habla, el culto a la pachamama, y otras variadas costumbres que para la cultura y costumbre de tal lugar no son malas en sí, pero cuando su fin es proclamar y manifestar la bondad y la grandiosidad del Creador en su obra 28, que de por si es buena (así lo dice el libro del Génesis). Pero cuando se las diviniza, el ser humano se convierte como el objeto al cual diviniza, es decir en tierra, en polvo, del cual el viento se encargará de desparramar; así lo proclamaron los profetas: dejaremos la tierra y seremos llevados al destierro. (Jr. 13,15-19)

Estos y otros tantos convencionalismos son solo algunos de los tantos que nos rodean en la actualidad. Y vemos así como estos medios que eran llamada de Dios que nos invitaba a caminar, se han convertido (no para todos) en "opresión en nombre de Dios, y en acomodo"29, del cual nos defendemos a veces de forma violenta cuando alguien nos denuncia con justa razón por ello.
Entonces, "ni la asistencia a misa, ni el rosario, ni la vela, ni la catedral bonita, ni la pascua, ni el agua bendita, ni la promesa, (ni la procesión del Milagro), nada puede por sí mismo, forzar y obligar a Dios. El que se agarra de esas cosas, se agarra a una proyección suya, que ya no es Dios, sino un mito que no existe"30.
Así es entonces, pues, como ahora podemos entender a Jesús, el de cómo fue tan duro con los escribas y fariseos. Al final del discurso dice que va a enviarles profetas, pero que ustedes lo mataran. Debemos de saber que Jesús era más que un profeta. La palabra profeta significa: el que habla en nombre de... (Dios). Y Jesús era el Verbo mismo hecho carne, la misma Palabra. Jesús no quería que nos escapáramos de la realidad "huyendo al mundo de la religión"31 como si fuera está realmente “opio del pueblo”. Bien lo dice St. Tomás de Aquino, que el religioso es aquel que le rinde culto a Dios en las cosas, en la realidad, en su creación (ver nota 7). Jesús rompió todos esos puentes humanos, pero él mismo se levanto en tierra para ser el único puente real que nos comunica con nuestro Padre Dios. Ilustrémonos con un ejemplo que nos da un gran estudioso en Biblia. Dirá él: "el amigo que ofrece su amistad, quiere que el otro confié, que no intente garantizarse los bienes de la amistad por unos medios escondidos. Junto a un amigo, el otro, para poder obtener el apoyo de la amistad, nunca tiene que apelar a los regalos que ya le hizo, sino que debe apelar simplemente a la amistad"32. Del mismo modo debe de sucederle al hombre para con Dios.
Esto es lo que nos pide hoy Jesús: que aprendamos a descubrir a Dios como presencia gratuita, que Él nos la da. Que confiemos que Él está ahí, a nuestro lado. Dios nos ofrece su amistad, pero también quiere que se le respete esa amistad, ¿cómo?: siendo profundamente amigos de Él, donde los regalos que Él nos hizo no los usemos como entradas para "comprar el cielo". Son "útiles, buenos y necesarios" cuando lo usamos como medios para llegar a nuestro fin último. "Dios siempre está más cerca por su amistad, que cualquier expresión de amistad"33. Nos decía también el teólogo que: "Esas cosas son buenas como hilos de teléfono, pero no contienen ni obligan a Aquél con el que hablo por teléfono. Este puede colgar. .. y dejar que siga hablando con el eco de mis deseos. Pero si son expresión de fe, entonces alcanzaran a Dios, y él no cuelga el teléfono"34.
Si estoy ante la presencia de Dios, Él sabrá que soy fiel, o al menos lo deseo y lo intento todos los días. Por eso Él me mirará y me dirá: “mmm, se me hace que voy tener que ayudarle, porque me está tomando en serio"35
"Jesucristo criticó a los fariseos y a los líderes religiosos. Del pueblo tuvo compasión, porque eran ovejas sin pastor"36. Pero he aquí, que nosotros no debemos de quedarnos en la compasión, sino que debemos de abrir los ojos y buscar de una vez por toda donde realmente está Dios. Si lo hacemos de corazón, Él no tardará en dejarse encontrar. Y aunque se haga un "poquito el interesado", lo hará siempre por amor, siempre con interés, porque nosotros somos su más grande interés, como Él lo tiene que ser para nosotros.



Notas y Referencia bibliográfica:

1. A CENCINI, "Vivere Reconciliati".
2._ St. TOMAS DE AQUINO, Summa Theologiae, I-II,q. 1. (El fin último del hombre)
3._ St. TOMAS DE AQUINO, Summa Theologiae, I-II, q. 12 (la intención)
4._ C. MESTERS, "Dios, ¿Dónde estás?".
5. St. TOMAS DE AQUINO, Summa Theologiae, II-II, q. 10 (la infidelidad en general)
6._ A VALDES, "¿Qué sabemos de la Biblia?" (artículo sobre si Jesús realmente descendió a los infiernos)
7. _ Extraído del "Tratado de la Religión" de St. Tomás de Aquino: "... la religión parece haber sido dicha de releer las cosas, que son del culto divino, porque se deben frecuentemente recapacitar en el corazón según estas palabras: en todas tus cosas, ten siempre presente al Él. (prov. 3,6)”, queriendo significar que en cada elemento de la creación, uno debe de rendir culto a Dios, por el hecho de que son vestigios de la obra del creador y que nos ayudan a conocerlo más a diario.
8, 9, 10, 11, Ibid, C. MESTERS.
12._ St. TOMAS DE AQUINO, S. Th. "Tratado de la bienaventuranza".
13._ C. MESTERS, "Dios, ¿dónde estás?".
14. Prólogo escrito al libro de W. Luypen "Fenomenología Existencial", "... la ciencia y la tecnología alientan la ilusión del hombre de que para él ya no hay distancia. Su mirada penetra cada vez con más profundidad en el pasado prehistórico del hombre y en los rincones más recónditos del universo. Y sin embargo, nunca el hombre se ha sentido tan sólo y abandonado en la tierra como en nuestro tiempo, nunca tan remoto y extraño de lo que lo rodea: vive sin hogar."
15._ Ibid, C. MESTERS.
16._ A. A. VALDES, "¿qué sabemos de la biblia? (artículo sobre si realmente está prohibido hacer imágenes).
17. _ Ibid, Mesters C.
18._ GERMAN JIMENEZ, apuntes de clase. (Introducción a la filosofía).
19, 20, 21, 22, _ Ibid, MESTERS.
23._ A de SAINT-EXUPÉRY, "El Principito" «... lo esencial es invisible a los ojos... ».
24._ JOSEPH RATZINGER, "Dios y el mundo" (una conversación con Peter Seewald).
25, 26, 27._ Items, C. MESTERS.
28._ SANTO TOMAS DE AQUINO, Summa Theologiae, “Tratado de la religión”, q.96, art 4, (de las observancias supersticiosas).
29 al 36._ Ibid, MESTERS.

EL PADRE MISERICORDIOSO

COMENTARIO A LA PARÁBLA DESDE UNA PERSPECTIVA PSICOLOGICA

Por DIEGO ORLANDO FLORES


Lc. 15,11-32

En todo pasaje bíblico que se ha de tomar, para su meditación espiritual e intelectual, se ha de tener siempre en cuenta un dato muy importante, a modo de método para una mejor comprensión del mismo, y este es: el descubrir el tema central sobre la cual gira toda la enseñanza, para que de tal forma se llegue a una profunda y acertada lectura y escucha de lo que El Maestro nos quiere enseñar. De este modo, nuestra actitud recíproca de oración con el Señor, será íntegra y sólida.
Esta parábola, que el Señor nos comparte, gira en torno a un único y profundo tema, al modo de un eje; y este es el de la "misericordia de Dios" para con nosotros, sus hijos (en comparación del padre para con sus dos hijos).
Se podría dar muchas definiciones acerca del concepto "misericordia", pero solo vamos a tomar una referencia, que la dio el doctor angélico, St. Tomás de Aquino. Dirá él que: " La palabra misericordia significa, efectivamente, tener el corazón compasivo por la miseria de otro ... Ahora bien, lo que nos entristece y hace sufrir es el mal que nos afecta a nosotros mismos, y en tanto nos entristecemos y sufrimos por la miseria ajena en cuanto la consideramos como nuestra".1
Tomo esta definición por el hecho de que solo un padre puede sentir tal tristeza y sufrimiento por el hijo que se le pierde, y al cual siempre le espera. (Por ello Jesús utiliza la palabra: compadeció). Así también la palabra "misericordia" está compuesta por: miseria, y corazón (en latín: miseri-cor), lo cual quiere decir que ante la miseria humana, le sigue el corazón de Dios para perdonar. Esto pone también de manifiesto la grandiosidad del Maestro al querer ilustrar a su pueblo con ejemplos claros, sencillos y sobre todo, reales.
Pero he aquí, que lo que se presenta como interesante y novedoso para comprender, es que no puede haber misericordia si no hay presencia manifiesta del mal en nuestro entorno, en el mundo en que vivimos.
La segunda mentira más grande que el hombre puede inferir es la de decir que "el mal no existe". Sería de ingenuo el de jactarse de vivir como si el mal no existiera, ó que fuera solo un evento pasajero que no afecta la integridad de mi persona. Es imposible ignorar el mal. Como bien lo dice A. Cencini: "... el mal forma parte de nosotros. Y porque lo es de este modo y no de otro, lo vivimos diariamente, en cualquiera de los estratos de la vida cotidiana, ya sea en lo “fisiológico, o en lo psicológico, o bien en lo moral, en donde se instala el mal por excelencia, a saber, el pecado"2. Pero es justamente aquí, en donde se hace presente el Padre Dios, ese Dios que constantemente auxilia a sus hijos que no dejan de caer. Y porque no dejamos de pecar, "Dios (es) = Misericordia", es decir el perdón-amor que fluye de continuo en nuestro interior vivir.



Habiendo planteado, a modo de introducción, la realidad del mal, es como pasaremos a comprobar ahora, desde una perspectiva psicológica, el cómo y el porqué de "la presencia de la gracia de Dios ante la experiencia del pecado en el hombre, sin violentar nunca la libertad de éste, y buscando en nosotros la apertura dócil de dejamos reconciliar con Él" (Dios). Para ello nos vamos a centrar en un personaje de esta parábola, a saber, la del "hijo mayor".
Nos cuenta Jesús que el hijo mayor no estaba presente cuando su hermano menor regresó y fue recibido por su padre. Al escuchar éste lo que le dijo el sirviente (acerca de la vuelta de su hermano y su posterior recibimiento), refirió tales palabras: "se enojó y no quiso entrar", y ante el ruego de su padre para que éste compartiera la alegría de haber recuperado a su hermano, el hijo mayor le recrimina su actitud y se justifica argumentando el haber sido justo durante todo su vida para con él (padre). Y he aquí el verdadero y angustiante problema que acusa a todo ser humano, a saber, el de no reconocerse como un pecador.

Al comienzo decíamos que convivimos con el mal, quizás de una manera extraña; y lo es así (cuando no tendría que serlo) por el hecho de que "cuando nos sentimos atraídos por el mal, tentados a cometer un pecado (cualquiera sea su índole), muchas veces, y hasta de manera inconsciente, no queremos reconocemos como débiles y limitados que somos; sutilmente hacemos uso de mil artimañas para no reconocer nuestras inclinaciones a caer en el pecado"3; lo percibimos (y esto con mucha claridad) y nos damos cuenta, pero, como si fuera una espina incrustada en nuestra frente (al cual todos de algún modo también lo perciben), nos la queremos quitar de encima, a esa impresión de haber cometido un error, como si nos fuera a deshonrar (aquí es donde se manifiesta la exaltación del orgullo personal, tratado en otra ocasión). Y porque no queremos ver, actuamos en el disimulo, y caemos siempre en el "fallo de identificar este acto (reacción) con una ilusión de creer que estamos en un camino progresivo y correcto de santidad."4 Pero he aquí, que esta pretensión ilusoria, tiene graves consecuencias.
Por este equívoco, es como se llega a reducirlo a su mínima expresión, como si solo fuera un acto involuntario. Tal justificación soberbia ("... soberbio es el que nada sabe... "), nos lleva a poder tomar dos posturas futuras: la primera es la de "declaramos pecadores, si, pero no lo hacemos en su totalidad, es decir con un sincero arrepentimiento de corazón y de mente. La otra es también en instancia primera el de sentirnos que hemos pecado, pero tal sentimiento (y como todo sentimiento que puede llevar a los extremos) nos hace sentirnos inútiles, incapaces de reaccionar, y por ende, el pecado termina por aplastamos con todo su peso descomunal. Es verdad que nos sentimos pecadores, pero lo hacemos con una profunda desilusión y frustración, que nos lleva a una depresión y nos desagrada sobre manera que otros sean mejores que nosotros"5. Y es esta última actitud con la cual se identificará el hijo mayor de la parábola.

El hijo mayor dijo: “... hace tantos años que te sirvo, sin haber desobedecido jamás ni una sola de tus órdenes". El no haber "desobedecido jamás", significa lo que se dijo en un principio, a saber, el de no sentirse pecador, el no reconocer y aceptar su tendencia a caer en el pecado. Decía un psicólogo que "muchas de nuestras tristezas, desalientos y pesimismos, se deben a un bajo índice de integración del mal". El "jamás desobedecí" del hijo mayor, es una mentira en el hombre; solo Jesucristo pudo llevar a cumplimiento esto.
Aquí el hijo mayor, sólo buscó proteger su estima personal (objetivo de los mecanismos de defensa psicológicos), aunque lo único que consiguió, como vemos en la parábola, es la de no responder a su persona (yo) con la sinceridad (sinceridad que es no es otra cosa aquí que una gracia de Dios). Y porque no fue sincero consigo mismo, tampoco lo pudo ser con su padre, a quien le miente. De ahí su posterior argumento, a saber, la de dejarse llevar por la fantasía de crear en uno la ilusión de ser justos, pero que en realidad, "lo priva de la experiencia más rica y apasionante que tuvo a su alcance, que es la misericordia de su padre” (Dios)6. Por eso Jesús no cierra allí el discurso, sino que concluye con las palabras del padre: ''Hijo mío,..”, para remarcar que Dios hasta el último instante de nuestro vivir, de nuestro arrepentimiento, nos obsequia el gran don de su corazón misericordioso (siendo el purgatorio la ultima gracia que Dios le concede al hombre para arrepentirse. Tema a ver en una posterior ocasión).

Cuando el mal, del cual no podemos ignorar, nos molesta y nos obstaculiza el camino de santidad, tiene mucho sentido integrarlo a nuestra vida (como lo hizo el hijo menor), que lo reconoció y lo aceptó; y porque lo aceptó, se supo perdonar. El perdonarse significa apertura de corazón, y solo en esa instancia es que se puede recibir el perdón de los demás (si me siento perdonado, desde Dios y conmigo mismo, solo recién puedo perdonar a los demás). Y porque el hijo pródigo se supo perdonar, preparó su discurso sincero de arrepentimiento; lo hizo porque identificó con precisión su error; por ello dijo: "Padre, ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros" (aquí el "no ser llamado hijo tuyo", refiere a todos los pecados que el hombre puede cometer, es sus distintos aspectos: soberbia, envidia, orgullo, etc.).
Tal humillación se percibe, sólo cuando formamos en nosotros una "conciencia de pecado", que es muy distinto a un "sentimiento de pecado" del cual hemos de purificamos.

Finalmente, al sentirnos perdonados con nosotros, es donde entra en acción el amor de Dios, que hace posible que "el mal se transforme-transfigure, y así ocurre el gran milagro en el mundo, a saber, en donde el mal se convierte en ocasión de bien"7 (por eso la consecuencia inmediata de perdonar a los demás). Sólo en esta instancia se manifiesta el poder del amor de Dios. Y por eso que el hijo menor volvió, y su padre lo recibió.
Alguien dijo alguna vez que el hombre nunca es más grande que cuando se reconoce y acepta su pecado. Manifestación clara de esta expresión, fueron y siguen siendo aquellos hombres y mujeres que, honrados con los altares, son ejemplos de vida para nosotros. Cuantos más santos eran, mas pecadores se sentían. Esto sigue una lógica: así cuanto más uno se acerca al espejo, más imperfecto se percibe; del mismo modo ocurre en el santo, cuanto más se acerca a Dios, mas imperfecto se siente, a saber, ante la perfección divina. Hasta el mismo Pedro (apóstol), quién negó en varias ocasiones a su Señor, es, sin embargo, la piedra sobre la que se asienta la Iglesia. Pero no es cualquier piedra (en la cual no penetra el agua), sino que lo es en toda su humanidad pecadora, pero empapada de la misericordia de Dios.
Solo a Dios se le pudo haber ocurrido enviar a su Hijo a la tierra, no para los sanos, sino para los enfermos.


Referencia bibliográfica:

* SAN ISIDORO DE SEVILLA, "Etimología"
1._ SANTO TOMAS DE AQUINO, "Summa Theolgiae, II-II, q. 30, art. 1.
2._ A. CENCINI, Vivere reconciliatI.
3 al 7, Ibid.

martes, 10 de febrero de 2009

TERRORISMO DOCENTE


POR hUGO l. DAHER

Tranqui, tranqui,…es parecido a lo que piensas pero no exacto.

El docente es un actor social que no pasa desapercibido para nada. Lo podemos constatar desde las noticias diarias y desde la cotidianeidad de nuestros hijos en la escuela donde intentan “asimilar” y desarrollar el proceso de enseñanza aprendizaje.

Ahora bien, para saber si logró aprender o no, se deben realizar “mediciones” con ciertos criterios: ¿logró el alumno alcanzar las expectativas mínimas propuestas en el programa de enseñanza (currículo anual), coherentes con los contenidos mínimos de saberes que demanda la sociedad y que esta considera para que un alumno sea competente como ciudadano y trabajador? Esta evaluación se realiza durante todo el proceso en sus distintos niveles redefinidos por la nueva Ley Provincial de Educación: en el inicial, primaria, secundaria y superior (cronológicamente equivaldrían los dos primeros a la niñez, luego a la adolescencia y a la juventud cosa que no siempre coincide coherentemente ya que las etapa evolutivas están trastocadas: el niño no es tan niño, el adolescente lo es largamente y el joven de repente es un adulto en condiciones paupérrimas).

Bueno, ¿a qué viene toda esta introducción?. El docente maneja un tremendo poder delegado por el Estado (que es quién fija los Contenidos Básicos Curriculares): La acreditación del alumno, decir si llegó o no llegó, si sabe o no, si es competente o no a la medida de las ”exigencias sociales”, y aquí está el drama de siempre: el ejercicio del poder…

No pocas veces hemos experimentado, como alumnos o como padres de alumnos, la desazón y e injusticia frente al criterio de evaluación de algunos docentes, realmente de terror.

Analicemos el tema un poco a través de los distintos niveles educativos.
Quizás el inicial se salve en gran parte de este terror por la precariedad, lo básico y fundamental del aprendizaje. Aquí el horror viene por el lado de la desidia y el descuido de algunos.
En el nivel primario y secundario (ex EGB 1,2,3 y polimodal) se empiezan a sentir no pocas veces las garras de este terrorismo docente (sobre todo cuando se avanza en el nivel) ya sea por medio de una concepción “conductista”, o cuando no se hace contacto con el alumno (descontextualización) o sencillamente se acude a una postura cuasi- automática y por supuesto des-humanizante en la relación docente alumno. Es decir solo se evalúa desde el producto que se quiere lograr y en realidad hoy el alumnado está lejos de un perfil predeterminado de ciudadano y esto es un verdadero “indicador” de la incoherencia del sistema que pretende una calidad con materia prima y maquinarias en estados deplorables. La escuela está lejísima de lograr calidad educativa ya que tiene que lidiar fuertemente con la inclusión, la incontrolable variable situacional (entre otras cosas) provocando una insuficiencia en el proceso de enseñanza aprendizaje y por ende el rechazo de la demanda social del alumno y la consecuente frustración de este expresada en su desinterés por aprender.
Y así llegamos a los tumbos al nivel superior en el cual no pocas veces y desde su orgulloso y soberbio status es “exigente” al punto de subestimar tremendos esfuerzos por parte de los alumnos en su lucha por posicionarse mejor ante el futuro. Mentiroso argumento es la pretensión de un alto perfil profesional que se quiere obtener del alumno.

Esta situación aporta a los porcentajes de deserción en los distintos niveles: de los que comienzan por allá, en sus cinco añitos de vida, el título profesional será conseguido por el 10% , el secundario por un 30% y el mismo primario por un 85% más o menos y con generosidad. Claro, algunos responsables de estos pasos en el proceso de aprendizaje se lavan las manos echándose culpas mutuamente.

Aquí llegamos a la inflexión de la crítica al sistema educativo ¿Dónde está la falla? ¿En qué instante del proceso se produce? ¿En las decisiones políticas? ¿En los “pedagogos” con su lectura de la demanda social hacia la escuela? ¿En el docente con su didáctica ineficiente o con su vocación endeble? ¿En la incapacidad de los alumnos?

A decir verdad la cuestión es Salomónica. Desde el Estado, en todas sus formas, las decisiones políticas son venerables pero al mismo tiempo manchadas por la corrupción y la ineficiencia burocrática que terminan provocando daños muchas veces irreparables en generaciones enteras de Argentinos. Una justicia que se prende a este proceso demodelor con su obsecuencia a no se que poder. Un Ejecutivo rodeado de una atmósfera demagoga y autoritaria y una Cámara Legislativa poco representativa, ya que ejercer un acto libre para votar una ley significa un sufrimiento de parto. El sistema Republicano de nuestro País aún hace agua, tiene muchos parches y ataduras de alambre.

Algunos “Pedagogos” en su miopía realizan una lectura social fuertemente ambigua y esquizoide de la demanda. El sujeto de sistema escolar es el alumno y su objetivo es la formación plena e integral del alumno para ser feliz y no un mediocre, vagabundo o mendicante existencial. El sistema social, hoy por hoy alimenta una cultura ambiente que beneficia millonariamente a unos pocos y liquida despiadadamente a la mayoría. El Estado debería de apuntar a mejorar esta cultura ambiente si se dice defensor del pueblo y no alimentarla con la demanda social requerida al perfil de nuestros alumnos (¿inclusión social o cambio social?)

Muchos docentes en medio de sus desbordantes exigencias laborales (manera contemporánea de esclavitud) terminan con la vocación a la deriva cayendo en automatismos y autismos didácticos y muchas veces se ven desesperanzados y lo expresan en la cotidianeidad del “sálvese quién pueda” o en el mejor de los casos “salvemos a quién podamos y como podamos”. Pero todo esto no justifica la activación de potencias sádicas con los alumnos al momento de evaluar. El poder que maneja el docente (que no le es propio y que es importantísimo y mucho) es para edificarlo y no para destruirlo. Baste pensar en las exigentes carreras de la UNSa (carreras como Industrial, Contador o Lenguas) donde en nombre de la calidad se masacran estudiantes dia a dia. Realmente algunos docentes de esta “Alta Casa de Estudios” ejercen un especie de terrorismo Stanilista-Fundamentalista-Pedagógico.
No se quedan atrás en algunos Profesorados que en “nombre de la calidad profesional de los futuros docentes” tienen sus aulas vacías y su porcentaje de éxito ronda el 5% en el mejor de los casos.

Ahí está el abuso del poder siempre silbándonos al oído como el zumbido de una serpiente para confundirnos y hacernos creer que es buena la pseudo-exigencia en nombre de la calidad educativa, de la competencia social y hasta del perfil de Argento al que aspiramos. Finalmente, siempre las víctimas son los más débiles….El sistema y todos sus actores deben velar desde todos sus ámbitos por la persona del alumno todo lo demás acompaña o favorece la conquista del objetivo antes mencionado: la formación integral como un componente del camino hacia la felicidad de nuestros hijos.

lunes, 5 de enero de 2009

DE HAMAS Y SIONISTAS

por Hugo Luis Daher

Dicen los filósofos del hombre que existe una sabiduría que le viene a este sin la necesidad del crecimiento intelectual, sino esa que se a-prende de la experiencia que deja el dolor causado por situaciones existenciales que se presentan, a veces, sin poder prevenir, y otras veces, originadas efectivamente por el hombre.

¿Qué es esto?; es así, por ejemplo: que al tsunami sucedido en Asia hace ya más de un par de años dejó para la humanidad una gran experiencia de solidaridad y de mutismo ante tremenda fuerza destructora totalmente incontrolable. Lo único por hacer fue reconstruir a partir del dolor y el drama del prójimo y esto nos hizo más sabios..

Ahora bien, el hombre también provoca tragedias, y tales son por ejemplo el S-11 causado por el terrorismo fundamentalista; las guerras, las revoluciones violentas. Quizás sencillamente provocar sucesos sociales distorsionando la opinión pública; o también envenenando la cultura ambiente a través del sistema consumista o a través del fanatismo religioso.

Pero hoy nos deja absorto el exterminio que se viene sucediendo con el pueblo Palestino ya hace casi medio siglo y lo peor de todo es observar pasivamente este genocidio solapado que se realiza con la complicidad de las Naciones y las Instituciones más poderosas del planeta.

El Estado Israelí (al menos gran parte de su dirigencia) no tiene en cuenta su propia historia de Nación Hebrea: descendiente de un errante Arameo, esclavo, infiel, desterrado, victimas de sus propias injusticias, conglomerado de distintos pueblos…..YHWH, quizás estaría del lado de los Palestinos, por que en ellos se cumple la opresión, la matanza, el exterminio, ¿es que acaso algunos no aprenden de su historia?....pero El Señor siempre va tras la oveja perdida….Dios del Palestino, Dios del Judío “Un clamor se ha oído en Ramá, mucho llanto y lamento: es Raquel que llora a sus hijos, y no quiere consolarse, porque ya no existen” (Jr 31,15).

Hoy Raquel llora a sus hijos como hace tantos siglos. Raquel imagen del amor materno de Dios (válgame el antropomorfismo) que ama a sus hijos Palestinos y Judíos

Bueno, estamos en el siglo XXI y evidentemente algunos en estos pueblos milenarios no han comprendido lo que significa ser hijos del Dios único. Como la enseñanza de hace más de dos mil quinientos años el hermano mata al hermano (Gn.4). Pero Dios “sufrirá” seguramente al injusto, como lo hizo con Caín. El justo ya ha ganado del amor predilecto del Padre, disfrutando junto a EL en la Tierra Prometida la Bienaventuranza que no tiene fin.


“¡Ojalá venga de Sion la salvación de Israel!” (Sal 13) ¿Qué entendiste por Salvación Sion?, ¿Que entendiste por Israel hermano mayor?. Israel somos todos, la salvación es para todos.

Por esto ¡si, afuera!, basta de guerra “porque todos los que empuñen espada, a espada perecerán” (Mt. 26, 52)

miércoles, 10 de diciembre de 2008

LA GRACIA EN EL NUEVO TESTAMENTO

El presente informe, es un trabajo realizado en el profesorado de Ciencias Sagradas, R. Tavella, cuyos profesores de la cátedra de Teología Moral Fundamental, son: Dr. Julio Raúl Méndez. Y la Prof/a. Silvia Peralta Díaz.

EL grupo para tal exposición del tema: LA GRACIA EN EL NUEVO TESTAMENTO, lo conformaron: Hna. Lucia Bonifacio, Hna. Laura Daher, Ángel Sarapura, y Diego Flores.


Como es sabido en tiempos de Jesús, el contexto que predominaba en su entorno era el tema de la observancia de la Ley de Dios. Para los judíos era tan importante la Ley, porque en la misma se manifestaba la voluntad de Dios. Sin embargo ese “hacer la voluntad de Dios, expresada en la Ley mosáica, no bastaba para la salvación”. Recordemos que se dijo más de una vez que “no se es cristiano sin los diez mandamientos, pero tampoco se es cristiano solo con los diez mandamientos”. Tal aspecto lo podemos recordar bien en la historia del joven rico del evangelio (Mt. 19,16-22). En tal pasaje de la biblia, el autor sagrado nos deja una hermosa enseñanza a través de un juego de palabras que pone en labios de Jesús. Veamos.

En esa historia del joven rico encontramos que al preguntarle al Maestro “que obra buena debe de hacer para conseguir la Vida Eterna”, el Señor le responde que debe de cumplir (o guardar) los mandamientos, y seguidamente le nombra algunos de ellos. A esto, el joven rico le dice, como si estuviera justificándose por lo bien que hace, que todo eso lo ha cumplido, y se anima a preguntarle: “¿Qué me queda por hacer?”, a lo que Jesús le pide que venda todo lo que tiene y que luego lo siga, si quiere ser perfecto. Pero el joven se retiró muy triste porque poseía muchos bienes.

Ahora, resulta interesante que en esta tradición escrita encontramos en dos ocasiones el verbo “cumplir o guardar”, el primero se encuentra en el versículo 17 (“cumple los mandamientos”), y el segundo en el versículo 20 (“todo eso lo he cumplido”). Ahora bien, tales expresiones en el original griego son dos verbos diferentes, cuyo significado hace cambiar el sentido de lo que pidió Jesús y lo que contesto el joven. Analizando el texto podemos ver que cuando Jesús dice en el vs. 17 “guarda”, el verbo en griego es θέλεις (zeleis, zeleo) que es un verbo en modo imperativo que indica una observancia en el cumplimiento, pero de corazón, es decir tanto exterior (el haberlos conocidos) como interior (que los haya cumplido). Y recordemos que “el corazón en el A.T. era el nucleó desde donde la persona decide su vida”, “el corazón es la sede de los pensamientos ocultos, las intenciones más profundas del hombre hebreo”. Pero cuando el joven responde en el vs 20 “yo lo he guardado”, emplea el verbo ἐφυλαξάμην (efulaxamen), que significa un cumplir, un guardar, pero solo de modo intelectual, no indicando en absoluto que el joven lo estaba o lo estuvo cumpliendo, por lo tanto lo que esta contestando a Jesús es que él ya los conocía.

Es decir, que triste que el joven nunca había cumplido ni siquiera el primer mandamiento. Poseía muchos bienes y por eso se retiró triste, porque de un modo inminente tenía el mal ante sí, poseía muchos bienes y lo tenía como algo primordial en su vida. Y recordemos que Jesús dijo una vez que: “no se puede servir a dos señores (Dios y el dinero). El joven rico tenía al dinero por encima de Dios. Ese era su primer mandamiento.

Ante todo lo dicho, nos señala J. L. Ruiz de la Peña, que “la entrada en el reino ha de ir precedida por un proceso articulado que consiste en tres momentos: llamamiento – despojamiento – seguimiento. Ahora, fue así como Jesús se presentó ante el joven rico: Jesús lo llamo a cumplir los mandamientos, luego le propuso que dejara sus bienes (despojamiento), y finalmente lo llamo a seguirlo.

Las parábolas de Jesús son claros reflejos de la gracia divina que viene de Dios en auxilio del hombre debilitado por la exigencia de la ley que no lo justifica interiormente sino que lo enorgullece exteriormente1.
El joven rico no pudo cumplir el segundo y el tercer paso, porque ni siquiera se adhirió al primero, el cual exige una mirada y adhesión desde la fe para con Dios por Jesucristo, que implica a su vez un seguimiento desde la confianza en el Padre Misericordioso (como lo experimentó el hermano menor que recapacitó, y confió en el perdón de su padre). Por eso Jesucristo le dice anteriormente “¿Cómo me preguntas acerca de los que es bueno? Uno solo es el Bueno”2, haciendo referencia a Dios Padre, que seguramente el joven rico sabia de él, pero no lo conocía como Alguien sino como algo, y por lo tanto no le inspiraba confianza, más bien su algo (dinero) le ofrecía el bien que él andaba buscando.

Las parábolas del Señor, muestran una exigencia: tomar la cruz de Cristo y seguirlo; implica un llamado, dar una respuesta inmediata. Ahora, la respuesta, como acto de responsabilidad de su propio obrar, implica a su vez necesariamente la libertad del hombre. Pero sabemos que la libertad es tal, en cuanto cumple con su contenido, que no es otro que llevarnos a Dios. Y “Cristo nos libertó para la libertad”, es como se entiende que la vocación del cristiano, es por lo tanto un “ser llamado a la libertad” (Gal. 5,1.13) El joven rico era esclavo del dinero, por eso no pudo liberarse en la Libertad que tenia frente suyo (“y la verdad nos liberará” Jn. 8,32). Aceptar la vida de Cristo en nosotros no es otra cosa que la participación en la vida de Dios, “una acción de Dios desde nuestro interior…”. Y esto no es otra cosa que la gracia divina.

Así también lo entendía S. Pablo, la gracia como un don liberador que transforma la naturaleza humana para que así participar en la vida de Dios, que es Padre antes que cualquier otro título que le atribuyamos (“…uno solo es el Bueno…). Y tal participación es obra de Dios; por eso la justificación, la gracia; es un regaló mas que creó Dios por el amor que nos tiene. Es Él quien nos bendice siempre y en primer lugar (bendición descendente).
Y si bien es cierto que el joven rico es el que pregunta primero a Jesús por lo que debe de hacer, sin embargo es Jesús quien toma la iniciativa para invitarlo a seguir al Padre por medio de Él. “Jesús obra así porque así es como obra el Padre”. Dios no nos va a dar ninguna razón o explicación del por qué nos llama, del por qué quiso inhabitar en nosotros. Somos nosotros los recibidos en la vida de Dios. Nuestro Padre actúa y realiza en nosotros la fuerza que nos llevara a realizarnos como persona3. “…la gracia de la justificación por la fe consiste en un vivir Cristo en nosotros…”, como lo dice Ruiz de la Peña. Es Cristo el que se dona con su vida, para que nosotros nos donemos a los demás como el Maestro nos enseño. “Jesús no se limitó a proclamar la paternidad misericordiosa de Dios, sino que ha ajustado su conducta a esta proclamación4. A las palabras se suman las acciones…”, y esto se ratifica en su predilección por los pecadores.
Es por esto que la vida de la gracia que nos ha regalado Dios en Jesús, también exige una respuesta concreta que implica primeramente una conversión de corazón, para una posterior adhesión a la vida de la gracia, a través de los actos concretos. Por eso es que por la gracia, se puede comenzar el camino del réditus: “el retorno del hombre a Dios, que se realiza por una inmersión, de una entrada del hombre a Dios”. Es como una atracción entre el hombre, querido por Dios a la que no se puede separar.

La gracia como la participación5 del hombre en la vida divina, la podemos encontrar en la parábola del Padre misericordioso, a la cual la podemos llamar la del: “joven pobre”, en comparación con la historia del joven rico que ya hemos comprendido; y digo “joven pobre” porque sólo a los pobres y humildes de corazón les pertenece el reino de los cielos. En cambio al final del relato del joven rico, Jesús dijo cuán difícil es para un rico entrar al reino de los cielos.
La gracia, la venida de Dios como presencia viva dentro de nosotros, la podemos vivenciar en el siguiente pasaje bíblico:

“Cuando estaba lejos todavía, su padre lo vio y se conmovió profundamente, corrió a su encuentro, lo abrazó y lo beso” (Lc. 15,20b).

Dios vive en nosotros; nos queda a nosotros vivir para Dios.


_________

Notas (Conferidas por Lucio Francisco Ajaya)

1_ Sobre este punto hay que ser cuidadoso. La Ley para Jesús no tenía un sentido peyorativo. Al contrario Él anuncia su plenitud con plena autoridad: “ustedes oyeron que se dijo”, “ahora YO les digo”. “No viene a abolir la Ley, sino a darle cumplimiento” “Ni una “i”, ni una coma….”La falta radicaba en el modo del cumplimiento, basado en preceptos elaborados por tradiciones humanas, cuyo gran número, más que hombres no justificados interiormente, causó hombres frustrados: ¿quién puede cumplir tantas normas? Además, la justificación era un derecho y nunca un don de Dios, puesto que se lograba por el cumplimiento observante de la Ley. En este esquema legalista, Dios le debe al hombre la justificación. En todo caso la Gracia le hace descubrir la Plenitud de la Ley, que es una Persona Divina: Jesucristo. Por eso se habla del tiempo bajo la Ley, bajo la Gracia.
En San Pablo, la interpretación es distinta, puesto que someterse a la Ley es hacerse judío y no aceptar la fe en Cristo Jesús, que es en definitiva lo que justifica. Por ello el apóstol lucha contra la Ley, porque los judaizantes interpretaban que primero se es judío y luego cristiano para ser justificado. Por eso ya no es la Ley, ni las obras lo que justifica, es la Fe en Cristo Jesús, el Señor.

2_ Es apropiado citar también la exégesis de Juan Pablo II en Veritatis Splendor. Dios es la única fuente de Bondad; Sólo en Él tienen respuestas los cuestionamientos más profundos sobre la moral.

3_ Es importante citar a S. Agustín, el Doctor de la Gracia. Afirma que hay un initio Fidei, que implica el momento anterior a volver a Dios. Eso ya es Gracia…

4_ Sobre esto existe una interpretación interesante: De Jesús se sabe más por la praxis, que por la doctrina que pudo haber transmitido, ya que los discípulos comprendieron más de su persona estando con Él...viéndolo rezar, viéndolo curar, conversando frente a frente...teniendo contacto....la doctrina corona el vivir...En este caso...la verdad es corolario de una forma de vida....
Otra interpretación afirma que el Señor, dentro de su Magisterio incorporó las enseñanzas (dimensión profética) y la praxis (los milagros que confirmaban sus palabras).

5_ Por la Gracia somos como la cuarta persona de la Trinidad.


BIBLIOGRAFÍA BÁSICA:

• JUAN LUIS RUIZ de la PEÑA, Antropología teológica especial, Capítulo 6: la gracia en el Nuevo Testamento, SAL TERRAE, Santander, (2° edición).
• J.R. MÉNDEZ, Teología Moral Fundamental, apuntes de clase, 2008.
• CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA.
• BIBLIA “PUEBLO DE DIOS”.

Bibliografía complementaria:

• BIBLIA EN GRIEGO “KOINÉ”.
• ANÁLISIS DEL VERBO “GUARDAR”, Anónimo.
GERMÁN JIMENEZ, Introducción a la filosofía, apuntes de clase, 2007

MUTILACIONES

Por Hugo Luis Daher

La izquierda lejana del pueblo y cercana a la dialéctica Marxista (ideología marchita del siglo XIX y afilada en el siglo XXI para machetear la persona humana) es formadora de un perfil de gentes a medias: medio ignorantes, incompletas, media tontona, faltándole algo; dimensiones que creen completar, llenar, “plenificando” a la gente común, gente de mi pueblo con la doctrina de este o aquel profeta secular ¿Qué pregonan aquellos que intentan mutilar al hombre? ¡Ojala fueran muchos los socialistas aggiornados, actualizados! como aquellos que creen en una visión antropológica íntegra, plena, completa de la persona humana.

Así, estos constructores del paraíso material o del paraíso de bienestar o del paraíso tecnológico, andan haciendo fuerza por quitarle al hombre (si es posible) su Dios, o su tradición familiar, o sus raíces nacionales, o su sexo e inclusive su misma vida y cada vez más frecuentemente antes de nacer.

Ahí están estos sabios de la felicidad, ocupando no pocos e importantes puestos en la política, en la administración pública, en algunas Universidades, en muchos medios de comunicación, confundiendo la Verdad con verdades, a Dios con dioses y poniéndose ellos mismos como estas verdades y como estos dioses.

Así, siendo confesos de una doctrina filosófica-ideológica creen poseer la facultad de anatematizar a los que piensan marcadamente diferente, ya sean de derecha, de la misma izquierda, del centro, conservadores o confesos.

Si podrían, mandarían al paredón o sencillamente fusilarían a los que piensan diferente como sucedió en la España Franquista, o en la Alemania Nazi, o en la Italia del Duce, o en la URRSS Bolchevique, o en la México laicista de principio del siglo XX. O como sucede ahora en países como China, India o en algunos Estados Africanos. Intolerancia ideológica, intolerancia fundamentalista pseudos religiosa, asesinos sueltos y sin escrúpulos ¡Dios nos libre!

Y muchos de estos quieren evitar el nacimiento de nuestros niños, o la formación religiosa escolar, o la identidad sexual natural (entre otras cosas) para dar paso a no se que forma de vida.

El Espíritu y el pensamiento religioso siempre predicó desde sus raíces la realización íntegra de la persona humana en sí misma y en su contexto vital: la sociedad. Enseñó y enseña la Paz, la Justicia, la Libertad, la Bienaventura.

El mismo concepto de persona y los consecuentes derechos humanos, que se van descubriendo universalmente en la historia del hombre, son una herencia bien habida que tienen su origen en las enseñanzas del gran Maestro Jesús de Nazaret, cúlmen y máxima expresión de las religiones monoteístas más importantes, las que así como se encuentran en un mismo origen se han de encontrar íntimamente unidas al final de sus caminos.

Por esto, en vez de extirpar órganos vitales de la persona humana, hay que discernir lo que realmente le hace mal para transformarlo en bien. Entonces la vida será Vida, lo natural se ubicará en su lugar, la creatividad del hombre estará a su servicio (y no autodestruyéndolo), el conocimiento dará luz y las conductas armonizarán las relaciones sociales.

jueves, 4 de diciembre de 2008

LA VIGILANCIA, VIRTUD PROPIA DEL ADVIENTO



por Mons. Juan José Asenjo Pelegrina


Escrito por Ecclesia Digital - http://www.revistaecclesia.com/
martes, 25 de noviembre de 2008

Queridos hermanos y hermanas:

Comenzamos en este domingo el tiempo de Adviento, que nos prepara para recordar la primera venida del Señor y nos dispone para acogerle en nuestros corazones en la nueva venida que cada año actualiza místicamente la liturgia.
La Iglesia nos invita además a dilatar la mirada: el Señor que vino hace dos mil años, que viene de nuevo a nosotros en Navidad, vendrá glorioso como juez al final de los tiempos. Por ello, el tiempo de Adviento y toda la vida del cristiano es tiempo de alegre esperanza. Es tiempo también de vigilancia, a la que nos insta el evangelio de los últimos domingos del año litúrgico y también el de este domingo primero de Adviento con las parábolas de las vírgenes prudentes y los criados vigilantes.

La vigilancia no es vivir bajo el temor de un Dios justiciero y vengativo que está esperando nuestros errores o pecados para castigarnos. Esta actitud de desconfianza y temor ante Dios y el mundo, sólo engendra personas obsesivas y escrupulosas, que piensan que Dios es un ser predispuesto contra el hombre, quien debe ganarse su salvación con sus solas fuerzas y luchando contra enormes imponderables.

La vigilancia cristiana es una actitud positiva que tiene como base el optimismo sobrenatural de sabernos hijos de un Dios que es Padre, que quiere nuestra salvación y nuestra felicidad y que nos da los medios para alcanzarla. Es concebir la vida cristiana como una respuesta amorosa a un Dios que nos ama, que es fiel a sus promesas y que espera nuestra fidelidad con la ayuda de su gracia.

La actitud de vigilancia debe matizar toda la vida del cristiano, para saber distinguir los valores auténticos de los aparentes. Los medios de comunicación social, en muchos casos difunden modos de pensar y de actuar que nada tienen que ver con los auténticos valores humanos y cristianos. En demasiadas ocasiones canonizan formas de comportamiento ajenas al espíritu cristiano. Se impone, pues, una actitud crítica ante lo que vemos, escuchamos o leemos y una independencia de criterio ante los mensajes contrarios al Evangelio con que, de forma directa o indirecta, nos agreden los medios de comunicación. Esta actitud crítica muchas veces nos deberá llevar a apagar el televisor o no encenderlo, para que no nos arrollen los criterios paganos e, incluso, anticristianos, que en ocasiones los medios nos brindan.

La vigilancia es también necesaria para que no debilite nuestra conciencia moral, para conservar una conciencia recta, que distingue el bien del mal, lo justo de lo injusto, lo recto de lo torcido. De lo contrario, la conciencia puede endurecerse hasta perder el sentido moral, el sentido del pecado, un peligro real para los cristianos de hoy. La vigilancia cristiana nos debe ayudar a poner los medios para conservar la rectitud moral: la confesión frecuente, precedida de un examen sincero de conciencia, y el examen de conciencia diario para ponderar nuestra fidelidad al Señor, son la mejor garantía para mantener la tensión moral y la delicadeza de conciencia.

Es necesaria también la vigilancia ante los posibles peligros que pueden debilitar nuestra fe o nuestra vida cristiana. El cristiano no puede vivir en una atmósfera permanente de temor, porque cuenta con la ayuda de la gracia de Dios, pero tampoco ha de ser un atolondrado, ni creerse invulnerable ante las tentaciones del demonio. Ha de vivir su vida cristiana con responsabilidad y sabiduría, para descubrir los peligros que ponen en riesgo nuestra fe y, sobre todo, el mayor tesoro del cristiano, la vida de la gracia, que es comunión con el Padre, el Hijo y el Espíritu, que vive en nosotros y nos da testimonio de que somos hijos de Dios. La vida de la gracia es ya en este mundo prenda y anticipo de la vida de la gloria, a la que Dios nos tiene destinados.

Para vivir la esperanza cristiana en la salvación definitiva no hay mejor camino que tomar en serio el momento presente en función de los acontecimientos finales, pues nuestro fin será como haya sido nuestra vida. Si cada día tratamos de ser fieles a Dios en nuestro propio estado y circunstancias, viviremos vigilantes y estaremos preparados para "el día y la hora" de que nos habla el Señor en el evangelio de estos días. Este es el estilo de los amigos de Dios, los santos. De este modo no consideraremos la muerte como una tragedia, sino que la esperaremos con la paz y la alegría de quienes se preparan para el abrazo definitivo con el Señor.

Que sea Él quien aliente nuestra vigilancia con su custodia fuerte y amorosa, pues como nos dice el salmo 127,1, "Si el Señor no guarda la ciudad en vano vigilan los centinelas". Que la Santísima Virgen, a la que todos los días decimos muchas veces "ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte", nos cuide y proteja ahora y en los momentos finales de nuestra vida.

Para todos, mi saludo fraterno y mi bendición. + Juan José Asenjo Pelegrina Obispo de Córdoba

sábado, 22 de noviembre de 2008

Oración de Santo Tomás para antes del estudio




Creador inefable, que de los tesoros de tu sabiduría formaste tres jerarquías de ángeles y con maravilloso orden las colocaste sobre el cielo empíreo, y distribuiste las partes del universo con suma elegancia.

Tú que eres la verdadera fuente de luz y sabiduría, y el soberano principio, dígnate infundir sobre las tinieblas de mi entendimiento un rayo de tu claridad, apartando de mí la doble oscuridad en que he nacido: el pecado y la ignorancia. Tú, que haces elocuentes las lenguas de los niños, instruye mi lengua e infunde en mis labios la gracia de tu bendición.

Dame agudeza para entender, capacidad para retener, método y facilidad para aprender, sutileza para interpretar, y gracia copiosa para hablar. Dame acierto al empezar, dirección al progresar y perfección al terminar.
Amén.

Carta Solidaria de nuestros hermanos en Cristo, de España

SALTA (Argentina)

«»

Asunto: SOBRE LA ENSEÑANZA DE RELIGIÓN EN LOS CENTROS DOCENTES.

Querido amigo Diego:
Recibes un saludo muy cordial. Rezamos por vosotros y por vuestras acciones a favor y en defensa de mantenimiento de la enseñanza religiosa en los centros docentes. Es un tema que también aquí en España lo estamos sufriendo, especialmente con los profesores de religión, y la reducción de los horarios para esta asignatura, que ha quedado relegada, fuera del “curriculum” escolar, en el que están todas las demás asignaturas excepto la religión.

Ello es consecuencia, de uno de los grandes temas de debate cultural y político en Europa y en diversos países de América y Asia, como es la «laicidad» un tema que va cobrando fuerza y que es necesario abordarlo a través de una reflexión serena con el fin de convertir el problema en una oportunidad histórica para articular la convivencia de una sociedad que es plural y diversa. Tenemos que crear una cultura del diálogo para que nuestro pluralismo ideológico, moral y religioso nos enriquezca a todos.

Todos los cristianos junto con la Iglesia Católica y otras confesiones, están reclamando en los países de mayoría musulmana, donde el cristianismo es perseguido un Estado laico. Por ello, no nos debe extrañar, que personas de otras religiones o que no tengan ninguna, reclamen también en países de mayoría católica o cristiana un Estado laico.

Efectivamente para que una nación pueda ser plural tiene que ser laica, pero ello no significa que la religión tenga que desaparecer de la vida pública. La laicidad se concibe como una cultura de la cooperación de sujetos e instituciones que renuncian a imponer su hegemonía, se esfuerzan en aprender unos de otros y buscan colaborar en acciones para el bien común del país.

Todos tenemos que aprender a ser laicos, pues los terribles acontecimientos de nuestra torturada historia, tanto en Argentina como en España, no nos lo han permitido. El aprendizaje de la laicidad es una de las asignaturas pendientes en nuestra democracia. Debemos adiestrarnos en el arte de vivir juntos los diversos y por eso necesitamos construir alianzas de culturas cívicas.

Para algunos sectores de la Iglesia esta situación del secularismo, está producido por la actuación de unos grupos ideológicos que tienen la voluntad de construir la vida social de espaldas a Dios y que la tarea de la Iglesia consiste en combatir a esos grupos. Nosotros creemos que, aún siendo verdad que existen grupos sociales secularistas, el problema real está en otro sitio: lo que produce el secularismo es el sistema social en el que vivimos. Ese es el problema importante que hay que afrontar y la forma de afrontarlo ha de ser, por fidelidad al Evangelio de Jesucristo, la solidaridad con los empobrecidos y la lucha por la justicia.


Porque vivimos una realidad que es compleja y de la que solo te enumero, algunos rasgos de como es el contexto social y eclesial que nosotros aquí en España también sufrimos:

1. Vivimos una sociedad en la que se ha debilitado profundamente la lucha por la justicia y en la
que se considera poco relevante lo que ocurre en el mundo obrero y en los empobrecidos.
2. Una sociedad de la que se ha enseñoreado una forma de vida social, la capitalista.
3. Que genera, entre otras cosas, una situación de sufrimiento y deshumanización en el mundo
obrero y en los empobrecidos.
4. Así como una profunda debilidad y deformación de lo político como instrumento para
construir la vida social a la medida del ser humano.
5. Pero, sobre todo, una cultura que genera una imagen deformada del ser humano.
6. La Iglesia, por las dificultades que genera este contexto social, especialmente la cultura en él
dominante, y por los propios errores e incoherencias, no estamos sabiendo responder
evangélicamente a esta situación.

Quedamos a tu disposición y recibes nuestro abrazo fraternal en Jesús Obrero.

¡Hasta mañana en el Altar!

Eduardo Soto Bordoy
c/ La Plaza, 22
11510 PUERTO REAL (Cádiz - España)

viernes, 21 de noviembre de 2008

DECLARACION UNIVERSAL DE LOS DERECHOS HUMANOS


10 de Diciembre de 2008, 60º Aniversario

Año 2007








Somos iguales en dignidad y derechos,

Art. 1,2


Derecho a la vida

(integridad, vida privada y honra) Art. 3,5,12


Las libertades

(No a la esclavitud, libertad de pensamiento, conciencia y

religión, libertad de opinión y expresión, libertad de reunión

y asociación). Art. 4,18,19,20


Ley y justicia

(somos iguales y con garantías ante la Ley y la Justicia).

Art. 6-11


Derechos sociales y económicos

La familia. Art. 16

La propiedad. Art. 17

La seguridad social. Art.22,23

La educación y la cultura. Art. 26,27


Derechos políticos

La patria de los seres humanos es todo el mundo. Art. 13-15

Participación en el gobierno. Art. 21

Los deberes y el respeto a las libertades. Art. 29

Los deberes del Estado. Art. 30


Derechos de los débiles

Derechos de los trabajadores. Art. 23-25

Derechos de la mujer. Preámbulo,25, Declaración 20-Dic-93

Derechos de los niños/as. Declaración del 20-Nov_59

Derechos de las minorías. Pacto Internacional 19-Dic-96


Derechos de los pueblos

Un nuevo orden internacional. Art. 28





“La Declaración Universal es muy clara: reconoce los derechos que proclama, no los otorga; en efecto, éstos son inherentes a la persona humana y a su dignidad. De aquí se desprende que nadie puede privar legítimamente de estos derechos a uno sólo de sus semejantes, sea quien sea, porque sería ir contra su propia naturaleza. Todos los seres humanos, sin excepción, son iguales en dignidad. Por la misma razón, tales derechos se refieren a todas las fases de la vida y en cualquier contexto político, social, económico o cultural. Son un conjunto unitario, orientado decididamente a la promoción de cada uno de los aspectos del bien de la persona y de la sociedad”. (Juan Pablo II)



Jesús nace pobre,
sin vivienda,
sin asistencia social,
es perseguido por sus ideas
y su actuación,
juzgado sin garantías,
torturado,
ajusticiado con la muerte
más infamante.


Sabéis discernir el aspecto del cielo, pero no sabéis
discernir los signos de los tiempos.
(Mt 16,3)




La vida y muerte de Jesús es la vida y muerte de millones de personas. Hay que recordar sus palabras: ‘”Si a mí me han perseguido, también lo harán con aquellos que son mis discípulos, pero no tengáis miedo que yo he vencido al mundo’”.


• 10 millones de niños mueren antes de cumplir los 5 años, por causas evitables

• 850 millones de personas sufren hambre

• 1.200 millones de personas no tienen agua potable

• 75 millones de niños no reciben enseñanza primaria

• 774 millones de adultos no saben leer ni escribir

• 1.300 millones de personas ganan menos de 2 dólares al día

• 31,6 millones de refugiados y demandantes de asilo político

• 1.252 personas en 24 países distintos fueron ejecutadas por su respectivo Estados en 2007

• Amnistía Internacional (AI) documentó casos de tortura y otros tratos crueles, inhumanos y
degradantes en más de 81 países en 2007.

• En 54 países se celebraron juicios sin las debidas garantías procesales en 2007



Una de las paradojas más desafiantes de nuestro tiempo es la contradicción observable entre el bienintencionado discurso sobre los derechos humanos que producen las instituciones internacionales y los Estados nacionales, y la desdichada realidad de las libertades ciudadanas que prevalece en muchos países. Nunca antes han coexistido tantas normas, instituciones y autoridades encargadas de proteger la dignidad humana a lo largo del planeta. Una paradoja que cada día es más lacerante.
A la hora de justificar los derechos, la unanimidad es prácticamente universal; a la hora de protegerlos, la desbandada alcanza la misma dimensión.

La codicia de pocos y el silencio de muchos es la causa de tanta injusticia




DERECHOS HUMANOS

Artículo 1

“Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros”.

Este deber fraternal nos exige la lucha para que todo ser humano sea realmente sujeto de todos los derechos que contempla la Declaración.

“Ningún derecho humano está seguro si no nos comprometemos a tutelarlos todos.

Cuando se acepta sin reaccionar la violación de uno cualquiera de los derechos humanos fundamentales, todos los demás están en peligro”(Juan Pablo II)

¿Por qué no se cumple la resolución de la ONU de ¡1970!, de destinar el 0,7 del PIB al desarrollo humano sostenible de los países empobrecidos?. Hoy sólo cinco países lo cumplen

¿Por qué hay hambre si, según la FAO, se podría alimentar en condiciones normales con 2.700 calorías por día, a 12.000 millones de personas y somos 6.000 millones de seres humanos?

Porque tenemos un sistema, el capitalismo liberal, que No está centrado en la dignidad de la persona, sino en la obtención del máximo beneficio, no importa cómo. La persona es una mercancía más de la economía de mercado.

Los que realmente gobiernan el mundo, son aquellos que ostentan el poder económico e influyen en la política y en el poder mediático. Para mantener esta situación les interesan personas que no den problemas, que tengan poca capacidad de crítica e influencia, que se dediquen a vivir su vida, sometidos a los miedos de perdida del trabajo y otras calamidades que periódicamente se les va anunciando.

Hemos pasado de una cultura del Ser a una cultura del Tener. De unos valores profundos al subjetivismo y pragmatismo, donde la Verdad ni siquiera se busca; lo que pienso es la verdad, si me es útil; además andamos un poco miedosos porque, para muchos, el trabajo es inestable e inseguro. La Unión Europea, la región más rica de la tierra, permite tener 19 millones de ciudadanos en el paro.

La respuesta, pensamos, debe estar en la Educación permanente, orientada a la justicia y a la solidaridad; tanto para salir de la “pobreza de espíritu” del mundo rico, como de la pobreza material del mundo empobrecido. Debemos profundizar en la dignidad de la persona, en la que se basa la declaración de los derechos humanos y sentirnos libres para ver y actuar contra las manipulaciones que nos llevan a una sociedad inhumana.

Sólo cuando lo que rija nuestras actuaciones sea nuestra Humanidad, seremos capaces de exigir con rotundidad a nuestros gobiernos, que apliquen con efectividad los Derechos Humanos, tanto aquí como en los países empobrecidos, y que actúen con el mismo interés, celeridad y contundencia como han actuado en la crisis financiera.

Para nosotros, cristianos, cuyo mandamiento principal es el amor a Dios y al prójimo, es un deber ineludible la defensa de los Derechos Humanos y la solidaridad activa con las personas, desde las más cercanas a las más lejanas, que mueren de hambre o son excluidas, marginadas o tratadas indignamente, víctimas de nuestra sociedad opulenta.



ORACIONES


Tenemos el vicio de acostumbrarnos a todo.
Ya no nos indignan las cifras del desempleo,
ni la nueva esclavitud de los inmigrantes.
Ni es noticia el joven tirado o drogándose en una esquina.
Ni los millones de muertos de hambre cada año.
Lo más explosivo se hace rutina y conformismo;
la contradicción de la cruz,
es ya sólo el adorno sobre un escote o una elegante chaqueta.
Necesitamos tener algún amigo hereje, drogadicto, inmigrante
niño delincuente, vagabundo,... para ser disconformes como tú,
que fuiste crucificado por los conservadores del orden y la rutina.
Enséñanos a recordar que Tú, Jesús, siempre has roto
las coordenadas de lo previsible.


Ante la injusticia y el pecado en que viven sumidos tantos seres humanos,
ante el egoísmo de unos y la desesperanza de otros,
ante la imposibilidad de resucitar mientras haya opresores y oprimidos,...
Creemos que por iniciativa del Espíritu de Dios,
ha nacido en nosotros una urgencia que nos impulsa a la acción.
Creemos que la vocación y misión de seguir a Jesús,
pide un serio análisis de la realidad
e implica un compromiso de transformación de la misma.
Creemos que el ser humano, hombre y mujer,
es el verdadero templo de Dios,
allí es donde le encontramos de verdad y le damos culto.
Creemos que cada día el Padre-Madre nos interroga:
el clamor de los pobres, de la tierra es voz de Dios.
Creemos y amamos a Jesucristo,
presente en cada ser humano y especialmente en los pequeños.
Creemos y amamos al mundo, su historia,
una historia por completar y un mundo por construir, cuidar y liberar.
Un mundo que ha comenzado ya a resucitar.